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Sabiduría y adultez

El abuelo que se revela dentro

El abuelo en la familia posee un valor incalculable, por la ayuda que proporciona al buen funcionamiento del núcleo familiar, pero sobre todo por sus vínculos estrechos con los nietos, este es un privilegio de la existencia actual, por la calidad de su vida, física y mental.
Son muchos los beneficios de pasar más tiempo con los abuelos. Foto tomada de: http://entrepadres.imujer.com

Por: Margarita Polo Viamontes

“Los abuelos son como árboles que renuevan sus hojas con los nietos.”  Antonio Núñez Jiménez, en su libro La Abuela.

Existe un momento óptimo para ser abuelos, se revela en el individuo cuando los niños buscan su compañía, como la abeja al panal. Es bueno recordar, que los conceptos de abuelo y viejo no son sinónimos, por tanto, quien sienta en su psiquis la necesidad de ser abuelo, no debe considerarse por ello anciano.

Muchos años antes, estas mismas personas, en los finales de la segunda década de vida, comienzos de la treintena, sintieron un sentimiento maternal o paternal, una necesidad de concebir un hijo, que los hizo vulnerables a infinidad de gestos y acciones inconscientes: como besar un bebé ajeno con mucho amor, jugar con los pequeños en cualquier lugar, a la vez que los chicos preferían su compañía en una mutua reacción que les proporcionó gran felicidad. Entonces sintieron el imperioso deseo de crear su prole.

Al pasar los años y llegar esos hijos en su adultez a la edad reproductiva, retorna una urgencia semejante, esta vez, se revela en cada quien, el abuelo o la abuela que lleva dentro, aunque no haya llegado a la Tercera Edad.

Dicen los especialistas que la autoestima del adulto mayor, se afirma cuando los miembros de las generaciones jóvenes reconocen la importancia del abuelo o bisabuelo. La familia puede ofrecerles un ámbito que de significado a sus existencias, al asumir su papel en la transmisión de sus normas, costumbres y valores familiares. De esa forma, al dejar el mundo terrenal, habrá seres que llevarán no solo sus datos genéticos o su apellido, sino que prolongarán sus sueños y esperanzas en el porvenir.

Muchos, como la generación a que pertenecen mis contemporáneos, no tuvieron el privilegio de conocer a sus abuelos porque en el pasado las expectativas de vida eran menores, por tanto, la probabilidad de poseer abuelos vivos resultaba inferior a la actual, incluso, si llegaban a conocerlos se trataba de ancianos de muy avanzada edad con deplorable salud física o mental.

Acorde a los estudios realizados, ahora en las naciones desarrolladas y en proceso de desarrollo, se calcula que la mayoría de los niños tienen algún abuelo vivo, por ejemplo, en los Estados Unidos, los pequeños de 10 años que poseen abuelos alcanzan el 90% y hasta el 75% de los jóvenes de veinte años.

Este panorama, posibilita una relación cuantitativa entre abuelos y nietos, beneficiada por la calidad de vida que poseen los adultos mayores, quienes llegan tempranamente a su “abuelidad”. Por supuesto que existen factores negativos para el buen desarrollo de ese vínculo, como el incremento de la movilidad geográfica, que imposibilita la comunicación más fértil entre ambos; y la reducida fecundidad actual, que ofrece un creciente número de abuelos posibles, sin nietos. Ahora bien, si no todos ejercen la “abuelidad”, si atraviesan por ella en su psiquis, y niños ajenos buscan su compañía.

Es una pena, que por ser joven el fenómeno, existan pocos estudios sobre el tema, así la mayor parte de los fundamentos son empíricos.

En la búsqueda de datos, encontramos criterios permeados por la obsoleta teoría del conflicto generacional, incorporado hace décadas a los medios masivos de comunicación sin demostrar su validez. Así se sugiere que existen algunas desavenencias sobre todo en generaciones contiguas, de padres e hijos, cuya diferencia de edades (unos 20-30 años) los lleva a pensamientos divergentes. Dicha situación hace creer que empeora si de abuelos y nietos se trata por tener una separación de 50-60 años de edad, y no converger sus ideales de vida, cuestión bastante discutible.

Para la mayoría de los especialistas este concepto no es real pues la variable crítica en las relaciones intergeneracionales no es la edad sino el papel social y sus prerrogativas. Los hijos se quejan a menudo, del comportamiento de sus abuelos con sus nietos y aducen que estos permiten libertades que a ellos no les fueron permitidas en su niñez. ¿Es eso cierto? Realmente el rol de abuelo es mucho más liberal, la sociedad no posee normativas de cómo deben comportarse, no hay rigidez en lo que deben o no hacer en su papel de abuelos. Aunque subsisten ideas anacrónicas de que el “pobre viejo” está enfermo o deteriorado que frenan algunas relaciones, la mayoría es diferente.

En general, el abuelo actual, y hasta el bisabuelo, logra compatibilizar con sus nietos y el de los demás porque poseen buena forma física y mental. Es común ver a los abuelos (hombre o mujer) practicar deportes con sus nietos, montar bicicletas, empinar papalotes juntos y compartir en el ajedrez, la computadora o sus tareas escolares. Comúnmente el nieto despierta en el abuelo su niño dormido de años de adultez responsable y atareada.

Los nietos tienen el privilegio ahora de que sus abuelos sean más amplios en sus actividades, y los hombres no se frenen a la hora de prepararles algo de comer, lavar sus ropas o colaborar en su aseo personal a la par de su abuela. Porque la vida moderna lleva a las personas, antes obligadas por circunstancias sociales a ser más convencionales, a un rol de abuelos sin machismo.

Así podemos concluir que los vínculos entre los abuelos y nietos puedan ser constructivos y gratificantes. El investigador cubano Antonio Núñez Jiménez afirmó en un libro dedicado al tema: “Los abuelos son como libros que hablan. Cuentan las historias por ellos vividas, agregando las que oyeron de sus padres y las de los padres de sus padres, de modo que a los nietos toca conocer, a través de sus narraciones, muchas cosas del pasado que a veces los libros convencionales no trasmiten”. Hay dos cosas que están a favor de los abuelos, el tiempo que no posee el padre de sus nietos para dedicarse por entero a su hijo y que se encuentran libres de la obligación paternal. El padre tiene poder y obligación con el niño; el abuelo, libre de esas ataduras, es más flexible.

En la relación entre abuelos y nietos hay una reversión de roles: cuando el niño es pequeño recibe ayuda, protección y regalos del abuelo o la abuela relativamente joven, al entrar el nieto en la edad adulta y disminuir las posibilidades y habilidades de aquellos, el nieto, o la nieta, ahora joven, se responsabiliza en su papel de adulto competente y ayuda en el cuidado del anciano o anciana a quien tanto ama.

Alguien nos advertía, cuando hablamos de escribir sobre el tema, que hay abuelos “odiosos” y le repliqué que también hay padres y madres que no merecen tal nombre. Las personas son buenas o malas antes y después de envejecer. En la vida florece lo que se siembre con amor. Una relación de abuelo y nieto feliz es posible, siempre que el vínculo se desarrolle con las mejores cualidades humanas. Lo real es que estamos ante una existencia mejor, cuya profundidad nadie pudo prever.

NOTAS
Otras fuentes: Moragas Moragas, R., (1991). "Gerontologia social, envejecimiento y calidad de vida”. Barcelona, España, Editorial Herder.

Comentarios

Pienso que aquellos que

Imagen de laura

Pienso que aquellos que tengan abuelos son muy afortunados yo tengo 14 años y mi abuelo falleció cuando tenía 12, él era quien siempre me malcriaba y complacía en todo era además muy sociable y todos le querían mucho, hoy por hoy tengo una primita preciosa, hija de mi tío por parte de madre, ella me hace sentir afortunada de haber conocido a esa persona tan maravillosa que ella no pudo conocer.

Es algo muy especial haber

Imagen de Aimara

Es algo muy especial haber llegado a mis 30 años contando con mis abuelos, así como fueron de importantes cuando yo fui creciendo, lo son hoy para con mi pequeño hijo de 1 año, gracias a ellos, que aún después de tanto tiempo siguen siendo tan útiles para mi vida.

Muy interesante y ameno ,y

Imagen de maria de lourdes

Muy interesante y ameno, y atinado en el momento actual en que el envejecimiento poblacional como fenómeno mundial hace que aumente el número de abuelos aunque a veces aún manteniéndose laboralmente activos. El binomio nieto-abuelo en muchas ocasiones es una alianza indestructible e inolvidable que afectivamente los enriquece a ambos. Saludos cordiales, Maria de Lourdes.

Muy bueno, los abuelos son

Imagen de Brenda

Muy bueno, los abuelos son maravillosos

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