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Control del mosquito

Mosquito = molestias = peligro

Los mosquitos son insectos alados. Se han identificado varias especies como vectores de enfermedades epidémicas como la malaria, la fiebre amarilla y el dengue, entre otras. Las hembras de los mosquitos son las que pican y las reales transmisoras de enfermedades. En las especies pertenecientes a los mosquitos Aedes, Anopheles y Culex se hallan los representantes más peligrosos para la salud humana. Su control es una necesidad en aras de una mayor protección y seguridad.
Los mosquitos son transmisores de enfermedades peligrosas para los seres humanos. Foto tomada de: totalmosquitocontrol.com

Cuando leemos o escuchamos la palabra mosquito nos viene a la mente la imagen de ese pequeño insecto que nos molesta con el sonido de su vuelo cerca de nuestros oídos, casi siempre a la hora de dormir. Recordamos entonces las noches en que no pudimos descansar por sus picaduras incesantes, y lo más preocupante: las enfermedades que pueden transmitir.

Los mosquitos no se recuerdan solo por las molestias que ocasionan. La humanidad ha conocido de la influencia negativa de tales protagonistas. Durante las campañas coloniales, como en el caso de Cuba, resultó ser un enemigo más de los soldados españoles. Para Máximo Gómez sus mejores generales eran el calor, el machete y los mosquitos. Durante la construcción del Canal de Panamá, estos insectos causaron tantos estragos, que lograron detener por mucho tiempo las obras, debido fundamentalmente a que actuaban como vectores de la fiebre amarilla. Hoy se sabe que algunas de las epidemias que diezmaron al hombre en la antigüedad pudieron ser causadas por estos insectos.

PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS DE LOS MOSQUITOS
Los mosquitos —del orden de los Dípteros, al que también pertenecen las moscas— comprenden casi dos mil quinientas especies. Se han encontrado ejemplares desde los trópicos hasta el Círculo Polar Ártico, y desde las tierras bajas hasta las montañas más altas. Estos insectos tienen el cuerpo delgado y esbelto, con patas largas y finas. Las antenas suelen ser plumosas en los machos y filiformes en las hembras. El primer par de alas, largas y delgadas, se hallan, a diferencia de las moscas, recubiertas de pequeñas escamas en los nervios o venas. El segundo par de alas, como en el resto de las especies de su orden, está transformado en un par de balancines o halterios que los mantiene en equilibrio.

Las hembras poseen un aparato bucal largo y adaptado para perforar y succionar la sangre, aunque también se proveen periódicamente del néctar de las plantas y otros líquidos como fuente de energía. El de los machos, que se alimentan solo de néctar, savia de plantas y otros líquidos ricos en carbohidratos, es rudimentario. Solo las hembras pican, principalmente a los animales de sangre caliente. La boca del mosquito hembra está formada por cerdas y dos tubos. Las cerdas primero hacen un pequeño orificio en la piel y luego se insertan los tubos. La saliva fluye a través de un tubo y la sangre es succionada por el otro. La saliva tiene un anticoagulante que permite que la sangre fluya fácilmente a través del tubo, a la vez que provoca irritación y prurito. Es precisamente en la saliva que inyecta el mosquito donde viene el agente patógeno que se hospeda en la desdichada víctima. En la sangre succionada es donde este insecto adquiere el ente patógeno si la persona estaba previamente enferma. Así es como el mosquito se convierte en vector de microorganismos (virus, protozoos, bacterias, etc. ) causantes de enfermedades.

Los mosquitos tienen cuatro etapas de vida: el huevo, la larva, la pupa y el adulto. Los huevos de mosquito —hasta unos trescientos por hembra fertilizada y según la especie— pueden ser depositados individualmente o en grupos sobre la superficie del agua, o en lugares secos propensos a inundaciones periódicas. Huevos de algunas especies de mosquito pueden permanecer bajo condiciones secas durante varios meses en espera de la lluvia. Al terminar la etapa de huevo —que puede durar 48 horas— aparecen las larvas de mosquito semejando gusanos activos que usualmente miden menos de un centímetro de largo. Las larvas presentan cabeza pequeña, tórax (parte central del cuerpo) y abdomen largo y cilíndrico; viven en el agua y respiran en la superficie por tubos; se alimentan de detritos orgánicos y microorganismos que hay en el agua. Luego mudan al estadio de pupas, que no se alimentan y de poco movimiento. Después de dos días, la piel de la pupa se abre y el adulto sale. La duración de este ciclo de vida depende de la especie, y varía entre ocho y quince días en dependencia de la temperatura.

Los mosquitos vuelan de sus criaderos hasta varias millas, ayudados por el viento. Los adultos pueden vivir más de un mes, lo que puede variar a causa de factores ambientales como la temperatura y la humedad relativa.

Debido a que las larvas de los mosquitos son acuáticas, el agua resulta esencial para su desarrollo y sobrevivencia. Los hábitats larvales son diversos, desde artificiales hasta los completamente naturales, como pueden ser las depresiones de las huellas de los animales en extensos campos de cultivo de arroz. Por lo regular prefieren aguas mansas o quietas y no muy profundas. Las larvas no se encuentran uniformemente distribuidas en los sitios de reproducción. En grandes hábitats como pantanos o lagos, tienden a estar agregadas, especialmente en las orillas donde el ambiente es favorable.

Las fuentes de agua varían en su composición, desde casi destiladas, de la lluvia hasta pantanos salados, y lagos y lagunas alcalinas. La composición química de las aguas es un factor importante para la adaptación de las larvas, y en parte define las especies de mosquitos que pueden hallarse en un lugar. Cerca de 95% de las especies de mosquitos viven en aguas frescas, aunque muchos han desarrollado mecanismos para adecuarse a situaciones extremas.

LOS MOSQUITOS COMO TRANSMISORES DE ENFERMEDADES
Se sabe que los mosquitos no solo irritan a las personas, también pueden ser transmisores de enfermedades. Dentro de estos insectos hay tres grupos muy importantes: Aedes aegypti, Culex pipiens y el género Anopheles con varias especies.

El Aedes aegypti prevalece en áreas urbanas. Sus larvas se crían en aguas limpias o algo turbias, en pequeñas piletas, en neumáticos desechados de autos, latas, floreros, huecos de árboles... Los adultos vuelan principalmente de día y pican en horas de la mañana y la tarde, aunque cuando las densidades son grandes pueden hacerlo de noche. Son vectores comprobados de la fiebre amarilla y los virus del dengue.

Los mosquitos de las viviendas o urbano, Culex pipiens quinquefasciatus, crían cerca de las áreas urbanas y rurales, principalmente en aguas turbias, contaminadas y estancadas en las calles, lagunas de oxidación, pozos, fosas destapadas... Transmite la encefalitis, filariasis e infecciones arbovirales. El Anopheles, del cual existen varias especies, transmite la malaria, prefiere para sus criaderos aguas pantanosas, estancadas y campos de arroz anegados y lagunas cubiertas con vegetación.

En nuestro país el mosquito más conocido es el Aedes aegypti, desde que el médico camagüeyano Carlos J. Finlay lo describiera en el siglo XIX como el vector de la fiebre amarilla hasta ser además el transmisor de los cuatro virus diferentes del dengue. Por el peligro que representa para la salud es combatido mediante amplias campañas de control. En 1995 se detectó en el municipio de Boyeros, por primera vez, la especie Aedes albopictus, que aunque no se ha demostrado que sea un agente transmisor en nuestras condiciones, potencialmente puede serlo.

CONTROL DE LOS MOSQUITOS
Muchos indagan acerca de si existe la opción que elimine total y definitivamente los mosquitos. Parece que no, al menos en las condiciones de desarrollo actual de la ciencia y la tecnología; pero existen posibilidades de controlar las poblaciones de mosquitos a niveles tales que no constituyan un peligro y una molestia no solo para el hombre, sino también para animales de cría y afectivos.

En lo fundamental, el control se dirige hacia las diferentes etapas del ciclo de vida del mosquito. Entre las medidas más comunes empleadas para el control y en ocasiones erradicación se cuentan:

  • eliminar recipientes como llantas usadas, baldes, latas y botellas que almacenan y retienen agua de lluvia por largos períodos;
  • drenar una vez por semana el agua de macetas de flores o plantas, fuentes sin uso, bañaderos de aves y bebederos para mascotas o ganado;
  • reparar todas las tuberías, válvulas o grifos que goteen;
  • cortar pasto alto o reducir la cantidad de malezas y otros follajes que pueda proveer sitios de descanso para mosquitos adultos. Para alivio temporal en patios o áreas frecuentemente transitadas, utilizar insecticidas gaseosos o de contacto y aplicarlos de acuerdo con las instrucciones recomendadas; 
  • instalar tela metálica u otro tipo de mosquiteros, asegurando un estrecho contacto con el marco de puertas y ventanas;
  • aplicar repelentes cuando se visite cualquier localidad infestada por mosquitos, como los piretroides, que han mostrado ser insecticidas confiables para controlar los adultos;
  • usar peces como gambusia, guppy y otras especies de agua dulce en cuerpos permanentes como lagos, lagunas, canales, etc., e integrar esta lucha con bacterias esporógenas como el Bacillus thuriengiensis H-14, Bacillus sphaericus 2362, nemátodos parásitos, copépodos y la fauna asociada de insectos para un control integrado.

Como se ha apreciado, existen enfoques diversos en cuanto al control de los mosquitos; pero lo más importante es que cada persona gane conciencia y entienda que cada acción que favorezca la eliminación de focos de estos molestos y peligrosos insectos significa incrementar la calidad de nuestra vida. ¿Se ha imaginado usted algún día un mundo sin mosquitos?

BIBLIOGRAFÍA

Marquetti, M.C., Valdés, V., Aguilera, L., (2000) Tipificación de hábitats de Aedes albopictus en Cuba y su asociación con otras especies de culícidos, 1995-1998. Revista Cubana de Medicina Tropical, 52 (3), pp 170.

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