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Anticoncepción

Anticonceptivos naturales: memorias de un recurso antiguo

A través de la historia de la humanidad muchas y diversas han sido las formas utilizadas para evitar los embarazos no deseados. No obstante los mecanismos naturales, pese a los avances tecnológicos, no han perdido su vigencia. Su inocuidad les confiere un carácter especial como alternativa en la planificación familiar.
La anticoncepción es un tema para dos. Foto tomada de: saludfemenina.com

Por: Luis Jesús González

La capacidad de engendrar constituye también un acto de responsabilidad social, de ahí que la reproducción humana apele desde tiempos remotos a los métodos anticonceptivos con el fin de dotar a su descendencia de todo el respaldo material y espiritual que presupone la creación de una nueva vida.

El método primado fue el natural. En el pasado las mujeres descubrieron que amamantar a sus hijos durante dos o tres años después del parto, les evitaba la preñez. Otros métodos eran el "coitus reservatus" en el que el hombre evitaba la eyaculación durante el coito y el "coitus interruptus", con retiro del pene de la vagina para que se produzca la eyaculación fuera de ella.

UN POCO DE HISTORIA

En la antigüedad no se conocía cuáles eran los días fértiles y estériles de la mujer. Por ejemplo, el ginecólogo griego Soranus, del siglo II antes de Cristo, decía que las mujeres eran fértiles durante la ovulación, pero afirmaba erróneamente que el período de ovulación correspondía al de la menstruación. Los investigadores no pudieron determinar sino hasta 1930 cuáles eran los días fértiles en la mujer. Debido a la falta de conocimientos en el área de la contracepción, la mayoría de las mujeres recurrían a pócimas y rituales.

El aceite de oliva, la pulpa de granada, y el jugo del tabaco se usaban con frecuencia para irrigar la vagina. En la mayoría de los casos estas prácticas solo tenían como efecto destruir algunos o retrasar la llegada de los espermatozoides al óvulo. Algunas mujeres usaron excrementos de cocodrilo mezclados con miel o con la resina de algunos árboles y hacían una especie de crema que introducían en la vagina antes del coito.

La historia de los anticonceptivos orales es tan bizarra como la de las pócimas que se usaron. Muchos anticonceptivos orales no eran otra cosa que bebidas inocuas que contenían aceites, frutas, granos y otras especies vegetales. Soranus sugería que las mujeres usaran el agua que desechaban en las herrerías después de usarla para enfriar el hierro al rojo. Otro anticonceptivo oral era la orina o vísceras de animales que mezclaban con ínfimas cantidades de mercurio, arsénico o estricnina.

Ciertos métodos implicaban una serie de movimientos corporales que pretendían expeler el semen de la vagina. Soranus les recomendaba a las mujeres griegas que dieran siete saltos hacia atrás después del coito. A las mujeres europeas se les recomendaba que empujaran e hicieran mover la rueda de un molino cuatro veces a media noche.

Las duchas también se usaron para el control natal. Las prostitutas francesas usaban desde el 1600, jeringas para duchar la vagina después del coito. Este era un método rara vez eficaz a menos que el contenido de la ducha fuera ácido.

En el pasado las barreras aislantes se consideraron lo más efectivo. La barrera evitaba que el semen llegara al óvulo. Las esponjas de mar envueltas en una tela suave de algodón y empapadas de vinagre o de jugo de limón se introducían en la vagina para que actuara como espermicida. A veces simplemente se metía en la vagina medio limón. No faltaron las mujeres que se introducían pequeñas tablas de madera que solo sirvieron de instrumento de tortura. Las mujeres orientales usaron papel encerado en sus relaciones sexuales y las europeas emplearon cera de abejas.

Algunos historiadores atribuyen a los árabes la invención del dispositivo intrauterino. Para evitar la preñez de las camellas en las largas travesías por el desierto, les introducían semillas de dátiles o les colocaban a las hembras un aro en el útero. Lo que hacía el aro era producir una infección leve en el útero que impedía la fertilización y la fijación del óvulo.

Pese a que todos hemos oído hablar de los anticonceptivos naturales, en realidad son muchos los que aún desconocen a fondo en qué consisten, en buena medida por los tabúes y mitos que han rodeado a la sexualidad desde tiempos inmemoriales; sin embargo, en su favor se puede resaltar que no poseen ningún efecto secundario, son admitidos por la Iglesia Católica y contribuyen a protegernos de un riesgo innecesario.

EL CICLO MENSTRUAL

Los métodos naturales de Planificación Familiar requieren disciplina, por lo que dependen de la habilidad de observar, registrar e interpretar los signos de fertilidad de la mujer. Por lo general, su eficacia se estima entre un 80 y un 98 por ciento, aunque algunas fuentes ponen en duda estos cálculos, según el método elegido y su cumplimiento estricto. Ellos requieren un alto nivel de compromiso por parte de la pareja, que está obligada a considerar un margen de falla, y precisan de un alto nivel de comunicación, comprensión y ternura.

Su aplicación está basada fundamentalmente en la suspensión total de las relaciones sexuales durante el periodo de ovulación de la mujer, que es el momento en el cual ella puede quedar embarazada.

En la mujer existen tres fases dentro del ciclo menstrual:

  • La primera fase, en teoría sin riesgo, tiene varios días de duración, pero es muy variable.
  • La segunda fase, considerada de riesgo, es la de los días de alrededor de la ovulación que abarca desde unos cinco días antes de la ovulación hasta las 24 o 48 horas después de la misma. Es en esta fase donde se produce la fecundación.

En cada ciclo menstrual se produce la maduración de una o varias de las células, llamadas ovocitos, que existen en los ovarios desde el nacimiento. Tras su maduración sólo uno se expulsa del ovario, llamado entonces óvulo, que es recogido por la trompa. Hasta allí suben los espermatozoides depositados durante el coito en la vagina, y sólo uno se introducirá dentro del óvulo, fenómeno conocido como fecundación. La vida media del espermatozoide es de 72 a 96 horas, mientras que la del óvulo se prolonga entre 24 y 48 horas.

Esta nueva célula, producto de la fusión del óvulo y el espermatozoide, se va dividiendo en más células rápidamente y se pega al útero, donde seguirá dividiéndose y creciendo, formando el embrión, llamado así durante los tres primeros meses y posteriormente se llamará feto.

  • Una tercera fase, considerada sin riesgo, comienza 48 horas después de la ovulación y dura alrededor de dos semanas hasta la siguiente menstruación.

Todos estos estimados son teóricos y no se comportan exactamente igual en todas las mujeres, de ahí el peligro siempre latente de un error en el conteo de los días.

MÉTODOS MÁS CONOCIDOS

Existen varios métodos naturales de anticoncepción, los más conocidos son:

  • el ritmo calendario
  • la temperatura basal
  • el moco cervical
  • el coito interrumpido
  • el sintotérmico
  • la lactancia prolongada

Son los métodos más comunes de planificación familiar, aunque una misma pareja puede optar por la práctica de una o más alternativas en sus relaciones sexuales.

El método del ritmo implica no tener relaciones sexuales con penetración durante el período de ovulación de la mujer. El método del calendario o de Ogino consiste en llevar, al menos durante seis meses, un registro de las fechas de inicio de la menstruación, con el fin de conocer los días en que tiene lugar la ovulación. Esta se produce entre 12 y 15 días previos a la aparición del sangramiento menstrual. A partir de esta medición se determinan los días fértiles, que en las mujeres con ciclos regulares de 28 días, son los comprendidos entre el noveno y el decimoctavo día, contados a partir del inicio de la menstruación. En el caso de las mujeres cuyo ciclo dura entre 25 y 35 días, los días fértiles se encuentran entre el séptimo y el vigésimo primer día. Las variaciones de peso, los partos y el estrés propician las fallas de este método, por lo que muchos especialistas colocan su eficacia por debajo del 60 por ciento.

El método de la temperatura basal se fundamenta a partir de la temperatura más baja que tiene una persona en el momento de despertarse. La ovulación se produce el día del mes en que la temperatura de la mujer se encuentra en el punto más bajo, por lo que este método consiste en medir y registrar en un gráfico la temperatura bucal o rectal durante un periodo no inferior a seis meses para obtener cierta fiabilidad. La temperatura aumenta de 0,2 a 0,5 grados centígrados en las 24 horas posteriores a la ovulación, debido al aumento del nivel de progesterona que se produce en esos momentos.

Para evitar el embarazo es preciso no mantener relaciones sexuales durante al menos los siete días anteriores al día en que se espera que aumente la temperatura y los tres días posteriores a dicho aumento. La eficacia de este método es mayor cuando no se realiza el coito desde el primer día del ciclo menstrual hasta cuatro días después del aumento de la temperatura, lo que presupone la limitación de las relaciones sexuales a unos 10 días en cada ciclo.

El mayor inconveniente de este método es que algunas mujeres no experimentan las pautas de temperatura citadas y esta puede sufrir variaciones a causa de la gripe, el estrés u otra alteración de orden externo, de ahí que su tasa de fracaso se estime entre un 6 y un 20 por ciento.

El método del moco cervical, también llamado método de Billings, consiste en la observación diaria de las secreciones vaginales para detectar variaciones en ellas y predecir la ovulación a partir del aumento del nivel de estrógeno que se produce antes de la ovulación y que origina que la mucosidad sea más transparente, resbaladiza y abundante.

Las relaciones sexuales deben evitarse desde el momento en que aparezca la mucosidad con el aspecto citado, hasta que adquieran una textura más espesa y un color amarillento, pero las secreciones mucosas pueden variar también a causa de infecciones vaginales, del consumo de algunos medicamentos y de la excitación sexual, y todo ello puede inducir a error en su apreciación.

Además, como se trata de una valoración subjetiva, la determinación de los días fértiles puede ser errónea, por lo que algunos estudios indican que su tasa de fracaso puede alcanzar hasta un 40%. Este método no puede ser utilizado conjuntamente con preservativos, píldoras, DIU, diafragmas, etc., puesto que éstos producirían alteraciones en el moco cervical.

Tal vez el coito interrupto, también denominado retiro, sea el método anticonceptivo más antiguo que se conoce y es considerado un método natural de planificación familiar. Consiste en la retirada del pene de la vagina antes de que el hombre eyacule, con lo que se evita que el esperma entre en contacto con el óvulo de la mujer y no haya fecundación.

Propio de los contactos iniciales de jóvenes y adolescentes, tiene una alta incidencia en las prácticas sexuales humanas, aunque también cuenta con una alta tasa de fracasos cuando el hombre es incapaz de limitar su placer y entre sus desventajas se incluye que no evita el contagio de las enfermedades de transmisión sexual.

El método sintotérmicoes una combinación de otros métodos, en la que además de las comprobaciones explicadas, se añade la verificación del cuello del útero para detectar posibles dilataciones y la observación de la vulva en busca de signos de proximidad del período fértil.

Durante la lactancia existe un aumento de una hormona, la prolactina, que impide la ovulación, lo que facilita las relaciones sexuales sin peligro de embarazo, pero cuando la lactancia materna deja de ser la forma exclusiva de alimentar al bebé al comenzar a darle leches artificiales, agua u otros alimentos distintos de la leche materna, deja de ser confiable el método, pues puede ocurrir la ovulación aún antes del restablecimiento de las menstruaciones y por tanto producirse el embarazo.

Comentarios

Hola...El tema tratado es muy

Imagen de Danelli

Hola...El tema tratado es muy importante y educativo. Me gustaría que comentaran todo lo relacionado con trastornos en las trompas.

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