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Determinantes sociales y salud

Claves para entender la equidad en salud

La equidad en salud debe ser concebida desde un ámbito multidimensional, ético y de justicia social y ciudadanía
Igualdad de oportunidades. Foto publicada en: Cubahora.cu

La creciente disparidad de condiciones de vida y de salud entre los grupos sociales y las regiones geográficas de casi todo el mundo, incluida América latina, ha impulsado una mayor preocupación por las desigualdades y la iniquidad en salud, considerándolas entre las emergencias que comprometen el futuro de la humanidad.

La persistencia de situaciones de extrema desigualdad de vastos conjuntos poblacionales, junto a una mejora de ciertos indicadores de salud a niveles macro, ha generado en los últimos años la preocupación por la falta de equidad y sus factores determinantes, alcanzando importantes foros académicos y políticos, pero también como tema de estudio desde diferentes enfoques y posturas.

El término equidad procede del latín aequitas, que a su vez se deriva de la palabra aequus, que significa “igual”. Consiste en dar a cada uno lo que le corresponde por sus méritos o condiciones. “La equidad es la dichosa rectificación de la justicia rigurosamente legal”, afirma Aristóteles en su conocida Teoría de la Justicia.

Antecedentes más cercanos se encuentran en el contexto del desarrollo de las corrientes dominantes de la Medicina en la Europa de los siglos XVIII y XIX a través de diversas investigaciones, que desde distintos enfoques político-ideológicos describen las condiciones de vida y trabajo de las poblaciones. Sin embargo, es a fines de los años 70 que tiene lugar el “redescubrimiento” de lo que ya era sabido por europeos y latinoamericanos desde muchos años antes, cuando se vuelve a llamar la atención sobre el impacto del desempleo y la pobreza en la salud, ahora bajo el programa denominado Equidad en la Salud. Es por ello cierta la afirmación de que el estudio de la relación entre situación de salud y desigualdades sociales “es de vieja data en la historia de la salud pública”.

Equidad es un concepto complejo, emerge en los países europeos como efecto alternativo al fin de las políticas universalistas predominantes, situación bien distinta a la realidad existente en los países latinoamericanos, donde la exclusión social constituía el principal problema de las políticas sociales. No obstante, hoy no es posible pensar la problemática de la equidad de manera abstracta, independientemente de ciertas configuraciones históricas entre Estado, sociedad y ciudadanía, las que establecen a su vez diversos principios de igualdad como criterio distributivo.

El enfoque más difundido presenta el concepto de equidad ligada a la justicia social y a juicios de valor respecto a cuál debiera ser la distribución apropiada de los bienes primarios entre individuos o grupos sociales. De esta forma, equidad es entendida como sinónimo de justicia en la distribución de la renta, la riqueza, el bienestar e incluso de la salud, y permite separar las desigualdades de las iniquidades como punto de partida para cualquier análisis de la equidad en salud.

Otras perspectivas introducen pensamientos distintos, pero siempre aludiendo a la teoría de la justicia y a la valoración de igualdad en algún aspecto. Unos consideran la justicia y la equidad en función de las capacidades básicas de los individuos, ligadas al derecho, al desarrollo social, económico y cultural. Otros creen que la equidad debe ser vista a partir de las relaciones de poder en las poblaciones, donde estas son las que producen los grandes contrastes entre los modos y estilos de vida de los grupos sociales. Y algunos otros piensan que la equidad se deberá abordar considerando la comprensión de los aspectos sociales y sus procesos determinantes.

En el concepto de equidad en salud se visualizan dos campos diferenciados, pero estrechamente relacionados: el ámbito de la salud propiamente, integrado por tres dimensiones específicas: acceso a servicios de salud, calidad de la atención y resultados de salud; y el ámbito de lo social en salud, conformado por los determinantes sociales, económicos, políticos y culturales, que se expresan en condiciones concretas de vida y trabajo de los grupos sociales particulares.Pero en la práctica, el concepto la equidad en salud suele entenderse por medio de dos antónimos: desigualdad e inequidad[1]. La desigualdad son las diferencias sistemáticas, inevitables y pertinentes entre los miembros de una población y la iniquidad señala la existencia de variaciones no solo innecesarias y evitables, sino también injustas.

A nivel operativo la equidad en salud suele concretarse en alguna forma de igualdad o desigualdad, como por ejemplo en la utilización de recursos sanitarios, acceso a los servicios o nivel de salud, entre otros. Así, la llamada “equidad horizontal” hace referencia a la justicia en la igual distribución de recursos (tratamiento igual) entre individuos o grupos sociales que tienen iguales necesidades de salud, mientras que la denominada “equidad vertical” se refiere al tratamiento «apropiadamente desigual» entre individuos o grupos con necesidades de salud distintas.

La visión clásica de la equidad en salud propone que en su significado, idealmente, todos deben tener la oportunidad justa de alcanzar todo su potencial de salud y, más pragmáticamente, que nadie debe estar en desventaja a la hora de alcanzarlo, si ello se puede evitar. Derivado de ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) propone que la equidad significa que las necesidades de la gente, más allá de sus privilegios sociales, deben guiar la distribución de oportunidades para su bienestar, lo cual requiere reducir las desigualdades injustas según los estándares sociales, con principios de justicia e imparcialidad.

Desde esta perspectiva, las desigualdades en salud reflejan las diferencias entre grupos, con independencia de cualquier posible valoración sobre la justicia de estas, mientras las iniquidades se refieren al conjunto de desigualdades que se consideran injustas, donde la característica de injusticia inicialmente implica una valoración de si las desigualdades son o no potencialmente evitables y posteriormente si son o no aceptables. No obstante, si se reconoce que la existencia de desigualdad implica una situación diferente a la de igualdad, donde hay posibilidades de compararlos en función de una situación común, sería incorrecto pensar que los llamados excluidos socialmente presentan una situación de desigualdad injusta, cuando en realidad son distintos, por ejemplo, ante el ejercicio de ciudadanía en un Estado.

Por lo tanto, evaluar las desigualdades y las iniquidades en el contexto de una política social y de salud por un lado, deberá primero proponer la inclusión de todos en términos de justicia, igualdad, no exclusión, necesidad y libertad, asumiendo que la valoración de la desigualdad injusta en una sociedad dependerá siempre del juicio de valor que se adopte y del marco político normativo que lo oriente.

En 2008, el informe de la comisión sobre determinantes sociales de la salud de la OMS reconoció, haciendo alusión al concepto de equidad en salud, a la injusticia social como una importante causa de muerte a gran escala, al explicar la presencia de desigualdades evitables socialmente definidas que traducen una distribución inequitativa de poder y recursos entre las poblaciones y los países. De aquí que la misma comisión ha sugerido abordar explícitamente las diferencias en las condiciones de vida y de trabajo de las personas y dirigir la atención a elementos de la sociedad que generan y distribuyen poder, riqueza y riesgos frente a la existencia de desigualdades-iniquidades en términos no solo de resultados finales de salud, sino también en los determinantes de la enfermedad, en su distribución entre las poblaciones y grupos sociales, y en las respuestas que brindan los sistemas de atención para combatir la enfermedad y promover la salud.

La equidad en salud no debe ser vista solamente como la distribución de los resultados finales de salud y mucho menos ser reducida a la distribución de la asistencia sanitaria, es decir, al acceso a los servicios de salud o la calidad en la atención médica. Por el contrario, la equidad en salud debe ser entendida desde un ámbito multidimensional y ético, cuya concepción ayude a comprender la justicia social, el enfoque de derecho, las relaciones de poder y los determinantes sociales de la salud, reconociendo explícitamente la trascendencia que tienen las condiciones de vida, de trabajo, de educación y de bienestar de los individuos y grupos poblacionales.

 

[1]Inequidad como opuesto de equidad, y distinto al concepto de iniquidad que se define como la desigualdad injusta

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Comentarios

El problema está en que la

Imagen de Yunitón

El problema está en que la salud en el mundo es un negocio, así como la farmacéutica, cuyos productos son lanzados en campañas hasta cierto punto comparables a las de los cosméticos,y según comentarios de médicos cubanos que cumplen misiones internacionalistas, muchas veces los doctores en el extranjero utilizan métodos poco éticos (a mi parecer) para tener enganchados a los pacientes, y que aumente la paga de las tarifas médicas, en vez de buscar soluciones certeras que ayuden a los enfermos. El hecho de que hayan personas insanas en las calles, o en la sociedad, hace que tengamos ciudades enfermas, y desgraciadamente, nuestra débil raza humana propaga sus virus y padeceres, cosa en la que no piensan los médicos-negociantes...debería existir una verdadera equidad en cuanto a salud, en aras de crear también un mundo más seguro para los vip que tampoco andarán por los lugares públicos envueltos en una cápsula de cristal, pero más que todo, por una cuestión de humanidad.

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