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Espacio "Letra con Vida"

La ciencia y la cultura contra las drogas

¿Cómo caracterizar la situación de la drogadicción en Cuba? ¿Está preparada nuestra sociedad para enfrentar este complejo problema? Ante preguntas como estas debatieron expertos como la psicóloga María Ester Ortiz y el psquiatra Ricardo González Menéndez.
Las drogas pasan factura. Foto tomada de: Letra con Vida

¿Cómo caracterizar la situación de la drogadicción en Cuba? ¿Está preparada nuestra sociedad para enfrentar este complejo problema? Ante preguntas como estas debatieron expertos como la psicóloga María Ester Ortiz y el psquiatra Ricardo González Menéndez.

Panelistas:

Lic. María Ester Ortiz
Psicóloga. Centro de Desarrollo Académico de las drogodependencias.
Universidad Médica de La Habana.

Dr. C Ricardo González Menéndez.
Médico especialista de 2do.grado en Psiquiatría, Doctor en Ciencias y Doctor en  Ciencias de la Salud, Profesor Consultante y Titular.

Con  Dra. Alina Pérez Martínez.
Conductora de Letra con Vida

Alina Pérez
Cuba es un escenario muy particular en el cual nos privilegia tener una situación social, cultural y de salud de una gran ventaja en relación a otros entornos; no obstante, el tema de las drogas lacera tanto a un individuo, pueden decírselo ellos que han tenido la vivencia de compartir con personas que han limitado tanto sus posibilidades de vida, han destruido sus proyectos, sus capacidades como ser humano y el de sus familias, que también sufren este proceso y esto para nosotros nos compromete a reflexionar, para ayudar a estas personas y sus familiares, sino también para proteger y apoyar a la sociedad de este flagelo.

Entonces al profesor Ricardo González, ¿cómo caracterizaría la situación de la drogadicción en Cuba y considera usted que nuestra sociedad está preparada para enfrentar este complejo problema?

Ricardo González:

Buenas tardes, muchas gracias por la presentación que hizo Alina, en definitiva creo que el mérito más importante que tengo es la edad, soy el más viejo de la gente que se ocupa de estos problemas.

Quería decir algo que tiene que ver con una experiencia personal. Siendo yo adolescente leí un comics norteamericano, me impresionó mucho su humor negro. Había un médico que acababa de revisar un enfermo y le decía: “Mire lo que usted tiene es una gripe y la gripe no se cura, pero si usted se complica con una neumonía, ya tenemos la penicilina”.

El problema de las drogas en Cuba yo lo veo así: teníamos una gripe que no se le daba mucha importancia que es el uso inadecuado del alcohol y después vino la neumonía, que fue quien puso en estado de alerta a todos los sistemas de salud y en toda la sociedad en general, porque indiscutiblemente la droga ilegal tiene una connotación humana extraordinaria. Creo que todavía tenemos algo que avanzar en la concepción de que si bien resulta totalmente lógico hacer el enfrentamiento que se le está haciendo a las drogas ilegales, pensamos que debemos de dejar de subvalorar las drogas legales, muy especialmente las drogas capaces de transformar el comportamiento como ocurre con el alcohol. Si fuésemos a pensar que es en lo que más tenemos que trabajar en los próximos años, además de magníficos programas educativos que se están realizando con las sustancias ilegales y de la cual es asesora la profesora María Ester Ortiz, pensamos que el primer paso que debíamos lograr en Cuba es de tolerancia, pero con condición hacia el alcohol.

El alcohol es una droga legal pero es una droga dura, en el sentido de que transforma el comportamiento y cuando se consume en formas inadecuadas es cuando produce problemas muy serios. Entonces en Cuba, al igual que en todos los países latinoamericanos y caribeños, tenemos una actitud de tolerancia no solo con el beber que es inevitable, sino tolerancia con la embriaguez. Aquí solo se critica una persona que se embriague cuando tiene un accidente, cuando lesiona a alguien, cuando hace algo, una tropelía seria. En caso diferente no hay quien se ocupe de decirle: mira tu imagen se afectó, esta conducta…, la gente te ve,… tu eres una persona  responsable, etcétera, etcétera, etcétera.

Ahora, nosotros, en los últimos tiempos hemos preferido hablar de drogas blandas y drogas duras, más que de drogas legales y drogas  ilegales y ¿por qué nos ha interesado mucho eso? Porque tienen mecanismos diferentes. Las drogas blandas no modifican la conducta del ser humano. 

Las drogas blandas actúan en la parte lateral de los hemisferios cerebrales y ahí es donde está fundamentalmente los mecanismos cognitivos de alerta, sus efecto es aumentar la vigilia, aumentar la tensión, la orientación, pero no tiene nada que ver con el comportamiento humano; sin embargo, las drogas duras, según nuestro punto de vista, debe incluirse el propio alcohol cuando se consume a nivel de embriaguez, la droga dura, alcohol, algunos medicamentos y todas las  sustancias ilegales que se conocen, la acción la tienen en dos centros cerebrales básicos que son la región prefrontal y supraorbital, es decir, sobre los ojos y detrás de la frente y la otra zona donde actúa es la zona de los instintos. La zona más primitiva que tenemos en nuestra neurofisiología y en nuestro comportamiento final. Ahí están los impulsos, los instintos y las necesidades  primarias básicas.

¿Qué hacen las drogas duras?, que desde luego la mayoría de ellas son drogas ilegales pero no podemos olvidar al alcohol y a los medicamentos. Su efecto es que bloquea la parte anterior del cerebro donde tenemos el pepe grillo del Pinocho, y esa zona del cerebro demoró 15 millones de años en desarrollarse a partir de nuestros antecesores simios, 15 millones de años. Entonces cuando usted consume una droga fuerte, una droga dura, bloquea la zona del cerebro que costó 15 millones de años en el desarrollo de las especies. Sería una marcha atrás casi de 15 millones de años, y la gente no se da cuenta de eso, se da cuenta de que cuando se bloquea esa parte, se libera el sistema, la libido, se libera lo más primitivo que tenemos nosotros. Todos los tenemos. Se liberan los impulsos, lo agresivo, lo de huída, de enfrentamiento inadecuado a situaciones, se liberan los deseos más conflictivos desde el punto de vista social; se libera la parte mala de nosotros, lo que Freud llamó Ello  Freud decía que la conducta del ser humano era casi un equilibrio entre el Superior, que se corresponde con este concepto que estamos hablando y el Ello, que se corresponde con el sistema libido y cuando esto funciona, esto es lo que somos nosotros.

Cuando había un equilibrio adecuado, el Superior frenaba al Ello. Ahora en términos neurofisiológicos, la región prefrontal frena al sistema libido que queda en la parte medial del cerebro y cuando eso funciona, es lo que somos nosotros, la imagen que proyectamos es producto del equilibrio entre esos dos sectores del encéfalo y tiene que ver, desde luego, con nuestra educación y tiene que ver con el Superior, porque uno no nace con esto, el Superior se crea, son todos los valores que uno va a incorporar y después el Ello es la parte primitiva. Cada vez que una persona está bajo los efectos de una droga dura se produce un bloqueo de la acción prefrontal y una liberación brutal  del sistema nervioso, entonces la conducta es tan primitiva como la que puede tener un orangután, un gorila, que es un tipo de mono superior, pero ninguno de nosotros nació para comportarse como un primate, sino para comportarse como personas; sin embargo, a pesar de esas cosas, estamos viendo con cierta preocupación que no se le da la importancia que hay que darle al alcohol. Creo que ese es un primer punto a destacar, porque las drogas son un sistema de drogas legales, de drogas de prescripción médica y de drogas ilegales.

Yo diría sobre la situación actual de Cuba… Tenemos la primera expresión de uso de drogas ilegales desde hace unos 15 años y se le ha salido al frente con todo el ímpetu necesario y en mi apreciación como clínico que atiende a estos pacientes en mi servicio en el hospital, he visto que hay una detención de lo que pasó en los primeros años.

Estamos apreciando éxitos en la práctica, o sea, el número de ingresos que tenemos está en cierta forma en una meseta, se ha logrado y sin embargo, el problema del uso no social del alcohol nos está golpeando cada vez más. Esta es una apreciación general de lo que yo contestaría de cuál es la situación actual de Cuba.

Se diferencia de otros países latinoamericanos en que el impacto de las drogas ilegales es mucho más intenso, tres o cuatro veces de lo que tenemos en Cuba y las drogas legales también tienen la misma subvaloración en todos los países de Latinoamérica.

¿Qué si tenemos una sociedad preparada para enfrentar esto? La práctica nos lo está demostrando con el enfrentamiento que se ha hecho a las drogas ilegales y ahí hay logros, hay resultados. Claro, yo diría que es la capacidad organizativa de nuestro país, las habilidades más desarrolladas que se aplicaron para enfrentar ese problema y además, el cubano por su naturaleza rechaza las drogas ilegales. Eso es muy importante.

La actitud comunitaria hacia la droga ilegal es de franco rechazo pero el talón de Aquiles que tenemos es que la actitud comunitaria ante la droga legal es de franca aceptación y cuando uno va a la práctica y contabiliza el costo social, en estos momentos el problema más serio que estamos confrontando, una vez frenado el problema de las drogas ilegales, es el uso no social del alcohol. Es decir, no estoy diciendo el alcoholismo, estoy diciendo el alcoholismo y otras formas de uso no social del alcohol que nos está costando mucho sufrimiento para las personas que se ven afectadas, para los seres queridos y el propio consumidor.

Sí creo, que tenemos una sociedad con una fortaleza formidable que es la posibilidad de interactuar con todos los sectores para estas tareas de enfrentamiento y un sistema  único de salud que garantiza la satisfacción de las necesidades en cuanto a asistencia, esa es la fortaleza más importante. Esa capacidad, con una economía centralizada en un sistema social de poder involucrar en el enfrentamiento a las drogas todos los sectores. Ustedes se dan cuenta que no es solo salud pública. Hay muchos sectores que están participando. Esas son las dos fortalezas fundamentales.

Alina Pérez
María Esther, ¿cuáles son los principales factores de riesgo para el individuo y la familia, para el consumo y para llegar a la adicción a estas sustancias ilegales en nuestro medio? Y, ¿qué signos pudieran indicarnos que una persona ha comenzado a consumir este tipo de droga?

María Esther Ortiz:
Buenas tardes. Alina dijo que hoy tenía invitados de lujo, pero pienso que los que nos sentimos y estamos en un lugar de lujo somos nosotros porque que en una tarde de verano, calurosa como esta, además está amenazando lluvia y que haya un grupo de personas que no trabajen directamente en esta temática y estén aquí para reflexionar un poco acerca del tema, hace que nos sintamos nosotros en el lugar de lujo, así que muchas gracias por estar y gracias a ti por haberme invitado y además hacerme compartir con el profesor Ricardo González una mesa.

Cuando Alina me invitó yo pensé que iba a ser de otra manera e imagínate me puse a pensar, ahora tengo que buscar dentro de la literatura cuáles son los aspectos que están vinculados con el tema de las adicciones. Leí “Germinal” cuando tenía 12 o 13 años. Yo era una lectora empedernida. En una de las páginas del libro, en una querella que hubo en una taberna, se dice: “y se puso de manifiesto la herencia de varias generaciones de alcohólicos en la familia…” Aquella frase me golpeó y me quedé prendada de eso, por la fuerza dramática que sentí en aquella edad de adolescente.

Los factores de riesgo más significativos varían de sujeto a sujeto, porque una persona está inmersa en una familia, pertenece a una familia, pertenece a una comunidad y pertenece a una sociedad.

Sin embargo, de sujeto a sujeto, hay elementos que pueden que sean más importantes, de más peso y que él mismo tenga fortalezas que otro no tiene. Así que si voy a pensar, como decía el profesor Ricardo González, la experiencia que nos ofrecen nuestros pacientes, empezamos a buscar en los adolescentes.  No vamos a pensar en los adultos que en algún momento se hicieron adictos al alcohol, a las drogas ilícitas. Vamos a pensar en el adolescente. Yo he experimentado lo siguiente. 

Hago un juego con el joven paciente que llamo “la alfombra mágica”. Pido: “Vamos a sentarnos imaginariamente en una alfombra mágica, vamos a elevarnos y vamos a dar marcha atrás en el tiempo y vamos a mirar desde la distancia del tiempo al niño, allá abajo, al niño que fui, al jovencito que fui, y vamos a ver qué cosas fueron las que pasaron que, desde tu propio punto de vista, crees, sientes, que han tenido una influencia favorable para que te encuentres en la situación en que te encuentras.”

Recuerdo a una jovencita muy talentosa que ahora es muy productiva en el mundo del arte que dijo inmediatamente: “YA VI”, pero como si estuviera de verdad montada en la alfombra: “YA VI”. A los trece años mi mamá me permitió quedarme en la casa de una amiguita a dormir. Y yo dije, bueno, todas las madres hemos tenido conflictos con los hijos cuando quieren quedarse en la casa de una amiguita a dormir. Yo soy madre de una hija también y recuerdo que ella me decía que se quería quedar en casa de una amiguita por muchas razones. Y yo me oponía.

Ella me decía: “si mi mamá no me hubiera permitido quedarme en la casa de la amiguita, tal vez esto no hubiera ocurrido”. ¿Qué es lo que hay detrás de eso? No era solamente quedarse fuera de la casa, sino que había toda una ausencia de supervisión  de las actividades de ella. Hubo una absoluta ausencia de supervisión. Una cosa es respetar la individualidad de los hijos; una cosa es permitir que los hijos tengan sus propias experiencias, y puedan además, tropezar, levantarse y sacudirse y otra cosa es que se les permita tanto que ellos no tengan una guía.  La madre de esta niña nunca supo cómo era la madre de la otra. No sabía que cuando la madre de la otra se dormía, estas dos salían. No sabía a dónde iban y cuando se hizo casi costumbre le fue muy difícil recogerla.

Yo estoy pensado justamente en los estilos de educación. Los estilos de educación de la familia. Yo creo que más allá de lo que decimos de que los hijos se parecen más al momento en que vive cada familia, creo que son más el resultado de lo que ocurre en la familia, que de todo lo demás. Es mi punto de vista. Yo creo que las familias armoniosas  que a lo mejor uno dice y ¿“cuál es la familia armoniosa?” Bueno no hay que ser armonioso todo el tiempo. Eso sería muy aburrido, ¿no es cierto? Sería muy monótono; pero yo creo que el diálogo en la familia, creo que la confianza entre los miembros de la familia, creo que el justo uso de la autoridad, creo que en la manifestación auténtica del  afecto son factores de protección y la ausencia de ellos son factores de riesgo.

Ahora, vayamos a otros factores de riesgo. Es lo que decía el profesor. Si hay disponibilidad de drogas en las comunidades. Primero, si existe la disponibilidad y existe la accesibilidad y existe la tolerancia a determinadas conductas y manifestaciones, esos son riesgos indiscutibles y no me estoy refiriendo a la pipa de cerveza cerca de la escuela. No, no me refiero a eso. Me estoy refiriendo a la existencia de ventas de marihuana, de cocaína, de crack en las comunidades y que si bien, desde lo formal hay un rechazo, yo me pregunto qué pasa en las barriadas donde además nos dicen, al doblar de mi casa, al lado, en frente hay ventas. Hay una disponibilidad. Esa disponibilidad y el acceso fácil que tienen al dinero muchos jóvenes, muchas personas, muchas porque no las trabajan. Padres porque quieren contemporizar con los hijos al punto de no exigirles nada porque no quieren ser malos padres, porque no quieren regañarlos.

Los niños nacen para ser felices, por tanto todo el dinero es para ellos, no tienen que trabajar por un salario tan bajo. Que trabajemos nosotros por un salario bajo, que trabajemos, bien, porque ellos nacieron para ser felices, no para formarse como seres responsables para su propio bienestar. Toda esta cosa que escuchamos continuamente porque ustedes tienen que haberlo escuchado. Yo lo escucho mucho. Reciben dinero del extranjero, los padres le dan dinero, le compran la mejor ropa y entonces ¿cómo se forma esa necesidad de la búsqueda del mantenimiento por si mismo y del éxito?.No es posible, las alas están atadas. Entonces, ¿qué pasa? Comienza a formarse también en nosotros una especie de tolerancia a un panorama que se va vislumbrando cada vez más peligroso y más problemático. No voy hablar de los factores de riesgo personales, las personas que tienen una fuerte tendencia al aburrimiento, las personas que tienen dificultades para hacer planes en la vida y eso lo vemos con los niños desde chiquito, la curiosidad, un niño  curioso por aprender cosas es un niño que casi siempre va a ser más fuerte, porque va a estar en la búsqueda continua de aprender algo, de saber algo, de descubrir algo, descubrir el mundo, como si fuera un hombre primitivo para descubrir y dominar el mundo, pero los niños que no les importa descubrir y dominar el mundo entonces hay que darles una atención especial, hay que ayudarlos, el niño que no se esfuerza por tener éxito. A los niños que se les hace la tarea, no que se les acompaña en la tarea, sino que se les hace la tarea. Los niños que generalmente se les está desarrollando, sin que nos demos cuenta, los valores por lo que quieren, por lo bonito que se ven, por el zapato de moda, por el muñequito más bonito y no solamente por eso (que bueno tenerlo), sino por su comportamiento,  porque sea educado. Creo que el factor de riesgo más grande es la debilidad de los valores en las familias. La familia es fundamental, y si alguien me dice que es lo que hay que hacer en este mundo, digo salvemos a la familia.

Los que también trabajamos en los medios, en la televisión, nos sentimos reclamados. Ricardo pertenece al mismo grupo asesor de los medios masivos al que pertenezco. Un problema son los que quieren, sienten la necesidad de mostrar imágenes de cómo se preparan las drogas, cómo se consumen, porque sienten que esa es una forma más realista de llevar la información. Es algo así como enseñar en los medios la imagen de cómo se pone el condón en el órgano sexual masculino.  No es necesario.  Igual que cuando uno habla de promiscuidad, todo el mundo sabe a qué nos referimos.  Para eso tenemos la capacidad de crear los conceptos, ¿verdad? Sintetizar, generalizar, etcétera.

Hay determinada información que es muy importante en diferentes niveles de población. Por ejemplo, la información que es bueno compartir en pequeños grupos de especialistas, de curiosos, de familiares, de lo que sea, no es la información adecuada en los medios masivos de comunicación. No lo es. Si, por ejemplo, unos profesores de beca están preocupados por determinadas cosas, por supuesto, que les tenemos que mostrar las drogas, tienen que verlas, porque forma parte de su trabajo, reconocer e identificar. Eso es importante. Pero para qué mostrar eso en los medios.  Si nosotros vamos a trabajar, por ejemplo, con los padres porque que están preocupados por los gastos excesivos de dinero, tenemos que decirle el precio de la marihuana, de la cocaína, del crack. Por supuesto, porque que ellos pueden hacer un cálculo de qué es lo que está pasando con sus hijos.

La información debe ser dosificada y además de eso, clasificada, según para los diferentes grupos para los que uno vaya a trabajar. La información tiene que existir. Yo asistía a un lugar donde tuve un conversatorio como este, estaban  los compañeros del centro de estudio de la juventud y fue muy bueno y acá al lado mío, al costado había unas matas de marihuana. Ellos no sabían lo que tenían allí, pero eran matas de marihuana. Eran ornamentales, no eran vivas, eran plásticas. Por supuesto, entonces uno tiene que saber, hay muchas cosas que tienen que saber. Si nosotros decimos en los medios masivos que determinados hongos que crecen en determinados lugares, en determinados meses del año, se usan de esta manera y producen determinadas alucinaciones. ¿Qué estamos haciendo? Estamos dando una información para los que están ávidos de tener drogas gratis. No tiene sentido. Sin embargo, en las escuelas que están cerca de las caballerizas, los profesores tienen que saber esto.

Había una pregunta que me quedó pendiente. Los signos para detectar ¿cómo podemos detectar que alguien cercano a nosotros  está consumiendo droga?. SÍ, el alcohol es más fácil. El aliento etílico es evidente. Si son otras drogas y no somos personas muy observadoras, nos va a dar un poco de trabajo porque especialmente la marihuana, menos en las fases iniciales en que hay una hilaridad irracional. Los consumidores crónicos de marihuana son hombres muy delgados, son personas muy delgadas. Son personas que no comen mucho, son personas que no duermen bien. Aquella alegría falsa se convierte en una irritabilidad, así a flor de piel y aquella sexualidad potenciada se convierte generalmente en una impotencia sexual, en una disminución de la libido. Pero generalmente son los comportamientos, los cambios en el comportamiento habitual.

En el caso del crack es más fácil de detectar porque el deterioro es bastante rápido, porque la forma de quebrantar la norma de la familia y de la vida cotidiana es casi grotesca. Los daños se ven mucho. Se queman los dedos acá. A veces  se queman los labios, la higiene se pierde. Se pierden también las parejas, se aíslan. El consumo de crack es un consumo que puede ser en un grupo de personas, pero todo el mundo está aislado. Es una droga aislante. Puedes estar rodeado de miles personas que están haciendo lo mismo que tú pero estás solo, completamente solo, lo cual no quiere decir que la marihuana sea menos peligrosa que otras. Es la marihuana, para mí, la más taimada de todas las drogas. Es la que goza de tanta popularidad pero es taimada, es increíble los daños que se producen.

Con la cocaína, que es la droga del ejecutado o del ejecutivo, que sobre todo personas que trabajan en turnos de nocturnidad y que además de eso disponen de determinadas posibilidades económicas, consumen para mantenerse vigiles durante mayor parte del tiempo y que ciertamente, inicialmente les da ciertos resultados porque se mantienen vigiles, como no, lo que pasa es que poco a poco ese estado de vigilia se va convirtiendo en algo contraproducente porque todo el dinero que ganan, con ese esfuerzo de tener al organismo sobrecargado de una actividad artificial va contra ellos. Todo el dinero se lo pierden, descuidan hasta las más elementales obligaciones..

Desgraciadamente, gran parte de los indicadores fáciles de observar, ocurren en etapas avanzadas del consumo. En etapas iniciales del consumo tiene que ser alguien que te conozca mucho, que te conozca bien, que pueda detectar esos sutiles cambios y especialmente, si son personas que están bajo un estrés, tenemos tendencia a confundirlo. Por eso te digo que  hay que ser tan observador, tan curioso, con las personas que queremos, sin invadirles la existencia.

Alina Pérez
Preparando este panel, conversamos con algunas personas. Me decía un colega profesional, “bueno si yo tuviera de pronto una planta de marihuana sembrada en el patio de mi casa, realmente no la reconocería, no sabría identificarla”. Otra profesora, profesora de un tecnológico de informática, madre de dos adolescentes varones, me decía, “si encontrara, eso que llaman piedra en una mochila de estudiante de uno de sus hijos, tampoco podría saber si es un material escolar o una broma. Hablando con una abuelita sobre la información acerca de las drogas, me decía, “bueno, pero entonces que no vayan a hablar en la televisión de las drogas como hablan de sexo porque entonces esto va a ser un desastre”. ¿Qué opinión usted tiene acerca de la importancia y el papel de la información en la prevención de las drogas generales?

Ricardo González:
Yo pienso que esa pregunta es muy interesante, es sumamente interesante y expresa el sentir de muchas personas que piensan que deben revisar la ropa del hijo para identificar si hay marihuana, si hay crack, si hay un condón. Ya esa parte del condón, se ha superado bastante y estoy de acuerdo con la persona que dijo que no se podía dar tanta información. Yo creo que se está trabajando muy seriamente en la parte sexual, pero a veces, como somos cubanos,  se nos va la mano. Creo que, por ejemplo, la población tiene la necesidad imperiosa de conocer la magnitud de este problema de las drogas, no solo en el significado humano tan profundo, sino también en la repercusión económica, médica, social, es decir, la población tiene que tener un nivel de información  básica y tiene que poder establecer comparaciones con otros países. En ese aspecto, hace algún tiempo, se hizo un estudio de encuesta, encuesta totalmente anónima, secreta.  La persona que contestaba la incluía en un buzón y los indicadores que tuvimos en Cuba de personas que referían haber usado al menos una sola vez una droga ilegal, eran  el 1,2 por ciento de la población. 

En Estados Unidos, la población que pasa de cuarenta años, cuando se hace la encuesta reporta haber consumido en la vida alguna droga ilegal en un 25 a 30 por ciento, pero cuando la encuesta se hace en muchachos entre 15 y 29 años, la cifra llega al 65 por ciento. Quiere decir que según pasa el tiempo las nuevas generaciones van consumiendo más, más y más droga ilegal.

Vean esta cifra, pero además yo sigo resaltando el peso que tienen las drogas legales en este problema. Las drogas legales, especialmente el tabaco y el alcohol, determinan el 75 por ciento de los costos sociales de las drogas.  Lo que queda para las drogas ilegales es justamente es un 25 por ciento. Claro, no seríamos honestos si no señaláramos la significación social que tiene la criminalidad asociada a las drogas ilícitas.

Creo que es indiscutible que hay que informar, pero hay que informar también con moderación. Es la línea que se está siguiendo en este programa, bueno, repito, donde María Esther es la asesora principal  por psicología y por salud pública.  No pienso, por ejemplo, que es oportuno dar mucha información sobre aspectos operativos de las drogas. Eso lo hacen en los países desarrollados.  Usted, por un lado, está viendo el problema de las drogas y la gente que se va a la cárcel y, por el otro lado,  compra una revista en cualquier expendio y en esa revista le dicen cómo se prepara el crack, en qué forma se procesa la cocaína para sacar la base libre. Y la información debe dosificarse según la etapa de la vida de las personas.

Yo considero que la información tiene también una vía muy valiosa que es la vía de la publicación, en  la publicación se puede modular muy bien lo que  uno está trasmitiendo, y después, cuando se divulga, cuando se distribuye la información, también es un aspecto medular saber hacia dónde dirigir la literatura científico-popular, a qué  niveles llegar, cómo tener un acceso.

Alina Pérez:
Profesor, quería preguntarle considerando esta complejidad psicológica en torno al consumo de las drogas y considerando también que de algún modo ello implica una actividad ilegal, ¿qué elementos pueden favorecer o no,  que los adictos o las personas que consumen drogas ilegales puedan acercarse a los servicios de salud o a solicitar ayuda?

Ricardo González:
Ese es un tema también medular. Si cuando llega un muchacho consumidor a un servicio se enfoca como un problema delictivo, judicial, policiaco, si se toma una medida contra ese muchacho, olvídese que ni él va a volver más, ni nadie que lo conozca va a ir a buscar a un médico, a buscar ayuda a un equipo de salud porque va a sentir que su conducta va a ser sancionada desde el punto de vista tradicional.

Ustedes seguramente se habrán dado cuenta que María Esther, cuando habla por televisión, se refiere a mis muchachos. Ese término tiene un significado especial, porque es una mujer profesional que ofrece una imagen materna. Un muchacho que se ha metido en problemas, no es necesariamente un delincuente. Si el terapeuta lo ve como un delincuente, si el equipo lo ve como un delincuente, nadie va a poder hacer nada por ese muchacho. Lo primero es saber que hasta la mejor persona del mundo se puede enredar con una adicción, no sólo a drogas legales, sino a drogas ilegales, a la más ilegal de las drogas. El peligro está ahí como una espada de Damocles, y eso es importante que lo sepamos y que estemos todos alerta. La droga no respeta edad, ni sexo, ni color de la piel, ni nivel escolar, ni ocupacional, ni posición filosófica, política, ideológica, ni cultura, ni preferencia sexual. Eso no respeta nada. Eso le pueda pasar a cualquiera,  no respeta nada y yo estoy cansado de ver adictos a la droga ilegal que son diez mil veces  y no estoy exagerando, diez mil veces mejor que yo como seres humanos. Yo soy  más o menos un personaje promedio. Ahora hay que establecer bien la diferencia entre ser victimario y ser víctima. Los adictos a cualquier droga dura que transforman la conducta indiscutiblemente se identifican muy bien como victimario. Tienen una etapa llamada pre contemplativa, que no se dan cuenta de lo que está pasando y en esa etapa hacen sufrir mucho a la familia, y lo que más hace sufrir a la familia es la irresponsabilidad, la indolencia de quien no le importa el sufrimiento. Esa es la etapa pre contemplativa, pero cuando estos muchachos se dan cuenta del problema y desarrollan su rehabilitación, realmente se convierten en personas muy respetables y demuestran la calidad humana que había detrás. Hay un libro por ahí que no se si saldrá o no, que se llama “Mis corderos bajo piel de lobo” Esa es mi apreciación después de estar 35 años trabajando en este tema.

La adicción a una droga dura hace que el comportamiento se convierta en una tragedia humana, que la conducta sea de tipo disocial, pero más bien por el efecto de la droga o por aquello que decíamos al principio, la persona se queda sin valores ni principios, se desencadena todo lo primitivo, todo lo primario. Todo lo brutal, lo salvaje. Pero cuando esa persona se rehabilita, uno se da cuenta que lo que había detrás de esa piel de lobo era realmente una persona con calidad. Esa es la satisfacción más grande que hemos sentido los terapeutas que trabajamos este campo, cuando vemos que se puede producir ese cambio que alguien aparentemente árbol torcido, se convierta en un árbol frondoso, capaz de hacer felices a sus seres queridos y a todos sus descendientes.

Alina Pérez:  
Quería comentarles que tanto el profesor Ricardo González, como otros autores, han escrito dos libros vinculados a las drogas y a la prevención y  consumo de estas adicciones que ya se han agotado, o sea, las tiradas no dan para la demanda que existe. De todas maneras, quería comentarles los títulos para que tengan ideas de ellos: “Las adicciones ante la luz de la ciencia y el cine”,  es el más reciente del profesor Ricardo González, de la Editora Política. Le antecedieron “¿Cómo enfrentar el peligro de las drogas?” de la Editorial Oriente; “Alcoholismo. Abordaje integral”, de la Editorial Oriente; “Usted puede prevenir, detectar y vencer las adicciones”, de la Editorial científico-técnica; “Contra las adicciones. Clínica y tratamiento”, también de la Editorial científico-técnica. Estas son vinculadas a las drogas ilegales, porque él ha escrito también: “Para dejar de fumar” Hay otro título que se llama “El humor en los tiempos del cólera”, de la Editorial Política, que utiliza los recursos del humorismo para llegar con este tipo de mensajes. Otra autora, Magali Martínez Hurtado de la Editorial Oriente publicó el título “Cuando el camino no se ve”, y otro autor, Humberto García: “Dinámica psicológica del adicto basado en el ideario de José Martí”. De este yo tengo dos ejemplares acá.  Si hay alguna persona que tenga un familiar adicto o que tenga una necesidad imperiosa, se puede acercar a mí para obsequiárselo como obsequio del Centro Loynaz.
Buenas tardes.

Panel acontecido en del espacio Letra con vida el mes de junio en el salón Federico García Lorca del Centro Cultural Dulce María Loynaz de la Habana.

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