Pasar al contenido principal
Recreación sana

Recrearse de manera sana y productiva

Aunque parezca risible el planteamiento, cierto resulta el que un número importante de personas no sabe como disfrutar de manera sana y estimulante de sus momentos de ocio. Desarrollar habilidades para la práctica sana de actividades de diversión y de recreación, es uno de los factores contribuyentes al bienestar y la salud mental de los individuos.
El campismo, una opción sana para el verano. Foto tomada de: granma.cu

Por: Dionisio F. Zaldívar Pérez

Sucede a veces que agobiados por el intenso ritmo de las actividades cotidianas, no encontramos lugar o sencillamente nos olvidamos de practicar y desarrollar nuestras habilidades para procurarnos de manera sana, creativa y estimulante momentos de diversión y recreación.

Cuando una persona ha desarrollado la capacidad para divertirse, ya sea en compañía de su familia y amigos, en diversos ambientes sociales y también en solitario; además de poder comportarse de manera autónoma se convierte en un sujeto más atractivo con quien otros desean compartir su tiempo.

La manera más efectiva de utilizar nuestro ocio, es aquella que nos proporciona diversión y contribuye además a nuestro desarrollo personal; ambas metas no resultan incompatibles. Un adulto puede, al igual que hacen los niños, aprovechar los aspectos lúdicos y divertidos de determinadas actividades para al mismo tiempo aprender con ellas.

Puede resultar que nuestra creatividad, iniciativa y habilidad para procurarnos distracción y recreación se encuentren algo limitadas, y que en nuestro repertorio sólo aparezca un reducido número de actividades que realizamos de manera rutinaria y con un nivel fluctuante de gozo, como pueden ser, ver los mismos programas de televisión, jugar al dominó, darnos unos tragos con los amigos y conversar con ellos sobre los mismos temas...

Lo anterior puede estar condicionado a su vez, por la débil exposición a variedades de actividades, ya sea en el hogar o en la comunidad, e igualmente por el pobre desarrollo de intereses y hobbies en los que invertir más productivamente nuestro tiempo libre.

Si nos tomamos el tiempo necesario para reflexionar cómo podemos recrearnos, aumentar el disfrute y el beneficio que obtenemos de ello y hacer de nuestro ocio algo más productivo, de seguro encontraremos respuestas que nos pueden dejar sorprendidos por su creatividad.

Se trata, en primer lugar, de romper con la rutina y decidirnos a la experimentación de nuevas y variadas actividades; algunas de ellas pudieran ser:

  • Disfrutar solo o en compañía de la naturaleza, y más allá de contemplar el paisaje, aprovechar la oportunidad para conocer un poco más sobre plantas y animales u otros elementos; por ejemplo, la historia o desarrollo de la localidad. Otra variante sería la visita al zoológico o al jardín botánico y posteriormente profundizar el conocimiento sobre plantas y animales apoyado en libros u otros materiales especializados.
  • Escuchar música variada y profundizar el conocimiento sobre los distintos ritmos, autores, épocas y ambientes en que fueron compuestas las obras.
  • Visitar, en compañía de hijos, cónyuge, o amigos, diferentes museos: de arte, de historia, etc., y aprovechar la ocasión para divertirse y aprender, junto a ellos, sobre múltiples y diferentes temas.
  • Aprovechar la ocasión de la puesta en TV de un buen programa o una buena película para profundizar sobre la temática y debatirla con amigos o familiares.
  • Planificar alguna actividad especial con la familia, como una excursión a un lugar determinado, una comida o una fiesta, y analizar en conjunto los detalles de su preparación: la distribución de roles y tareas de aseguramiento. Esto contribuye a desarrollar la comunicación, la cohesión, la cooperación entre los miembros de la familia, e incrementar el deseo de disfrutar y compartir el tiempo en conjunto.
  • Cultivar el arte de la lectura y aprender a disfrutar de la diversidad de géneros: literatura, historia o geografía, es también una forma de alimentar nuestro intelecto y de desarrollar nuestro placer por la adquisición de conocimientos. Ello puede ser compartido con la familia para distraerse y aprender, realizando actividades lúdicas como el personaje histórico, escriba y lea, etc.

Las opciones pueden ser muchas si se utiliza la creatividad e iniciativa en diversificar las vías para la recreación y diversión, al mismo tiempo que se aprovecha la oportunidad para favorecer el desarrollo personal. Las formas sanas de distracción contribuyen al bienestar psicológico y a la salud mental. Incite a todos a comprobarlo...

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Normas:
  • Los comentarios de los lectores no representan las opiniones y criterios de Salud Vida.
  • Salud Vida no publicará aquellos comentarios o interrogantes que estén fuera de tema, tengan faltas ortográficas, utilicen términos groseros, violentos, racistas, homófobos, xenófobos, contengan ofensas, sean contrarios a los principios de la revista y las leyes cubanas.
CAPTCHA
Esta pregunta se hace para comprobar que es usted una persona real e impedir el envío automatizado de mensajes basura.
CAPTCHA de imagen
Introduzca los caracteres que aparecen en la imagen