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Medicina verde

Medicina verde con eficacia y seguridad

La fitoterapia o medicina verde es practicada por la humanidad desde los tiempos más remotos. La documentación existente y las investigaciones relacionadas con el empleo medicinal de las plantas facilitan su utilización eficaz y segura por todas aquellas personas que las utilizan por los conocimientos que la tradición impone, por la accesibilidad de las mismas y por la economía que reportan, tanto en el orden personal como en la atención primaria de salud.
La fitoterapia es practicada por la humanidad desde tiempos remotos. Foto tomada de: alergias.net

Por: Amelia Galdo Fernández

Variadas informaciones se encuentran relacionadas con los efectos medicinales de especies vegetales. Algunas plantas alivian malestares, otras curan enfermedades y hasta hay especies “curalotodo”. Pueden hallarse sedantes, como pasiflora, tilo o valeriana; antihipertensivos, como el ajo o la caña santa; digestivos como la manzanilla o el hinojo; hipoglicemiantes, como la albahaca morada; laxantes, como el llantén o el maracuyá; diuréticos, como el perejil; anticancerígenos, como los extractos de plantas: guanábana o anamú. Pero, ¡cuidado!, antes de hacer uso de las diferentes plantas es necesario acudir a fuentes autorizadas que avalen su eficacia y seguridad, pues dichas propiedades medicinales pueden haber sido evidencias tradicionales de los diferentes pueblos, referencias de bibliografía autorizada o, simplemente, obra de charlatanes. Es errónea la creencia popular que considera que por ser naturales son productos inocuos, pero además pueden crearse falsas expectativas con informaciones incompletas acerca de propiedades de las que no hay suficiente evidencia o que no han sido comprobadas científicamente. Tal es el caso de los extractos de guanábana o graviola1. La demostración in vitro de la actividad farmacológica es insuficiente para validar un efecto terapéutico, y mucho más en el caso de enfermedades complejas y graves, por lo que se precisa realizar estudios preclínicos y ensayos clínicos que demuestren la eficacia y efectividad en humanos, antes que recomendar el uso en pacientes.

Hurgando en la historia, se conoce que los indígenas cubanos utilizaron el aceite extraído de las semillas de higuereta, ricino o palmacristi, para los edemas, como purgante y para todos los dolores, en especial los de estómago y en los cólicos; la guayaba verde, como antidiarreico; la verbena como antihelmíntica y la caña fístula, como laxante2. Conocimientos tradicionales como estos aún pueden ser útiles, como por ejemplo los referentes a la guayaba; es importante destacar que otros, como el aceite de higuereta, está contraindicado en la obstrucción intestinal, la inflamación aguda del intestino, la apendicitis, el dolor abdominal, la gestación y la lactancia. Otros provenientes de la época colonial y neocolonial3 se emplean también en el Sistema Nacional de Salud y fueron ratificados en el Programa Nacional de Medicina Tradicional y Natural de Cuba desde 1999: ajo (Allium sativum L) , cebolla (Allium cepa L), frutabomba (Carica papaya L), café (Coffea arabica L.), calabaza (Cucurbita pepo L.) y mango(Mangifera indica L.)

Además, es importante cerciorarse de la especie aludida. La caña fístula es conocida por muchos en el país como la cañandonga, pero al revisar en textos especializados se constata que se trata de diferentes especies (Cassia fístula Lin) y (Cassia grandis), respectivamente.4 La Passiflora incarnatas L, comúnmente llamada pasiflora, se usa tradicionalmente como sedante, para el insomnio y para las molestias gastrointestinales de origen nervioso, mientras que a la Pasiflora edulis, popularmente conocida como maracuyá, se le atribuye efecto antitumoral, antiinflamatorio y antihipertensivo. La albahaca blanca (Ocimum basilicum L) es empleada como antiséptico y diurético, mientras que la albahaca morada (Ocimum tenuiflorum), como hipoglicemiante y antiasmático.

Al leer las obras de Juan Tomás Roig, notable científico cubano que recopiló y clasificó la mayoría de las especies naturales o cultivadas en Cuba, Diccionario Botánico de Nombres Vulgares Cubanos (1928) y Plantas Medicinales, Aromáticas y Venenosas de Cuba (1945), pueden conocerse nombres regionales de plantas, para evitar de esta forma confusiones, así como las diversas propiedades que le atribuyen; y como no todas las que se refieren han sido demostradas, es preciso, para su utilización, tener referencias actualizadas y seguras, con el fin de evitar un riesgo para la salud humana. Es esencial la precisión en la identificación de la planta, pues de ello depende que se adecue su empleo al fin propuesto.

También debe tenerse en cuenta que su composición puede estar influenciada por el momento de recogida de la planta, ya que la concentración de principios activos puede variar según las horas del día, las características del suelo y del clima. La antigua medicina hindú destacaba el sistema de recolección, que aunque poseía un carácter mayormente ceremonial tenía ciertas pautas que se justifican científicamente5, así, algunas plantas debían recolectarse frescas por la mañana o por la noche, y siempre de lugares seguros, no contaminados por bacterias u otros microorganismos patógenos.

Un vegetal de uso inmemorial por diferentes culturas es el ajo. Cerca de 30 de sus componentes identificados presentan efecto beneficioso potencial sobre la salud, pero el tipo y la concentración de estos depende de la atención cultural, de la localización en la planta, de las prácticas de producción o procesamiento6.

La continuación de los estudios etnofarmacológicos de las diferentes especies es indispensable para validar el uso de las plantas medicinales. En países africanos es utilizada la Artemisia annua para el tratamiento de la malaria con excelentes resultados. También hay evidencias en el empleo de hierba de San Juan (Hypericum perforatum), para la curación de la depresión de media a moderada, la que produce menos efectos adversos en los pacientes que los fármacos antidepresivos7.

Evidencias como estas han inspirado a especialistas o investigaciones en todo el mundo, con el propósito de establecer la eficacia de otras medicinas verdes, proceso muy complejo, laborioso y altamente costoso.

Diversas instituciones a nivel mundial se dedican a la búsqueda de los principios activos dentro del reino vegetal y de su actividad farmacológica, además de realizar procesos para la obtención de sustancias muy utilizadas en la práctica médica, con mayor economía que si se obtuvieran mediante síntesis en laboratorio, tal es el caso de la morfina y la codeína, que se siguen extrayendo del opio (Papaver somniferum); la quinina y quinidina, de varias especies vegetales del género Cinchona; la reserpina de plantas del género Rauwolfia y la L-DOPA que se obtiene de la haba (Vicia faba).

Un considerable número de estudios son encaminados hacia la evaluación de actividades antimicrobianas en extractos y aceites esenciales de plantas medicinales y aromáticas. Para ello se han empleado las técnicas in vitro, dada la sencillez y reproducibilidad de las mismas. Especies cultivadas en Cuba y que se utilizan ampliamente en la medicina tradicional cubana como la albahaca blanca, la albahaca morada y la caña santa (Cymbopogon citratus (DC)) han sido investigadas y la evaluación in vitro de la actividad antimicrobiana ha sido demostrada, permitiendo justificar el uso tradicional de estas como antimicrobianos y antifúngicos8.

En la búsqueda de especies con propiedades antioxidantes se realizan diversos estudios con plantas, a las que se les reconoce el contenido de flavonoides, taninos, vitaminas, minerales y otras sustancias de acción antioxidante, como en la guayaba (Psidium guyaba), el  mango (Mangifera indica L), el plátano (Musa paradisiaca L), el anamú (Petiveria alliacea Linn) o el romero (Rosmarinus officinalis).

Muchas plantas son comercializadas por los herbolarios como suplementos nutricionales, entre ellas, el anamú (Petiveria alliacea Linn), al que referencias etnomédicas cubanas le avalan propiedades inmunoestimulantes con resultados experimentales. También se comprobó mediante estudios in vitro actividad antibacteriana, antifúngica, antiviral y antiprotozoaria9,10.

Como suplemento nutricional antioxidante y para los procesos de envejecimiento de la piel se comercializa un producto natural cubano que se extrae de variedades estudiadas del árbol del mango (Mangifera indica L). También es suplemento nutricional cubano el PV-2, el cual se obtiene a partir de la raíz de la Morinda royoc L. y se le asignan propiedades estimulantes y revitalizadoras.

Lucius Annaesus Séneca (4a.C.-65d.C.), uno de los principales romanos que hicieron aportaciones importantes en el campo de la medicina natural sentenció: “Los males que sufrimos son curables, y si queremos librarnos de ellos, la naturaleza nos ayuda, ya que hemos nacido para estar sanos”. Aprovechar las plantas medicinales como alternativa terapéutica es una opción que puede ser segura y eficaz.

BIBLIOGRAFÍA
  1. Morón Rodríguez Francisco J.; Morón Pinedo, Déborah y Nodarse Rodríguez, Mario. Valoración de la evidencia científica para recomendar Annona muricata L. (guanábana) como tratamiento o prevención del cáncer. Rev Cubana Plant. Med. [on line]. 2010, vol. 15, n. 3, pp. 169-181. ISSN 1028-4796.
  2. Cuadernos de Historia de la Salud Pública 104. Medicina indígena de Cuba y su valor histórico.
  3. García Hernández, Ana Ibis; Morón Rodríguez, Francisco J. y Larrea Killinger, Cristina. Plantas medicinales en revistas científicas de Cuba colonial y neocolonial. Rev. Cubana Plant. Med. [on line]. 2010, vol. 15, n. 4, pp. 182-191. ISSN 1028-4796.
  4. Roig JT. Diccionario botánico de nombres vulgares cubanos. 2 vol. 3aed. La Habana. Editorial Ciencia y Técnica, 1988.
  5. Vieyle Cortez Gallardo, Juan P.; Macedo Ceja, Mauricio; Hernández Arroyo, Gabriel; Arteaga Aureoles, Diana; Espinosa Galván, Juan F.; Rodríguez Landa. Farmacognosia: breve historia de sus orígenes y su relación con las ciencias médicas. Rev. Biomed. 2004; 15:123- 136.
  6. García Gómez, L. Jacinto; Francisco J. Sánchez-Muñiz. Revisión: Efectos cardiovasculares del ajo (Allium sativum) ALAN. [on line]. set. 2000, vol. 50, no. 3.
  7. WHO/EDM/TRM/2002.1. Estrategia de la OMS sobre Medicina natural y tradicional
  8. Hernández Díaz, Lizet; Mayra Rodríguez, Jorge. Actividad antimicrobiana de las plantas que crecen en Cuba. Rev. Cubana Plant. Med. 2001; (2):44-7.
  9. Rossi V. Effect of Petiveria alliacea L. On cell immunity, Pharmacol. Res., 1, 107,1993.
  10. Illnait Ferrer, José. Principales referencias etnomédicas sobre el anamú (Petiveria alliacea Linn) y principios activos encontrados en la planta. Un acercamiento al tema. Revista CENIC. Ciencias Biológicas, Vol. 38, No. 1, 2007.

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