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Embarazo y responsabilidades

Embarazo no deseado en la adolescencia, ¿problema sólo de ellas?

La jovencita se mira demasiado en el espejo, con ahínco desmesurado se arregla y pregunta si luce bien. La madre, madre al fin, intuye que el amor revolotea a “su niña” y ni corta ni perezosa la aconseja: ¡Cuídate! La chica entorna los ojos y oye “como llover” mientras la perorata prosigue. No asume las lógicas advertencias; sólo le llegan frases, repetidas durante generaciones, cuyo contenido no la moviliza a actuar de manera responsable... Resultado de una investigación.
Una sexualidad responsable contribuye al bienestar físico y emocional. Foto de: Sandra Fernández Hernández

Este artículo lo escribí pensando especialmente en los adolescentes, pero muy particularmente en las adolescentes. Intento compartir algunas necesarias reflexiones sin ese tono regañón o de árida descarga de ciertas madres que no saben cuánto se alejan de sus hijas cuando les hablan de tal forma. Tampoco yo lo resistí en mi adolescencia; aún hoy me sigue molestando, por eso me esmero en evitarlo.

Precisada esta fundamental cuestión, vayamos al asunto: Es el análisis de una investigación que habla por sí sola de la participación del hombre en la solución del embarazo no deseado.

Si empezamos por lo cotidiano, por lo que pasa con frecuencia en el ámbito de la intimidad adolescente, las experiencias de numerosas muchachas relatan una realidad usual: Casi ninguna o ninguno acepta que les puede suceder, que el sexo no protegido o tomado a la ligera, es un riesgo grande, entre otras cosas, porque está latente la posibilidad de un embarazo no deseado.

La cuestión, simple y llana, es que después, cuando la muchacha queda embarazada “por accidente” (realmente es desprotección anticonceptiva) ellos se esfuman, se pierden o asumen conductas que dejan mucho que desear.

Analicemos los resultados de la investigación del Dr. Bernardo Fernández y la técnica en salud Yunia Alfonso, realizada a 500 mujeres menores de 20 años, seleccionadas al azar en la consulta de Regulación Menstrual (250 muchachas) y en el servicio de legrados (250 muchachas) del hospital ginecobstétrico “Ciro Redondo” de Pinar del Río, durante los primeros cinco meses del 2001.

Comentan los autores que si bien 369 varones participaron en la decisión de interrumpir el embarazo o fueron quienes decidieron que esa interrupción se tenía que llevar a efecto, solo unos pocos, 89 de ellos, acompañaron a sus novias o parejas ocasionales a la hora de realizar la interrupción. Las demás, equivalentes a la inmensa mayoría, fueron acompañadas por su mamá, en primer lugar, u otros familiares o por amigas o amigos.

Otro resultado que saca a la luz este estudio tiene que ver con la donación de sangre. Únicamente 36 varones cumplieron con la donación. Este requerimiento solicitado por el hospital, no es un capricho. Se hace para prever una eventualidad, un riesgo real de hemorragia durante o posterior a la intervención. Si se requiere de urgencia, la mujer será asistida sin demora, pero es imprescindible contar con una reserva de sangre para cualquier otra persona que lo necesite. Donar sangre es más que un acto de solidaridad del hombre, un gesto humano imprescindible. Pienso sinceramente que es ínfimo el aporte masculino si tenemos en cuenta que es la joven quien se expone al aborto provocado que, aunque casi siempre todo sale bien, gracias a las destrezas del personal de salud y a las condiciones institucionales de asepsia en que se realiza, es una operación que se hace bajo anestesia, lo que implica riesgos. La donación de sangre en 214 casos, también estuvo en manos de familiares y amigos o amigas cercanas.

Por otra parte, en el ítem nivel de escolaridad, no se encontraron notables diferencias en cuanto a la reacción de las parejas de las estudiantes de secundaria, preuniversitaria o las universitarias. Sí es de lamentar que entre estas 500 adolescentes haya 28 que se encuentran en la enseñanza primaria.

Hay en este actuar irresponsable un gran surco de género. Al menos, a las chicas, muchas madres las alertan a su manera. Pero a los varones ¿quién les aconseja cordura, responsabilidad, respeto por su novia o simplemente por la muchacha con la que mantiene relaciones sexuales, aunque sea de manera ocasional?

Lamentablemente, algunos en la familia aún incitan al varón —desde muy chico— a mostrar su hombría a través de la práctica sexual y, cuando esto no ocurre, es síntoma de preocupación paterna y de consejos en tonos tan variados como ¿qué pasa contigo? o ¿acaso no te gustan las mujeres?

Es conveniente meditar con objetividad en estas cifras para que algo similar no le suceda, pues además del riesgo típico al que se expone, espiritualmente, sentir la ausencia o la indiferencia de su pareja, en un momento así, es muy lacerante. Se sienten solas y sufren porque esas actitudes egoístas e irresponsables, dejan mucho que desear y nada hablan de las cualidades que deben prevalecer en una auténtica relación de pareja.

En estos tiempos en que el VIH/Sida se ha entronizado entre nosotros y para siempre, hay que protegerse de un embarazo indeseado y de este mal que es irreversible. Cada vez, en nuestro país, se contagian más mujeres y esta realidad tiene que formar parte del entrenamiento a la hora de exigir una conducta protegida como parte de nuestros derechos.

RECOMENDACIONES

El doctor Fernández y la técnica Alfonso, realizadores de esta investigación, ofrecen diversas recomendaciones para superar esta situación dada en la más occidental de nuestras provincias pero que no es asunto privativo solo de ella.

En primer lugar, sugieren poner en práctica un programa de intervención educativa con las adolescentes por parte de la trabajadora social de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), y del personal de Psicología de los servicios de Salud Reproductiva cuando estas vienen a regularse la menstruación o interrumpirse el embarazo. Se debe priorizar con ellas la responsabilidad compartida de la actividad sexual, la anticoncepción y el embarazo, así como con los varones que las acompañan, realizar también una labor educativa, a fin de convertirlos en multiplicadores y promotores del tema.

Otras recomendaciones tienen que ver con la necesaria insistencia de que el embarazo no deseado también es un problema del hombre. Además, es importante ampliar el estudio de la presencia y participación del varón en otras áreas de la salud reproductiva, que contribuyan al reconocimiento y desarrollo de los derechos de las mujeres y la equidad entre los géneros.

Cuando leí los resultados de este estudio pinareño sentí la necesidad de compartirlos. Dice un viejo refrán que “Vista hace fe” y en esta ocasión, parafraseando el axioma, podríamos argumentar: “Cifras, también hacen fe.” Comentarlas socializa esta información y contribuye al intento de cambiar una masculinidad que necesariamente tiene que perderse en los sinsabores del pasado.

Comentarios

Soy un joven de las

Imagen de Eberto

Soy un joven de Las Tunas. Estoy preocupado porque tengo una novia de 15 años, tres dias después de terminar la mestruación tuvimos sexo, el preservativo se rompio dentro tengo dudas si corre riesgo de embarazarse y si es así qué debemos hacer. Por favor envienme respuesta.

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