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Autoestima y salud

Este cuerpo mío

Aceptar el cuerpo es vital para cuidarlo y conocer sus necesidades. “El cuerpo avisa” es una frase que utilizan quienes valoran los mensajes corporales, no solamente aquellos tan apremiantes de hambre o sed, sino otros envíos más sutiles como la necesidad de un descanso repentino o la atención inmediata a ciertos malestares.
Una alta autoestima propicia el bienestar físico y emocional. Foto tomada de: salud180.com/salud-dia-dia

Toda comunicación con las demás personas se realiza mediante el cuerpo. Desde la infancia, mantenemos un diálogo permanente que se establece por medio del lenguaje corporal. Sólo de ver la cara a una persona, se sabe si está disgustada al mantener el ceño fruncido, si está feliz debido a su relajada sonrisa y ese brillo especial en los ojos... Abrimos los brazos para expresar cariño, gesticulamos cuando la ira nos invade, nos acercamos a alguien para demostrar necesidad de compañía. Y todo esto sucede apenas sin darnos cuenta que está sucediendo.

El lenguaje corporal nunca miente, a no ser cuando ciertos procesos —que no llamaremos educativos— nos enseñan a controlar ese lenguaje que se vuelve insano e hipócrita: entonces la persona demuestra alegría cuando realmente le invade una honda tristeza o manifiesta amistad y cariño cuando en verdad es antipatía lo que está sintiendo... aunque, a algunas y algunos, no obstante, los ojos los delaten.

El cuerpo siempre es un cuerpo sexual. Lo es en la bebita recién nacida, en los ancianos y ancianas, en el hombre y la mujer. Somos seres sexuados y no podemos desprendernos de esta condición a lo largo de toda la vida, lo que ocurre es que cambia en la medida que vamos creciendo, madurando, envejeciendo.

El cuerpo representa a la persona, no sólo ante sí misma, de manera individual e íntima, sino que además es la frontera, el límite entre el YO y el afuera. Nuestro cuerpo, es lo primero que ven los otros y las otras.

VER Y SER VISTOS
El cuerpo y el modo de cubrirlo han tenido variados significados de acuerdo a la cultura de cada época. Los griegos, digamos, exaltaban al máximo el cuidado corpóreo como elemento estético. Utilizaban las túnicas, no para ocultar sino para realzar y delinear las formas y siluetas. En otros tiempos, como en el medioevo, se cubrió de grueso tejido para que nada se pudiera adivinar. Con estos ejemplos pretendo llegar a un punto interesante de este asunto: las formas de percibir y tratar el cuerpo propio no son totalmente nuestras sino que están influidas por las otras personas, la sociedad y la cultura.

La gente nos mira y eso funciona como un espejo que nos devuelve la imagen del propio cuerpo. Así, los halagos o críticas actúan como saetas ante un: “Qué gordura la tuya” o como reforzadores de autoimagen ante la frase: “Qué bien te mantienes”.

El comportamiento corporal que se tiene como algo natural es, en verdad, socialmente construido. Ninguna chica se contonea por intuición, sino por imitación. Así sucede con las poses, las expresiones y el modo de actuar: los hombres colocan generalmente el tobillo sobre la rodilla cuando están sentados; las mujeres cruzan las piernas.

De la misma manera, el cuerpo nos vincula o nos aísla. Hay que saber de los caminos del cuerpo, sobre todo, aceptarlo todas y cada una de sus partes, aprender a amarlo y a cuidarlo. Olvidarse de esos cuerpos que transmiten las propagandas. En la vida real, todos contamos con imperfecciones que hay que asimilar porque somos humanos.

Si no llegamos a un entendimiento y aceptación de nuestro cuerpo, no va a existir la necesaria soltura para el encuentro con “otro”. La relación sexual implica desnudarse, mostrarse a la pareja tal y como venimos al mundo. De acuerdo al rechazo o agrado de lo que somos, se montará una vivencia erótica llena de pudores y complicaciones o una sana manera de favorecer la posibilidad de recrear el goce compartido.

En este punto, no se puede dejar de mencionar la autoestima, uno de los valores humanos que más imbricado está con la sexualidad.

La autoestima son las opiniones, juicios, sentimientos y valoraciones que tenemos de nosotros mismos. Se va desarrollando gradualmente desde la infancia, a partir de los comentarios y experiencias que recibimos de los demás y de las vivencias propias. Si hemos tenido una familia cálida que ha sabido fomentar en nosotras seguridad, independencia y bríos, es muy probable que la autoestima esté en buena posición; sin embargo, si provenimos de una familia que a menudo te dice: ¡Todo lo haces mal! Es muy probable que la estima esté dañada.

El amor hacia uno mismo fomenta una buena estima. Y es una verdad de Perogrullo que primero hay que quererse a sí para poder querer a los demás. La mujer que se entrega a su pareja, asumiendo que primero está él y después ella misma, conocerá más temprano que tarde que tales sacrificios no logran el objetivo deseado. Si una misma no se valora, nadie lo hará. Si una se deja pisotear, será pisoteada irremediablemente. Igual es válido cuando se trata de un hombre.

Tener una buena autoestima, una imagen positiva de una misma, es condición indispensable en estos tiempos en los cuales la sumisión y dependencia a un “otro”, se va desdibujando para bien de la humanidad.

Ponerse en sintonía con el propio cuerpo es algo que debía enseñarse como las matemáticas y aprenderse como parte de la educación integral. Es tan necesario un diálogo que facilite la comprensión de esos patrones impuestos desde la cultura, de la relatividad de los gustos, así como la importante necesidad de valorar y tener en cuenta los múltiples contrastes entre los seres humanos.

Comentarios

Hola, tengo un adolecente de

Imagen de Rebeca

Hola, tengo un hijo adolescente de 14 años y en lo único que piensa es en comer, está pasado de peso, y se que tiene complejo por la grasa que tiene alrededor de las tetillas, lo ha valorado el endocrino y le mandó dieta y ejercicios, él comienza bien y no pasan 7 dias cuando ya abandona todo, compro vegetales, jugos sin azucar, etc y de nada sirve. Necesito saber que más puedo hacer? esto me tiene preocupada. SL2

les agradesco por el trabajo

Imagen de arianna de la cruz

Les agradezco por el trabajo que realizan,es muy completo y me ayudó mucho en mi experiencia personal cuando por cosas del destino pasé por una situación crítica hasta el punto de buscar ayuda en psicólogos y libros. Me gustaría mucho,eso si no es molestía, recibir por correo algo relacionado con el tema de la bisexualidad ya que a pesar de ser Lic. en Enfermería desconozco todo lo relacionado con este tema. Solo se que es algo de lo cual se habla muy poco en los medios. Con otro sincero agradecimiento, me despido.

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