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Espacio "Letra con Vida"

Dejar de fumar

El consumo de tabaco, es la principal causa evitable de muerte en el mundo; mata a más de cinco millones de personas cada año, de ellos un millón en las Américas. Es decir, más que el SIDA, la tuberculosis y el paludismo, juntos.
Por un ambiente libre de humo. Foto tomada de: Letra con Vida

El consumo de tabaco, es la principal causa evitable de muerte en el mundo; mata a más de cinco millones de personas cada año, de ellos un millón en las Américas. Es decir, más que el SIDA, la tuberculosis y el paludismo, juntos. ¿Por qué más de mil millones de personas fuman hoy en el mundo?, ¿por qué siguen fumando, y a pesar de todo, resulta tan difícil dejar de fumar?, ¿qué elementos biológicos, psicológicos y sociales intervienen en ello? Sobre estos temas tratará este panel, que cuenta con los siguientes invitados:

Dr. C. Dionisio Zaldívar Pérez.
Licenciado en Psicología. Doctor en Ciencias Psicológicas. Profesor Titular. Vicerrector de la Universidad de La Habana.

Dra. Esther Caviria Castillo.
Especialista de primer grado en Medicina General Integral y en Psiquiatría. Centro comunitario de salud mental de Centro Habana.

Con Dra. Alina Pérez Martínez. Conductora de Letra con Vida

El consumo de tabaco, es la principal causa evitable de muerte en el mundo; mata a más de cinco millones de personas cada año, de ellos un millón en las Américas. Es decir, más que el SIDA, la tuberculosis y el paludismo, juntos. De continuar la tendencia actual, el consumo de tabaco podría cobrar la vida de hasta mil millones en total en el siglo XXI, la mitad de los fumadores morirán por una enfermedad causada por el tabaco y lo harán perdiendo un promedio de diez años de vida.

Siendo así, queremos entonces empezar nuestro panel, preguntándole al profesor Dionisio Zaldívar: ¿por qué más de mil millones de personas fuman hoy en el mundo?, ¿por qué siguen fumando, y a pesar de todo, resulta tan difícil dejar de fumar?, ¿qué elementos biológicos, psicológicos y sociales intervienen en ello?

Dionisio Zaldívar:
Buenas tardes, a todos los compañeros. Creo que la pregunta resulta muy interesante, porque podemos decir que en relación con el tabaquismo, se ha dedicado mucha información, información tanto producto de evidencias médicas, experimentales, estudios epidemiológicos, etcétera, de los daños que esto produce y, como bien decía la doctora Alina, sería lógico pensar que, ante tamaña evidencia, realmente las personas se dieran cuenta que al fumar están arriesgando su vida, están corriendo un riesgo tremendo y esto no parece ser así , parece que la percepción de riesgo es bastante reducida. Yo creo que el primer factor de importancia a analizarse sería el papel de la propaganda. 

Las tabaqueras del mundo han gastado millones, incluso en este momento en que enfrentan restricciones, en la propaganda con relación al tabaco.

Existe un dato curioso y es que, aunque los hombres fuman más que las mujeres, en la adolescencia la mujer fuma más que los hombres. Y también hacia eso va dirigida la propaganda. No es solo la publicidad directa, sino la que ejercen los medios de forma indirecta. ¿Cuántas veces ustedes han visto en una novela al individuo que está presa de una preocupación tremenda y que la alivia  fumándose un cigarrillo? Se ve el cigarro como un paliativo a situaciones en las cuales las emociones están comprometidas y ahí es una forma de decir: “mira, aquí tienes un remedio para situaciones como esta.”  

Otra cuestión es el aprendizaje que la persona recibe a través de los distintos escenarios, en primer lugar, la familia. Se ha demostrado por estudios que cuando el padre o los padres fuman, las posibilidades de que el hijo sea fumador es mucho mayor y, cuando el hermano mayor fuma, también incrementa esta posibilidad y si, además, en el grupo de referencia, con el cual el sujeto se vincula, también se fuma, aumenta la posibilidad de fumar.

¿Qué pasa una vez que la persona fuma? Indudablemente, como pasa con todas las drogas, que fumar también es una adicción, es decir, el tabaco, el cigarro es una droga, porque cumple todos los parámetros de las drogas, síndrome de la debida tolerancia, síndrome de adicción, ¡en fin!, todo los parámetros que cumple la droga y, por lo tanto, es una droga, causa una adicción y, realmente, con un gran poder, que hace muy difícil dejarla, y no solamente por los efectos de la nicotina, esa sustancia que se sabe que en algunos casos, puede provocar en el sujeto un efecto relajante y otras veces un efecto estimulante, que se va enlazando con las distintas actividades del sujeto. 

El sujeto inicialmente fuma ocasionalmente, hasta que se va haciendo imprescindible en toda una serie de actividades suyas: viendo la televisión tiene que fumar; si está trabajando, tiene que fumar; si está conversando, tiene que fumar; después del café, con el traguito, leyendo y así se va formando una cadena de hábitos vinculados al cigarrillo que después hacen mucho más fuerte, realmente, la posibilidad, de que el sujeto no deje de fumar. 

Así que yo pienso que los motivos están ahí.  No basta solamente con tener la información, la información ya se sabe que es un elemento necesario para lograr que la conducta se dirija en determinada dirección, pero no es suficiente. Y, entonces, por supuesto, también tiene una contra información, que es otro de los elementos que hemos hablado anteriormente: la publicidad, los modelos a los cuales el sujeto se somete y después los propios efectos del cigarrillo, y todo esto un poco que explica que, a pesar de la evidencia del daño que hace, pues, muchas personas, sencillamente, no sienten la necesidad de dejarlo.

Tabaquismo y mujer en Cuba
Nuestro espacio pretende apoyar la campaña por el “Día mundial sin fumar” que se desarrolla en el mes de mayo, específicamente, el día 31, y como este año la Organización Panamericana de la Salud ha dedicado el Día mundial sin fumar al tema de “género y tabaco”, y como en el caso de Cuba, aun cuando solo fuman cuatro de cada diez hombres y dos de cada diez mujeres, las mujeres son especialmente vulnerables. ¿Qué consecuencias tiene el tabaquismo en las mujeres?, y desde una perspectiva de género, ¿cuáles son las vulnerabilidades y las fortalezas para disminuir la prevalencia de tabaquismo en la población femenina en nuestro medio?

Esther Caviria:
El consumo de tabaco en las mujeres requiere un enfoque de género, aún cuando es un fenómeno con muchos puntos comunes a los hombres. Existen factores que nos hacen a las mujeres mucho más vulnerables a fumar. ¿Cuáles son?  Estarían dados, primeramente, por los cambios hormonales. Desde la etapa de la adolescencia, cuando se inicia la menarquía, es decir, con la primera menstruación, y a lo largo de la vida, con los ciclos menstruales, somos mucho más vulnerables al estrés, a padecer ansiedad, depresiones. Cuando hablamos de los cambios hormonales, ahí también incluimos los numerosos que ocurren durante la gestación, la lactancia y el climaterio.  A esto se suman las tensiones que provocan los múltiples roles que llevan a la mujer, muchas veces, la sobrecarga laboral, a la doble jornada; la laboral y, luego, la del hogar.

El estrés es común a todos pero, en el caso de la mujer puede ser mayor. Existen muchos estudios que muestran que la mujer es mucho más vulnerable al estrés, y el consumo del  tabaco como droga provoca una gratificación aparente, un efecto sobre la ansiedad. El tabaco se comienza a utilizar como una herramienta para atenuar las tensiones.

Muchas veces la mujer continúa fumando, porque sabe que al dejar de fumar, engorda, y aumenta de peso. Y es por la estética, que también las mujeres cuidamos mucho., aún cuando se sabe que el fumar altera las composiciones bioquímicas y, por tanto, el pelo pierde la lucidez, el brillo. 

Las arrugas aparecen mucho más frecuente, las manchas. Todo esto son las vulnerabilidades.

Encontramos todavía, a pesar de toda la divulgación y la cultura médica de nuestro país, que las gestantes muchas veces fuman, y quisiéramos abordar, por ejemplo, qué pasa cuando una gestante fuma. La nicotina, que ya hablábamos es un potente vasoconstrictor, por tanto, la cantidad de flujo sanguíneo que llega al útero es menor. Eso la predispone a bajo peso, abortos, parto pretérmino, hematoma retroplacentario. Y todo esto va a llevar a la posibilidad de malograr el fruto de su embarazo. 

Junto con la nicotina, el resto de los productos tóxicos, que hay algunos que hasta son carcinogénicos y pueden también, en este sentido, afectar el producto de la gestación, desde el punto de vista del daño al ADN y después, en consecuencia, al feto. Por ejemplo, uno de los productos es el monóxido de carbono que está presente en el humo del tabaco que se combina con la hemoglobina y forma lo que nosotros llamamos la carboxihemoglobina. Esta gestante, en vez de estar aportando oxígeno a su feto, lo que ha estado aportando es el monóxido de carbono y, por tanto, también es responsable del bajo peso y de todos estos daños que ocurren.

Esto es en cuanto al embarazo, y en la lactancia de las que siguen fumando, la nicotina lógicamente, está en sangre y atraviesa al feto. La nicotina tiene la posibilidad de atravesar fácilmente el tracto digestivo. Por tanto, en la leche materna, al pasar al recién nacido, atraviesa el tracto digestivo del recién nacido. Es verdad que se metaboliza por el hígado del recién nacido, pero le llega a la sangre. Se han detectados niveles de nicotina en los recién nacidos de las madres que están lactando y fumando, a la vez.

Estos niños, lógicamente, sufren bajo peso, el crecimiento se ve retardado con respecto a los hijos de los que no son fumadores. Los niños de 0 a 1 año que viven con madres fumadoras, están predispuestos tres veces más a la muerte súbita, que los niños que no están expuestos al humo del tabaco, así como también se predisponen a todo tipo de alergias. El asma aparece mucho más frecuente en los hijos de madres que fuman, es decir, los niños que son  fumadores pasivos y, por debajo de los 7 años, son muy frecuentes las amigdalitis, la adenoiditis, otitis, todo este tipo de infección respiratoria recurrente que está asociado al ser fumadores pasivos.  Hasta ahí tendríamos la repercusión que tiene fumar para la  mujer.

Alina Pérez
Entonces, ante esta realidad, Dionisio, ¿qué métodos existen para dejar de fumar y en qué situaciones se requiere de una ayuda especializada para lograrlo definitivamente?

Dionisio Zaldívar:
Se han ensayado, realmente, muchos métodos para ayudar a las personas a dejar de fumar. Indudablemente, un enfoque didáctico siempre debe estar presente, pero decía  que la información por sí sola no es suficiente. Cuando se han hecho estudios y se han entrevistado a personas para ver los conocimientos que tienen con relación al daño que hace el cigarro, se ve que no son todo lo profundo que aparentemente deban ser.

En la medida en que se va profundizando en las entrevistas, se advierte que, realmente, hay una deficiencia en la información. Por tanto, es importante dar información que sea veraz, no solo para crear temor. Si le estoy hablando al sujeto del cáncer, puede que genere un bloqueo, porque esa información no la quiere ver.

Es necesaria una información veraz de los daños que, posiblemente, le pueda causar y siempre vinculándolo a la motivación que tiene el individuo. Por ejemplo, la edad es un factor muy importante. 

Usted no le puede hablar a un joven de los daños que hace la nicotina, vinculando esto con la muerte. El joven ve la muerte como una cosa muy lejana. Una persona joven, por ejemplo, si es un hombre, le interesa más la vitalidad: “Ah, bueno, si no fumo, me encuentro más vital, mejor para hacer deporte y hasta, inclusive, se le puede vincular con la sexualidad.

Se sabe que todos los procesos de erección tienen que ver también con la sangre que fluye a través de los cuerpos cavernosos, ¡en fin!, se le puede explicar esto. ¡Ah!, pero si es una muchacha, estaría más preocupada por la cuestión estética, como  si fuma, en vez de verse más atractiva, es lo contrario, porque se te manchan los dientes, el pelo huele a tabaco, hay que lavar la boca…             

Hay que adecuar la información a la motivación posible de la persona en cuanto a la edad, de acuerdo al género, porque este es un problema importante y  esta es una de las informaciones que se utiliza, aunque no siempre los spots  de promoción se validan. 

Es importante: el spot tiene que estar validado para, efectivamente, garantizar que llegue al grupo, a las personas indicadas, y en la dirección, realmente, adecuada. De lo contrario, la información puede tener un efecto contraproducente, el sujeto no lo ve, no lo quiere ver, lo bloquea y no entiende selectivamente la información.
Esta es una de las cosas.

Ahora, desde el punto de vista terapéutico, se ha ayudado a muchas personas que no pueden dejar de fumar por sí mismas. Un grupo importante de fumadores, por ejemplo, pueden tomar la determinación de dejar de fumar y, efectivamente, esto lo ponen en práctica y dejan de fumar. Pero también hay un grupo numeroso de personas que no pueden dejar de fumar por sí mismas y, entonces, se han desarrollado toda una serie de procedimientos medicamentosos. También se utilizan elementos homeopáticos e incluso, la hipnosis clínica.

Desde el punto de vista psicológico se han instrumentado una serie de procedimientos, por ejemplo, de índole conductual, por saciedad, haciendo que el sujeto en un período de tiempo breve consuma un determinado número de cigarrillos. Hoy se emplean más métodos, sobre todo, psicológicos, de sensibilización, vinculando esto con percepciones negativas. Por ejemplo, a un individuo que fuma, yo le puedo decir: ahora tú te imaginas que estás fumando, que tomas  el cigarrillo, cuando tomas el cigarrillo sientes que algo te sube desde el estómago hasta la garganta, cuando tú prendes el cigarrillo, vomitas y te vomitas la mano, vomitas al que está a tu lado, sale un poquito por la nariz, bastante… para que ese sujeto pueda y, entonces, cuando esto ocurre, se le dice: “bueno, ahora imagínate que botas el cigarro y te relajas.” 

Eso para cambiar el sentido que tiene el cigarrillo. Si antes era una cosa agradable, ahora es una cosa desagradable y estar sin fumar es lo que vamos a gratificarle. Por ejemplo, yo he empleado mucho algo que llamo terapia grupal combinada que combina el enfoque didáctico, porque se le da información al individuo, con discusiones grupales para que se puedan compartir las experiencias. 

También se le enseñan al sujeto técnicas de relajación. Por ejemplo, para que pueda enfrentar el llamado síndrome de abstinencia, cuando ha disminuido la cantidad de nicotina, cuando ha dejado de fumar y, entonces, para esto se emplean una serie de recursos que tienen que ver con la relajación.

En el plano volitivo, una estructuración continua, para que pueda manejar los pensamientos. Una de las cuestiones que siempre he visto es que para dejar de fumar, la batalla primaria se gana con la voluntad. Si el individuo no está muy convencido, empieza a jugar: usted toma una determinación, pero que sabe que después va a cambiar: se va hacer trampa usted mismo y, entonces el sujeto dice: “voy a dejar de fumar” y comienza pero, después dice: “cómo estoy sufriendo”. 

Si uno tiene que soportar tantas cosas en la vida, cómo yo mismo me voy a provocar una más, y así él empieza a darse argumentos negativos en contra de permanecer sin fumar y, entonces, se le enseña como él tiene que evitar esto, cómo puede enfrentar esos pensamientos que lo que hacen es que lo desestimulan, lo desmotivan y, por lo tanto, no puede seguir. Se emplean técnicas de este tipo, y esto se puede hacer tanto en un plano individual, como en un plano también grupal. 

Los enfoques grupales son, yo diría, que mucho más efectivos, porque se logra también que los sujetos se apoyen unos a los otros y, además, también se pueden intercambiar experiencias, ya no solamente la experiencia del terapeuta, sino la de las propias personas que han ensayado determinado método que pueden aportar al grupo elementos que sirven para que sean incorporados o no por otras personas, y esto enriquece, por tanto, el arsenal de recursos. Siempre hay esta posibilidad, sobre todo con aquellas personas que por sí solas no pueden dejar de fumar y que requieren un apoyo, ya sea para incrementar su conocimiento, para incrementar su motivación y sobre todo, lo más importante, para aumentar sus recursos. 

Yo diría que cuando uno va a hacer un viaje siempre planifica el viaje, en qué ruta voy, a qué hora salgo, qué tengo que llevar para el viaje. Digamos, si voy a emprender una acción para dejar de fumar, hay que planificarla, tiene que existir un plan: ¿qué voy hacer?, ¿qué cosa me hace falta?, ¿cuáles son mis fortalezas y debilidades?, y tratar de incrementar mis recursos para esto, recursos que, a veces, pueden ser adquiridos a través del apoyo social que le dan la esposa, los amigos, el propio psicólogo, el propio médico que lo atiende, que puede también jugar con todo esto. Se logra, realmente, que la persona deje de fumar. 

Lo más importante, sobre todo en este tipo de tratamiento es que no solamente deje de fumar. Hay un chiste por ahí que dice: “yo si tengo fuerza de voluntad, porque he dejado de fumar como diez veces,  es decir, que la recaída es algo que está muy presente y no solo se trata de que el sujeto deje de fumar, que aprenda a vivir sin el cigarro y, entonces, hay que darle también elementos para que pueda reestructurar su estilo de vida sin el cigarrillo. Quiere decir incrementar  otras actividades que puedan sustituir esto: hacer ejercicios, tener un hobby, en fin, otro tipo de cosas que, realmente, puedan sustituir la función de muletilla que tiene el cigarrillo.

Alina Pérez
El 18% de las muertes prevenibles en Cuba son atribuidas al tabaquismo, por ejemplo, en el año 2007 murieron por esta causa 15 083 personas, lo que equivale a 2 fallecidos por cada hora. Según informa la doctora Patricia Varona, reducir el tabaquismo es la medida más efectiva sobre la morbilidad y la mortalidad evitables. Entonces, doctora, ¿qué tratamientos de deshabituación se están ofreciendo en estos momentos y qué limitaciones y cobertura tienen estos servicios para satisfacer las necesidades?, ¿cómo se comporta la asistencia para la rehabilitación de las personas ex fumadoras?

Esther Caviria:
En estos momentos estamos, desde el surgimiento de la resolución 360 del Ministerio de Salud Pública, donde se prohíbe fumar en todos los centros asistenciales de salud pública, es decir, ya no se puede fumar dentro de los hospitales. En los centros de salud no existe espacio para fumar, dentro de la institución no se puede fumar, incluso, ni en las áreas libres. 

Hay que salir de la institución para poder fumar. En esa misma resolución se deja plasmado que se deben crear consultas para la deshabituación del tabaco a lo largo de todo el país. Esto es desde el 2005.

Ya en el 2006, en el municipio nuestro, vamos a hablar de qué se ha hecho en Centro Habana y voy a extenderlo un poco al país. Desde el 2006 comenzamos en Centro Habana, porque también éramos privilegiados porque en Centro Habana tenemos ubicado el hospital Hermanos Ameijeiras, donde llevaban desde hacía 10 años un centro de deshabituación que, además, era el centro de capacitación nacional sobre la deshabituación al tabaco. 

Ellos usaban una terapia multicomponente en la cual fuimos adiestrados y, a la vez, comenzamos el adiestramiento en las 5 áreas de salud de nuestro municipio. En esta terapia multicomponente, nosotros proponemos realizar el tratamiento durante seis semanas con dos encuentros semanales de 2 horas de duración y se hace en grupo, aunque se ofrece la posibilidad de hacerlo individual. Es multicomponente porque mezclamos la psicoterapia individual, la psicoterapia de grupo, los métodos de medicina natural y tradicional, como por ejemplo, la auriculoterapia, esencias florales, ejercicios de relajación, realizamos fisioterapia respiratoria y, además, llegado el período de abstinencia, se les propone el uso de las microdosis de nicotina. 

Este es el mismo sistema que hemos tratado de instalar en nuestros cinco policlínicos. Lógicamente nos preguntabas de logros y debilidades.

En los cinco policlínicos se está trabajando. Eso es en cuanto a la terapia, pero no es lo único. En el sistema de salud, lo primero es la línea confidencial antidroga del 103, que es adonde cualquier persona puede llamar y recibir la orientación de dónde dirigirse, dónde van a encontrar estas consultas. Ellos tienen los teléfonos y direcciones de todos los centros comunitarios que también, a partir del 2004, fueron creados y en ellos se realizan las consultas. 

El acceso a dejar de fumar no sería solamente a la consulta. Ahí debe llegar el caso que ya ha hecho varios intentos o ha utilizado varios recursos y no lo ha logrado. Por ejemplo, la persona que logró estar en abstinencia, pero tiene mucha ansiedad, puede recurrir a los métodos de medicina natural y tradicional,  que está en todos los servicios de policlínicos  y buscar allí el apoyo con las esencias florales, con la aurícula, la acupuntura, lo que se ofrezca para atenuar sus síntomas de abstinencia. Ahí tendría uno de los recursos. 

Otro sería el que estamos trabajando, el consejo médico y la intervención mínima. Esta se está tratando de rescatar, que todos los médicos de familia, a nivel de la consulta, realicen el consejo médico para lograr cada vez más, motivar a los fumadores a la deshabituación. 

¿Qué ocurre con el consejo médico? Que con los años muchas veces se ha ido perdiendo y estamos trabajando para que sea un consejo médico eficaz, personalizado y hecho con un grado de responsabilidad, eso es breve, le llevaría solamente tres minutos al médico. Hay estudios que dicen que un consejo médico, dado de esta forma, puede lograr en un año hasta una reducción del 10% de fumadores, y donde no se ha logrado la motivación para dejar de fumar, hay intervenciones mínimas donde el médico emplea no solamente tres minutos, sino un poquito más. 

Eso es de siete a quince minutos, y en estas intervenciones mínimas se les ofrece más recursos para afrontar la ansiedad, el período de abstinencia y lograr la deshabituación. Es decir, no todo el mundo tendría que llegar a una terapia multicomponente, a seis semanas. En cuanto al enfoque de género del que hablábamos, las mujeres son las que más solicitan el servicio de deshabituación y las edades es entre los cuarenta y los cincuenta años. 

Es la edad, donde está el mayor por ciento de personas que solicitan nuestro servicio y de ellos, mujeres. Solamente entre un 20, un 30 por ciento de hombres tenemos en las terapias. Casi siempre, si es un grupo de diez, son 3 hombres. Es mucho más bajo. 

Estas son de las fortalezas que tienen las mujeres, en cuanto a la deshabituación, que tiende más al autocuidado, a la búsqueda de asistencia médica, la solicita con mayor frecuencia que el hombre. Al hombre le cuesta siempre mucho más trabajo vincularse, cuando nosotros le decimos que es un grupo de seis semanas plantea, “¡Ay!, pero tengo que venir a todas las sesiones, no puede ser una sola. 

Enseguida empieza porque les cuesta trabajo adherirse. Además, hay algo también cultural que todavía la terapia grupal en nuestra cultura  no está muy arraigada, pues hay otros países de Latinoamérica donde ir al terapeuta es algo muy normal y que se acepta mucho más.

La rehabilitación, una vez que termina este período de seis semanas, entra dentro de la misma terapia que le estamos haciendo. Nosotros le hacemos una consulta, donde se le hace un examen físico y se le indican complementarios. Ahí vamos teniendo aspectos que van a constituir la rehabilitación, porque cuando encontramos alteraciones en el electrocardiograma, una hipercolesterolemia, que son las cosas más frecuentes que padecen los fumadores, ahí los derivamos a la atención secundaria con sus especialistas que van a continuar atendiendo a estas patologías y ahí empieza parte de la rehabilitación. 

De no haber asistido a este tipo de consulta, jamás se hubiesen enterado de que padecían de una hipercolesterolemia o de trastornos cardiovasculares y se empiezan a derivar, dentro de la misma terapia, se realiza la fisioterapia respiratoria.  Esto puede ser en todos los policlínicos donde existen las áreas de fisioterapia y el fisioterapeuta se vincula a los grupos de tratamiento, y realiza los ejercicios respiratorios que van mejorando la función respiratoria durante el tratamiento.

Cuando terminan a las seis semanas, siempre se les cita con una periodicidad. Inicialmente se citan al primer mes, luego, trimestralmente, y semestralmente. Lo que pasa es que el seguimiento, estábamos en la droga legal y socialmente aceptada, cuando ellos  logran la deshabituación, muchas veces rompen un poco los vínculos con el centro.

¿Qué nosotros hacemos? Siempre tenemos nombres y teléfonos, y dos veces en el año hacemos lo que nosotros llamamos actividades de prevención de recaída. Los llamamos por teléfono, nos reunimos. Allá en Centro Habana, utilizamos la casa de arte y tradiciones chinas y hacemos un encuentro similar entre todos los compañeros, hacemos  un debate de cómo van, qué dificultades han tenido y ahí también nos enteramos muchas veces de recaídas, porque la recaída existe.

Alina Pérez
Como habitualmente divulgamos títulos relacionados con los temas que tratamos en el espacio, estuvimos indagando qué títulos, libros relacionados con dejar de fumar se habían editado en nuestro país en los últimos años. Encontramos así, “Cómo dejar de fumar”, del profesor Dionisio Zaldívar. Está también “Usted puede dejar de fumar” y “Guía para dejar de fumar sin sufrir”, del doctor Ricardo González Menéndez, que tenemos el gusto que nos acompañe en la tarde de hoy. 

-Profesor, muchas gracias por estar con nosotros-. Igualmente, “Cómo vencer el tabaquismo”, de la doctora Bertha Tanguí Despeigne, de la Editorial Científico-Técnica y “Fumar o no, por favor, reflexiona”, de la doctora Idalia Cordero Quevedo,  de la Editorial Oriente. Sin embargo, cuando tratamos de tener ejemplares de algunos de estos títulos para poder ofertarlos a ustedes, ya estaban agotados, porque las tiradas son muy escasas.

¿En qué medida los métodos de autoayuda pueden ser útiles para la cesación tabáquica sin necesidad del acompañamiento de una asistencia especializada?, ¿qué papel pueden jugar las redes sociales para dejar de fumar? y desde su experiencia como autor de libros y terapeuta y ¿qué alternativa favorecería una mayor disposición de estos métodos para la población en el contexto actual?

Dionisio Zaldívar:
Sí, yo sé que hay un grupo de personas que requieren de un apoyo para dejar de fumar. Probablemente estos métodos de autoayuda requieren un mínimo de motivación de la persona y un mínimo de capacidad para poder ponerlo en práctica, un proyecto para llevar a cabo la decisión adoptada en este caso. 

Este libro*, por ejemplo, fue un libro que surge a partir de la experiencia con un grupo de terapia que yo hacía y un poco de debates que realizábamos en grupo, los recursos que le dábamos a los pacientes los sistematizamos de manera tal que una persona pudiera ella misma o en agrupación con otro grupo de personas seguir el tratamiento. 

Es decir, hay una cosa que es importante, tanto para seguir un proyecto de autoayuda, como inclusive, para seguir un programa de tratamiento. Si la persona no se compromete en llevar a cabo el propósito, no se logra. Es lo que yo decía de los juegos. Muchas personas, a veces por presión familiar, los propios hijos, la esposa, le dicen: “mira, te estás dañando la salud”, y  la persona un poco aparentemente está convencida de que tiene que cambiar, pero en el fondo no quiere. 

Entonces, hace un compromiso formal, puesto que no lo ha incorporado como una convicción de que tiene que cambiar.  Si eso falta, ni por este método, ni siquiera con métodos determinados. Si no hay motivación, si no hay claridad de los motivos, pues, sencillamente, ni este método ni el hecho de inscribirse en un tratamiento más formalizado.

Alina Pérez
A nivel internacional, está comprobado que hay programas que requieren cambios de los comportamientos, y en el tabaquismo, en particular, con acciones educativas por sí solas no se logran resultados notables, sino que es más efectivo, cuando se une lo que ha explicado el profesor a otros elementos de educación y de legislación. 

En un estudio realizado en el municipio Habana del Este se encontró que en el 13,8% de los lugares de expendio, fundamentalmente cafeterías, se vendían cigarrillos a menores de 18 años, a pesar de ser los lugares más señalizados.  El 45,9% de los lugares con prohibición para fumar se encontraban señalizados, pero en ellos se localizó un alto porcentaje de personas que estaban fumando. 

Los dependientes estaban fumando durante la atención al público en el 41% de los lugares y el 85,7% de los trabajadores de centros de salud fumaban durante el ejercicio de su profesión, no siendo así en los trabajadores de los centros de educación. Los directivos desconocían la existencia de las señalizaciones en sus centros educacionales y en sus entidades. Concluye el estudio que la aplicación y el cumplimiento de las regulaciones de venta y prohibiciones de fumar en lugares públicos, es insuficiente. ¿Qué incidencia tiene en los factores sociales y cómo valora usted las regulaciones vigentes y su aplicación en el control y prevención del tabaquismo en la actualidad?

Esther Caviria:
En el tabaquismo, el rol social tiene una función muy importante. Hablaba el doctor Dionisio sobre la propaganda y no solo, sobre la abierta, sino que también tenemos que hablar de la propaganda indirecta, llamada también por el doctor Ricardo, como la propaganda ingenua que tenemos que estar muy alertas a ella, porque ese es uno de los factores sociales que influye en el tabaquismo. 

Por ejemplo, esta propaganda ingenua la podemos ver en los almanaques. Muchas veces recibimos almanaques, afiches muy bonitos con almanaques e, incluso, nos los hemos encontrado en unidades de salud y lo que están proponiendo es aspectos relacionados con el tabaco. Y eso es una de las cosas sociales que todavía hay que seguir muy alerta en este tipo de propaganda que podemos ver. También en televisión ya se ha trabajado bastante en esto, en telenovelas, donde ya se ha disminuido a los protagonistas fumando. 

Estas son cosas que van en lo social favoreciendo el consumo. Tenemos, aunque ya se ha disminuido bastante, todavía quedan algunos restos de lo que es la televisión. Nos preocupa el Festival del Habano, que este año se le hizo una gran cobertura en radio. 

Una cosa es que se haga y otra cosa es la divulgación, porque entonces estamos dando un doble mensaje. Por una parte, la salud desgastándose en cuanto a acciones de promoción, de prevención y, por otra parte, en radio, oímos degustar el buen habano y otras cosas, lo que nos preocupó. Eso tiene que ver en lo social en cuanto al consumo del tabaco. Por un lado, estamos haciendo la labor y hay otras cosas. Todavía hay sectores, donde se ofrece gratuitamente el tabaco. 

Eso es a revalorar. Todavía en el paciente psiquiátrico, en el hospital psiquiátrico, se les da la cuota. Nosotros estamos trabajando con los alumnos de psiquiatría que rotan por nuestro Centro, en que cuando se diagnostiquen, sobre todo estas enfermedades crónicas, se empiece a trabajar el no consumo de tabaco para evitar esto. Nosotros vemos a los esquizofrénicos, que eso da pena, que consumen hasta tres cajas de cigarros, y el daño lo vemos en la dentadura, que la han perdido prácticamente por completo y aumenta mucho más el deterioro que de por sí trae esa enfermedad, añadido a los daños y las consecuencias del tabaco.

El tabaquismo en el medio laboral. Hay resoluciones que prohíben el fumar en los espacios cerrados de los medios laborales, pero eso si el director de esa entidad es fumador, no se le hace caso a este tipo de regulaciones y se fuma.  Hay algunos centros de trabajo donde sí van muy avanzados.

No hace mucho iba una compañera que decía que de cien trabajadores, ella era la única fumadora, y que le tenían hecha una guerra y que ella iba a solicitar ayuda. Es decir, es un centro laboral, donde hay un buen movimiento contra el tabaco, pero no en todos es así.  Se fuma en lugares cerrados y se fuma sin restricción. Existen legislaciones.

Vamos a recordar algunas, por ejemplo, la circular 4 del Ministerio de Educación de 1999, donde prohíbe, como bien se decía, fumar en los centros educacionales. En ningún sitio de los centros educacionales se puede consumir cigarro. El acuerdo del Consejo de Ministros 3790 del 2000, que en este caso propone establecer la comisión de salud y calidad de vida, donde se aborda el tema del tabaquismo y la necesidad de crear estilos de vida saludables; el acuerdo del Consejo de Ministros 5570 del 2005, donde queda prohibida la venta de cigarros a los menores de 18 años. Indicaciones del Ministerio de Trasporte, que es la 29 del 2005, que también prohíbe fumar en los medios de transporte: en trenes, ómnibus, los ómnibus urbanos… 

Ahora, qué puede estar pasando con todo esto… y son debilidades que tenemos. Los técnicos de higiene que serían los llevados a poner las multas, muchas veces son débiles o no se ponen el número de multas necesarias. Todo esto hay que irlo rescatando. En una institución de salud, donde se vea que hay restos de cigarros en las escaleras, se sabe que se está fumando. Y hay que trabajar, hay que trabajar, pensamos, en un futuro, quizás, aumentar la cuota de las multas y la insistencia con respecto a esto. En fin, en lo social puede haber otros aspectos. Hay que tener cuidado. El tabaquismo, además de la significación social que tiene, es la droga portera. A partir del tabaco van a entrar otras drogas.

Alina Pérez
Pensando en las nuevas generaciones, en el futuro, según una encuesta del Centro Cubano de Estudios sobre la juventud del año 2006, el 18% de los jóvenes fumaba. Dr. Dionisio usted que trabaja en la Universidad de la Habana al frente de la Vicerrectoría de Extensión Universitaria que atiende estos asuntos: ¿cuál es la prevalencia que tiene el tabaquismo hoy en la Universidad en estudiantes y docentes?, ¿qué acciones están desarrollando ustedes para enfrentar integralmente este fenómeno y qué resultados han tenido? y desde su misión como educador, ¿qué puede hacer el sistema de educación cubano y los medios de comunicación para combatir el tabaquismo en los jóvenes?

Dionisio Zaldívar:
Bueno, el dato que tengo es un dato de aproximadamente hace 2 años y daba, realmente, una tasa de un 16 a 18 por ciento de fumadores. Existen una serie de medidas que se tomaron, incluso, una carta del propio Ministro de Educación Superior dirigida a todos los rectores, a todos los funcionarios del Estado, incluso, a todos los profesores, con esa prohibición de que no se podía fumar en los centros de educación superior, en las aulas, fundamentalmente, ni en los espacios de la facultad. Yo pienso que cuando hablamos de prevención, hay tres espacios, en los cuales siempre pensamos: por supuesto, el primer espacio es la familia.

Un individuo muchas veces, digamos, o comienza a beber o comienza a fumar porque en la propia casa hay miembros que  estimulan eso directamente, inclusive, a niños: “préndeme el cigarrito”, y todo ese tipo de cosas. Y recuerden que las personas hacen más lo que ven hacer, que lo que le dicen que hay que hacer.  Usted me dice no fume, pero si vio al médico, si vio al profesor, si vio a una personalidad relevante fumando. 

“Bueno, es malo, pero por qué es que entonces ellos fuman”. Eso es una cosa importante. Bueno, el otro escenario importante es, precisamente, la escuela a todos los niveles, y después la comunidad. En el caso de la escuela, creo que sí, que los escenarios docentes tienen una particularidad que facilitan que se pueda hacer mucho trabajo. 

Primero, porque sin violentar nada, en los propios programas de estudio se puede incluir cuestiones que esclarezcan todo lo vinculado con el tabaquismo, inclusive con otras drogas hay un plan de prevención que no solamente toca el caso específico del tabaco, sino otras drogas. Se trata en las distintas asignaturas, digamos, que se posibilita que se puedan dar elementos, donde le den conocimientos al alumno, donde se tengan que hacer actividades. 

Se ha visto que, por ejemplo, si un grupo de alumnos tiene que preparar un material, una mesa redonda, ahí mismo van a gestionar sobre el tabaco  pues, realmente, eso le da información, pero también cambia su actitud con relación a este tipo de cuestiones extremadamente importante. 

Además de esto, también la posibilidad de que el propio centro puede trabajar sobre la comunidad. Nosotros hemos realizado investigaciones. Muchos de los trabajos que yo he hecho, los he desarrollado con estudiantes que han trabajado en la comunidad, incluso, un centro de atención comunitario, el centro de atención y orientación psicológica y hemos establecido un servicio de atención a la población para este tipo de cuestión que también ha sido extendido a los estudiantes que lo requieran. Así que estas son cuestiones que se pueden facilitar. 

El centro, además de esto, puede promover otra serie de actividades, sobre todo en el caso de la juventud que creo, es muy importante, despertar en ellos la visión de que es posible, por ejemplo, relajarse. Hay quien dice “yo fumo para relajarme”.

Pero usted se puede relajar sin tener que fumar, puede escuchar música, puede practicar deportes, puede hacer muchas actividades que no necesariamente implique al cigarrillo. También se puede vincular con la afectación que hay en el medio ambiente, cuando la persona fumadora expele el humo hacia el exterior y se habla del daño del fumador pasivo que recibe ese humo secundario de fumar que, a veces, es más peligroso, propiamente que el que lo fuma. 

Todo ese tipo de cosas se le pueden hacer desde el centro de trabajo, el centro de estudios y  nosotros lo hemos hecho planificando en las asignaturas que más o menos tienen esa posibilidad, algún tipo de contenido que apoye el conocimiento de los alumnos y los recursos de los alumnos para este tipo de cosas y brindando también, a través de charlas que se han dado en el propio centro, en la propia beca, un lugar importante, el estudiante que vive en beca es muy propicio este tipo de cosas. 

Se está trabajando duramente en becas también para lograr que él tenga las posibilidades de reflexionar sobre el daño que esto le puede hacer y lo importante que es, sobre todo, desarrollar un estilo de vida saludable. Sobre todo esto se trata.

Alina Pérez:
Quería comentarles que al inicio de la sesión se hizo una pequeña encuesta entre los participantes en este espacio. En relación a si son fumadores, ex fumadores, o si nunca han fumado. Este es un público bastante sano, en relación a la media de la población cubana, o sea, si decíamos que el 31% fumaba en el caso cubano, pues, aquí tenemos un 18% de personas que fuman, otro 18 % refiere ser ex fumador. Hay un 61% que nunca ha fumado. Les agradecemos que hayan estado entre nosotros.

Panel acontecido en del espacio Letra con vida el 5 de mayo de 2010 en el salón Federico García Lorca del Centro Cultural Dulce María Loynaz.

Comentarios

Este tema me resulta

Imagen de Martha Aymara Ortiz Morejón

Este tema me resulta interesante y frustrante a la vez debido a que soy psicóloga tengo dos años de experiencia profesional y aunque le dedico tiempo a mi autopreparación, aun siento que es insuficiente pues trabajo en un municipio de Guantánamo, en un área rural con un elevado índice de fumadores, donde realizo la consulta de deshabituación tabáquica y no obtengo los resultados esperados con los pacientes.

Ciertamente hubiese deseado recibir algún curso para superarme en este sentido y tener las herramientas suficientes para realizar esta consulta, que además tengo entendido que debe realizarla un equipo multidisciplinario, pero solo estamos al frente de ella los psicólogos, a los cuales nos ven como una especie de "magos" que en dos o tres sesiones lograremos que la persona deje de fumar y cuando esto lógicamente no ocurre, pues los pacientes abandonan la consulta, pues las personas refieren que no tienen tiempo para eso, pues todos buscan algo que resuelva el problema de forma "rápida".

Lo peor es que a pesar de las charlas educativas y demás labores el índice de fumadores va en aumento y con ello las enfermedades asociadas al hábito de fumar. Martha Aymara Ortiz.

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