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Espacio "Letra con Vida"

Panel “Enfrentemos el SIDA”

¿Cuál ha sido hasta hoy el comportamiento epidemiológico del VIH-SIDA en Cuba y cómo esta epidemia ha sido acompañada por estrategias y acciones para su prevención y control en cada etapa?
La conciencia y la responsabilidad son claves para evitar el VIH-sida. Foto tomada de: Letra con Vida

Para hablar sobre el SIDA en Cuba, contamos con un panel integrado por

Invitados:Rosaida Ochoa Soto.
Nereida Rojo.
Con la conducción de: Dra. Alina Pérez Martínez

Alina Pérez:
¿Cuál ha sido hasta hoy el comportamiento epidemiológico del VIH-SIDA en Cuba y cómo esta epidemia ha sido acompañada por estrategias y acciones para su prevención y control en cada etapa?

Rosaida Ochoa:
Al inicio, el virus del VIH se detectó en personas que venían procedentes de África. En esta etapa, se realizaron controles epidemiológicos que incluyeron el ingreso de las personas con VIH en los sanatorios, medida que fue muy debatida a nivel internacional. Sin embargo, a lo largo del tiempo, se ha reconocido que pudiera haber influido en los resultados alcanzados de baja prevalencia en el país.

Al comienzo, en la población había mucho desconocimiento acerca de esta enfermedad; existían rumores tales como, “todas las personas con VIH están en los sanatorios, se los llevan en un nylon cerrado”, etc. Las personas temían enfrentarse a una persona con VIH, lo que generó algunas manifestaciones de estigma y discriminación.
Entre las medidas tomadas estaba el pesquisaje, dirigido a personas consideradas con alto riesgo de contraer el virus del VIH. Por esta vía fue posible detectar otros casos en otras provincias del país, generalmente hombres con orientación homosexual.

En los primeros años, dados los conocimientos existentes, se priorizó la atención médica. Ustedes recuerdan que el SIDA era igual a muerte y en ese período se tomó la determinación de aislarlos en los sanatorios para atenderlos mejor, garantizar la atención por personal especializado y evitar la transmisión de la enfermedad. Desde 1986 a 1996, en los primeros diez años, realmente el componente educativo fue pobre, solamente se formó un grupo de prevención de SIDA en los sanatorios que salían a las comunidades a hacer actividades de prevención, programas televisivos. Uno de estos programas fue Ciencia y Salud, donde se reforzaba mucho la evolución de la epidemia desde el punto de vista epidemiológico y sobre todo, se realizaban entrevistas y testimonios.

Después, en el periodo desde 1997 hasta el año 2000, se profundizó en los aspectos sociales y culturales asociados a la epidemia, se estratificaron los casos y se visualizó que no se desarrollaba de igual forma en las diferentes provincias del país, ni en los diversos grupos humanos. El sexo masculino era el más afectado, de ellos los hombres que tenían sexo con hombres, de 20 a 39 años y el mayor número de casos estaba en la región occidental del país.

Se realizaron estudios socioculturales a mitad de la década del 90, con el apoyo de la UNESCO y como parte de una investigación que incluyó a varios países. Se identificaron algunos elementos de interés como fueron: mitos y creencias presentes en la región oriental y central, no así en la occidental, y comportamientos sexuales de alto riesgo, más acentuados en la región occidental que central y oriental. También en este diagnóstico inicial se visualizaron los riesgos de algunas prácticas religiosas,  elementos que apuntaban a la inequidad de  género, que fueron incorporadas a las acciones de prevención para su reducción.

Se elaboraron proyectos comunitarios, entre ellos AFROACHE, trabajo educativo con los santeros de Regla y Guanabacoa, desarrollando una experiencia piloto que después se extendió a la Sociedad Yoruba, a través de la cual recibieron talleres de capacitación y se elaboraron materiales educativos específicos para ese grupo.

En 1998 se creó el Centro Nacional de Prevención de las Infecciones de Trasmisión sexual y el VIH, con el propósito de impulsar el componente educativo a través de la información y educación a la población, desarrollando las líneas de Capacitación, Comunicación, Consejería, Mercadeo de Condones  y Atención a Grupos Vulnerables.

Revisamos la experiencia internacional con relación a la prevención del VIH y diseñamos las acciones acorde a nuestro contexto. Por ejemplo, en otras partes del mundo, los grupos vulnerables que forman parte de la sociedad civil se agrupan en Organizaciones No gubernamentales (ONG). En Cuba, las personas pertenecientes a los grupos vulnerables a la epidemia de VIH (adolescentes y jóvenes, hombres que tienen sexo con hombres, mujeres, personas que practican sexo transaccional, personas con VIH) forman parte de proyectos que están incluidos en el Programa Nacional.

El diseño para trabajar con los hombres que tienen sexo con hombres fue propio del país. En 1998 no se conocía  el universo de trabajo, las características del grupo, sus preferencias. Existía ausencia de estudios al respecto y el nivel de aceptación de la población era muy bajo, con un alto nivel de estigma y discriminación hacia ellos.

Si me preguntan si tuviera que volver a empezar, ¿qué haría para lograr resultados en menor tiempo? Yo diría que trabajar desde el inicio más directamente con los grupos afectados. Yo creo que nos demoramos en reconocer que si el grupo más afectado eran los hombres que tienen sexo con otros hombres, había que darle prioridad a este grupo en las acciones integrales de prevención. En el año 2000, se elaboró la estrategia de prevención para hombres que tienen sexo con hombres, aunque eso no quiere decir que de forma rápida se implementó en todo el país.

Después de su aprobación en ese mismo año, se visitaron todas las provincias para su implementación, y se comenzó la capacitación sobre el tema. Sin embargo, aunque la estrategia estaba escrita, los profesionales que tenían que desarrollar esa estrategia no sabían cómo hacerla, en primer lugar, cómo adaptarla a su contexto local, tomando en cuenta sus características socioculturales; en segundo lugar, existía temor a implementarla y eso nos atrasó el trabajo.
El Grupo operativo para el Control y Lucha contra el SIDA (GOPELS), instancia intersectorial creada en Cuba desde 1986 para integrar la respuesta del país a la epidemia, que tiene representación en cada provincia y municipio del país, presidido por el gobierno, ha influido favorablemente en la implementación de la estrategia, promoviendo el debate de las acciones a realizar a nivel local y brindando apoyo a la realización de las acciones de manera integral.

También se hicieron diseños propios en el área de Mercadeo social de condones, que han aportado buenos indicadores. Entre los resultados obtenidos de esta etapa podemos mencionar el nivel de la educación de la población con relación al condón como medio de protección sin tabúes, el incremento del uso del condón en la población, la  presencia de diferentes marcas de condones y estabilidad en el mercado del producto.

Todo esto ha sido el resultado de un arduo trabajo, precedido por investigaciones para explorar percepción de la población del producto, causas del no uso del preservativo, propuestas de marcas cubanas.

Se hicieron estudios de población, análisis de precios, nombres de las marcas, diseño para la envoltura, las imágenes, todo un estudio de mercado. La población hizo propuestas que se validaron en los diferentes grupos, y así se obtuvieron las marcas de los condones “Vigor”, “Momento” y “Vigor Máx” que son los que en este momento se comercializan.

De manera general considero que hemos transitado por varios períodos en la prevención, desde enfocar el trabajo sólo a la población general, hasta profundizar en los mensajes específicos para cada grupo vulnerable e incorporar el tema del estigma la discriminación y los derechos.

Alina Pérez:
¿Cómo valoraría usted el conjunto de las acciones intersectoriales del Sistema Nacional de Salud y sus relaciones en la lucha contra el sida en nuestro país y si se han evaluado mediante investigaciones, la efectividad de estas estrategias planteadas?

Nereida Rojo:
Sobre la base de la pregunta, me gustaría reflexionar acerca del concepto de intersectorialidad. Las acciones intersectoriales están referidas a un conjunto de problemas que, en primer lugar, tienen límites difusos. En segundo lugar, están profundamente concatenadas ya que sus orígenes y las motivaciones que tienen las personas afectadas por esos problemas, responden a factores diversos que requieren distintos espacios, distintas tecnologías y distintos aparatos conceptuales para su abordaje.

El VIH-SIDA es un problema de esta naturaleza. La primera definición importante es que las acciones de prevención no son solo del Sistema Nacional de Salud. Estas acciones son lideradas por este, pero requieren el concurso de la sociedad y del aparato del Estado para que se puedan efectuar de manera eficiente.

Las acciones intersectoriales en salud con respecto a la epidemia del VIH-sida tienen distintos componentes. La respuesta nacional ampliada incluye a todos los sectores sociales, ministerios, organismos y organizaciones no gubernamentales del país, y su grado de eficiencia va a estar relacionado con el nivel de desarrollo, de organización y vinculación con el problema que tienen las diferentes entidades. Por ejemplo, los Ministerios de Educación, de Educación Superior, tienen aparatos estructurados que están preparados para este abordaje y que desempeñan una labor crucial. Asimismo, el  aparato de la radio, la televisión, como parte de la respuesta nacional ampliada y al proceso de información y comunicación a las grandes audiencias. Otros, como el Ministerio de Comercio Interior, tienen una labor mucho más operacional, más puntual, como es la distribución de productos a las personas infectadas.

Una cosa bien interesante en el abordaje de la sociedad civil, introduciendo este concepto, es como frente al VIH las llamadas organizaciones no gubernamentales, asumen papeles protagónicos, algunas de ellas con gran tradición y arraigo en el país, como la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), que exhiben una labor sostenida en las acciones de promoción de la salud, y otras que han surgido producto de los procesos de estructuración de las llamadas minorías poblacionales, denominadas así, no por la cantidad de miembros, sino por el nivel de acceso al poder que pueden tener o no en la sociedad.

El VIH-sida ha permitido el empoderamiento de algunas de estas minorías poblacionales, organizadas en proyectos. Eso es una cosa bien interesante. El interés de estos grupos varía: en algunos, está directamente relacionado con la epidemia, como personas afectadas de alguna manera o sensibilizados con la necesidad de elevar el nivel de educación sexual en la población; y en otros, porque aprovechan el espacio abierto y el grupo reacomoda sus estrategias, se organiza y empodera, pues a través del VIH-sida encuentran una plataforma de expresión social. La doctora Rosaida explicaba cómo hasta el año 2000 no había una plataforma para trabajar con estos grupos. El VIH-sida les ha permitido una forma de organización que les representa nuevos espacios en la sociedad, como es el grupo de hombres que tienen sexo con otros hombres, y otros grupos que no están directamente relacionados con la epidemia en lo que respecta a su salud, como puede ser el mundo lésbico, pero que también encuentran una opción de participación en la sociedad.
Es bien interesante como a partir de un problema de salud, comienzan a salir posturas, posiciones, de determinados estratos sociales con escasa visibilidad hasta ese momento y que adquieren una voz. Otro grupo, son las personas que practican sexo transaccional y que encuentran por primera vez un espacio para el planteamiento de su problemática desde la perspectiva de salud, o sea que tiene una doble lectura: la situación de salud de estos grupos y lo que esto les permite para llegar al gobierno, hacer llegar sus planteamientos y necesidades de cambio.

En el trabajo con estas poblaciones vulnerables, el Centro nacional de prevención de las ITS/ VIH/SIDA, ha mostrado su liderazgo, para informar, educar, comunicar a través de nuevas estrategias, de nuevos enfoques y ha logrado mejores indicadores por ejemplo, en el uso del condón en los más jóvenes.

Tiene otra expresión esto, y es la organización de proyectos en determinados territorios, proyectos culturales. Es decir, se empieza a ver la salud y la cultura de una manera más imbricada, de una manera más armónica, de una manera más coherente, y las comunidades buscan distintas alternativas, comienzan a hacer proyectos de educación, de prevención, pero que se convierten en proyectos de desarrollo comunitario y que juegan un importante papel. Algunos ya funcionaban como proyectos culturales o como proyectos de desarrollo comunitario, y asumen una nueva perspectiva que es la prevención y la educación para la salud, como puede ser el caso del Mejunje, que ustedes saben que es el sumun, es la iglesia para sus fieles, el lugar de referencia obligada en el país para un proyecto que postule ayudar a entender y respetar la diversidad.

La Cruzada Teatral Guantánamo- Baracoa, dirigida a las poblaciones campesinas de la zona montañosa, es un proyecto que ya tenía prestigio, pero que asume este nuevo reto y lo hace de una manera muy satisfactoria con un notable aprecio de su población meta.

Proyectos de prevención que surgen a raíz del VIH-sida y se convierten después en proyectos de desarrollo comunitario, como puede ser en el caso de Holguín, específicamente el del barrio "Alcides Pino", el proyecto Afroché, que surge a partir de la necesidad  identificada de educar en materia de prevención a personas que practican  la religión yoruba.
Los proyectos socio culturales son una de las cosas más novedosas que se hacen y, aunque tienen distintos grados de desarrollo, utilizan las artes, algunos de una manera excelentemente bien para transmitir mensajes de salud y de prevención del VIH, de respeto a la diversidad. Recuerdo ahora la Montaña Mágica que hace un uso maravilloso de la literatura.

Alina Pérez:
¿Cómo considera que debe enfocarse la educación sobre VIH-SIDA, dirigida a niños, adolescentes y jóvenes, y particularmente en el ámbito escolar?

Rosaida Ochoa:
En la Conferencia Mundial de VIH-SIDA celebrada en México 2008, los Ministros de Salud y Educación de Latinoamérica y el Caribe, se reunieron y tomaron el acuerdo de que para trabajar prevención del VIH-SIDA se necesitaba fortalecer como base la educación sexual.

Esa es uno de los pilares fundamentales para lograr comportamientos sexuales seguros y protegidos.
Considero que el enfoque que se le está dando  ahora a este tema en el país es diferente, más cercano a la realidad. No se puede pensar que aunque en los programas de estudio esté el tema de educación sexual, se aborda de igual manera en todos los lugares; que el 100 por ciento del alumnado sale preparado; que todo el mundo está informado; la verdad es que no llega a todo el mundo el 100 por ciento por igual. En estos momentos, se está trabajando en varios grupos de expertos para analizar el contenido en los currículos, en la comunicación y en los aspectos legales. Los aspectos curriculares los están revisando los ministerios que tienen centros escolares: Ministerio de Educación, Ministerio de Educación Superior, Ministerio de Cultura, Instituto Nacional de Deportes y Recreación, Ministerio del Interior, Ministerio de las Fuerzas Armadas.

Otros elementos  que se están considerando es  la preparación de los  profesores, que se está realizando con sistematicidad y el papel de la familia, como aspectos fundamentales para el desarrollo de los programas de educación sexual.

La sexualidad de la persona empieza desde que nace y cuando usted nace, no está el Ministerio de Educación. Usted nace en una familia, la sexualidad la manifiesta desde que nace, en todo lo que hace, en la forma de interrelacionarse con las otras personas. Si usted tiene una familia disfuncional, si usted tiene una familia que cuando conversan del tema tiene concepciones erróneas, esto va a influir en su desarrollo y puede haber hasta una dicotomía entre lo que le enseñan en la escuela y lo que le enseñan en la familia. Creo que la escuela es muy importante y los currículos se están revisando, pero el papel de la familia también lo es. No hemos logrado que en todos los ministerios haya el mismo grado de sensibilización para actuar con rapidez y estos son algunos de los retos de los próximos años.

También se está revisando el marco legal que fundamente y apoye todas las acciones que se están haciendo.

Alina Pérez:
La lucha contra el SIDA está mediada por elementos culturales, valores, adicciones y también, por condiciones objetivas del medio social en que vivimos. ¿Cuáles son los factores socioculturales que facilitan o dificultan detener el avance del SIDA en nuestro país?

Nereida Rojo:
No tengo una respuesta cabal para esa pregunta, pero se pueden hacer algunas reflexiones. Creo que existe un conjunto de factores que facilitan el trabajo desde lo sociocultural.

Entre los factores que lo facilitan están, los que tienen que ver con las capacidades que nuestra sociedad ha creado, tanto materiales como espirituales, es decir, la información, el desarrollo del talento y de la creatividad. Una infraestructura dada por los sistemas nacionales de salud y de educación. La acción concertada de todos los sectores para el fomento del talento y la creatividad en el capital humano para diseñar e implementar nuestras propias respuestas. Es decir, tenemos la capacidad para estudiar nuestra propia realidad y los instrumentos para transformarla, porque tenemos personas a todos los niveles capaces de hacerlo. Creo que esos son elementos que han permitido los éxitos de este programa en Cuba, además, de la voluntad política de que, al precio que sea necesario, se garanticen los medicamentos, la alimentación de las personas enfermas y el acceso al condón.

Los factores relacionados con las limitaciones están imbricados. Yo hablaría de tres grupos de factores: Uno, es que nuestra población tiene un alto nivel de información en salud, pero no tiene una cultura de salud. Es una sociedad profundamente medicalizada, y eso hace que las personas piensen que una cura tiene que ver con un médico y con una pastilla o una inyección que le resuelva sus problemas. Esa medicalización es objetiva y es subjetiva. Está en el subconsciente de las personas que creen que el sistema de salud se lo tiene que resolver todo y eso crea mitos y prejuicios. Además, de nuestra historia y nuestras tradiciones. Somos una mezcla de África y España, por lo tanto, tenemos una cultura profundamente machista. La centralización es un principio.

En segundo término, en el componente socioeconómico, tenemos factores que limitan objetivamente el desarrollo de una sexualidad responsable, de una sexualidad plena que tienen que ver con las limitaciones de la vivienda, con las limitaciones de los espacios para tener un sexo seguro y protegido. Cuando usted hace investigaciones y habla con estos grupos vulnerables, las personas no tienen donde tener sexo. El sexo se da en cualquier espacio, cualquier lugar, en una mata, en un monte, en un monumento y los valores como dice la profesora Rosaida, tienen que ver con la familia, y evidentemente nuestra familia tiene un cierto nivel de desestructuración por distintos fenómenos, como la migración definitiva o temporal. Evidentemente, ese es un marco en el que no se construye una sexualidad responsable.
Empieza muy temprano la vida sexual en nuestro país y los muchachos no siempre tienen el desarrollo del valor de lo que es una sexualidad responsable.

El tercero, al cual me quiero referir, está relacionado con la modernidad. Vivimos en un mundo globalizado, en una aldea muy grande, en la que convivimos con una comunicación alternativa. Tenemos que ver los mecanismos, las tecnologías que estamos empleando, porque muchos de nuestros jóvenes son ajenos al periódico, a la radio, a la televisión y sus mecanismos de información están transitando por otros canales que no son los canales oficialmente establecidos. ¿Qué quiero decir con esto? Quiero decir que el VIH-sida nos enfrenta, pone de manifiesto un conjunto de sinuosidades que tiene nuestra sociedad, a la cual a veces hemos respondido con la negación. Otras veces hemos respondido sencillamente con la no aceptación, pero están ahí, existen.

Por suerte el problema está controlado, pero llama la atención de problemas que están más allá de la salud, y que están más relacionados con nuestro ser, y creo que estamos obligados a reflexionar acerca del concepto mismo de cultura y debemos llamarnos todos en esa respuesta ampliada, a cultivar valores, a cultivar una cultura de salud, donde la salud es un medio para que el hombre viva mejor. No es un fin en sí mismo. Quizás alguien no esté de acuerdo conmigo, pero yo pienso de esa manera. Es decir, que tenemos salud para disfrutar de todas las ventajas que la sociedad pone a nuestra disposición.

Alina Pérez:
¿Qué papel tienen los medios de comunicación masiva en el enfrentamiento al SIDA y cómo valora el tratamiento del tema en los medios en Cuba?Rosaida Ochoa:
Esto se puede ver desde dos aristas. Una, el papel de los medios, porque lo que sucede a veces, es que queremos redimensionar el papel de los medios.

Los medios masivos tienen su alcance, pero tienen que ser apoyados por los demás tipos de comunicación: la comunicación grupal y la comunicación cara a cara. Sucede que hay campañas que están en los medios y no se reflejan en las comunidades con la comunicación colectiva, cara a cara: entonces no son los medios, los medios hicieron su papel. Se sabe que los mensajes de la televisión impactan mucho, pero duran poco tiempo en la población. Si no, preguntemos el nombre de la novela pasada, a ver quién se acuerda del título de la novela del año pasado. Tienen mucho alcance, pero dura poco. Hay que establecer una sinergia con los demás tipos de comunicación.

Considero esencial lo que hablaba Nereida sobre los conceptos de cultura y salud, para trabajar con poblaciones. Nosotros operacionalizamos un poco estos conceptos. En un libro de la UNESCO, leí un concepto de cultura que me gustó mucho para trabajar con las comunidades y decía que la cultura era “la forma de vivir juntos”. Entonces, si la cultura es la forma de vivir juntos, yo creo que los medios a veces deben reflejar más cómo vivimos juntos en la vida cotidiana. Para abordar los factores que inciden en la aparición del VIH-SIDA, qué factores de la sociedad, de la vida cotidiana, hacen que se propicie la infección, cómo viven las personas con VIH, qué impacto les produce esta enfermedad. Nosotros estamos haciendo un estudio en la población de los mensajes y muchas personas, en un alto porcentaje, nos dicen que todo lo que sale en la televisión son personas que salen rosadas, rozagantes, gordas y que ellos no ven en ningún momento la repercusión  individual del VIH en las personas.

Creo que no sólo es importante mostrar lo que se ha hecho en el país para la atención y apoyo de las personas con VIH, la asistencia social, psicológica, sino también el  impacto en el plano individual y familiar, para contribuir  a incrementar la percepción del riesgo en la población.

En el libro “Confesiones a un médico” del Dr. Jorge Pérez, se muestran algunas de las consecuencias para las personas con VIH en el orden familiar, individual y social, o sea, eso tiene un costo también y no se ve reflejado en los medios. Hemos identificado que la preparación de los escritores y la asesoría metodológica deben fortalecerse en los territorios, pues se hace difícil la preparación  masiva  de este personal.

Lo que sí hemos logrado en los últimos años es la vinculación con los escritores y realizadores a través del Instituto Nacional de Radio y Televisión en las capacitaciçón y encuentros programados. La televisión, los telecentros, la radio, traen muestras de materiales comunicacionales y se discuten en colectivo. Se han incorporado los resultados de las investigaciones nacionales y locales a los productos que se elaboran, lo que ha incidido en la calidad de los mismos.
Sin embargo deben desarrollarse más las acciones de las técnicas de comunicación e información, para lograr llegar a través de diferentes vías a los grupos más afectados y tener mayor alcance.

Alina Pérez:
¿Cuáles son las encrucijadas en las que todavía se ve inmersa la sociedad cubana en torno al VIH-SIDA, desde el punto de vista ético?

Nereida Rojo:
No puedo ser exhaustiva. Lógicamente, voy a mencionar algunas. No tiene que ver solo con el VIH-sida, sino que tiene que ver con todo el estado de salud de la población cubana. Es decir, si nosotros queremos mantener los niveles de salud que hemos alcanzado, si queremos mantener los logros que tenemos en este programa y en otros, tenemos que autorreconocernos como somos. Como somos hoy. En las condiciones de este momento histórico. Yo, por ejemplo, las primeras veces que empecé a tener contacto con el mundo del SIDA –yo soy socióloga- no soy médico. La doctora Rosaida me invitó. Y primero empezamos a trabajar en alcoholismo, después empezamos a trabajar en este tema. Al triunfo de la Revolución tenía 7 u 8 años. Entonces, viví todo aquello. Las personas que practicaban sexo transaccional, todo aquel movimiento que hizo la Revolución por eliminar la prostitución y porque aquellas mujeres tuvieran un trabajo decente.

Cuando se hizo el Foro de VIH/sida del 2002 en Cuba, allí había un grupo de personas de otros países que reclamaban el derecho a ejercer la prostitución y a que se les reconociera como un trabajo más, y eso me pareció un instrumento de los explotadores puesto en la mano de los explotados. Yo me preguntaba: “¿Qué cosa es esto?, ¿Cómo alguien puede reclamar esto?” Después, el año pasado, estuve en Perú y aquello tiene una dimensión grandísima. Es decir, no tengo cifras, pero en aquel evento de Perú, en el Foro de Perú, aquel reclamo era grande. Esas personas exigen el derecho a que se les reconozca como un trabajador más, no quieren dejar la prostitución. Esas ideas no tenían nada que ver con nosotros. Esa es una de las cosas que a mí me ha sacado más del paso, que 50 años después me digan unos muchachos jóvenes que están de acuerdo con eso, que les parece un trabajo y que ellos “luchan”. En nuestro tiempo éramos demasiado idealistas. Eso que a nosotros nos cuesta trabajo, que no queremos escuchar, que es tremendamente doloroso, ocurre en nuestra sociedad. Entonces ese es un dilema ético. Es decir, estudiarnos, reconocernos cómo somos y no como nosotros quisiéramos ser. Eso, por supuesto, que no es una opinión generalizada, ni la vamos a encontrar en todas partes, ni en todos los jóvenes.

Lo otro es la accesibilidad cultural. Nosotros hemos garantizado la accesibilidad económica, la accesibilidad geográfica, pero nuestra sociedad es distinta y por lo tanto, se han creado, se han formado grupos, capas, estratos que tienen otras concepciones y que muchas veces les resulta difícil acceder, aunque nos pueda parecer que eso no sucede. Les resulta difícil acceder, sobre todo, a los servicios de prevención.

Cuando la persona está enferma, esa persona acude, y si no, el sistema es lo suficientemente eficiente como para ir a buscarla y ayudarla, aunque no siempre logremos su cooperación al cien por ciento. No siempre las personas que están enfermas de sida tienen los niveles requeridos de adhesión al tratamiento, como no lo tienen los diabéticos, como no lo tienen los hipertensos, pero una vez que la persona está enferma, el sistema se ocupa. Ahora, cuando la persona está supuestamente sana, no todos usan los servicios que la sociedad les ofrece y por lo tanto, creo que hay que trabajar en la accesibilidad cultural.

El otro tema tiene que ver con los servicios de salud, en el desarrollo de competencias. Nuestros profesionales deben ser cada vez más competentes, cada vez más desprejuiciados. Con una formación cada vez más integral para el respeto a la diversidad, para eliminar el estigma y la discriminación, pero a la vez, en mi opinión muy personal, hay que crearles a las minorías, espacios socialmente aceptables porque no comparto eso de que “tú no tuviste derecho hasta aquí, pero ahora yo te los voy a dar por decreto”. Yo creo que hay que trabajar con los grupos minoritarios y crear espacios socialmente aceptables, para la convivencia común, para la aceptación y no crear el efecto contrario.

Por último, creo que debemos trabajar la auto responsabilidad y el autocuidado de la salud. Las personas deben estar preparadas para saber que son responsables de su salud y de la de los demás. Eso aún es un reto, al cien por ciento no se va a mejorar, pero tienen que mejorarse los porcientos. Las personas tienen que responder por la salud de ellos y por la salud de los demás. Es decir, que si una persona cree que está enferma, pues debe tratar de no infestar a otro. Pero ese concepto es mucho más amplio, una aproximación al concepto, en el cual las personas no tiren basura para la calle, las personas no digan malas palabras, hablen correctamente, tengan una cultura realmente general integral. Es un dilema ético y por ello debemos armonizar nuestro discurso con lo que está sucediendo en la realidad.

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