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Leche y productos lácteos

La leche y los productos lácteos en las distintas etapas de la vida

La leche y los productos lácteos son ampliamente utilizados a lo largo de la vida. El contenido en proteínas de alto valor biológico así como por ser una excelente fuente de calcio, los hace productos altamente valorados por gran parte de la población. No obstante, el uso excesivo de éstos puede provocar efectos indeseables
  • Tengo un hijo de cuatro años que le gusta mucho tomar leche; como sé que la leche es muy alimenticia, trato de garantizarle toda la que desee para que crezca bien. ¿Estaré haciendo lo correcto?

La leche constituye un alimento básico desde el momento del nacimiento hasta los seis meses de edad, principalmente la propia de la especie, o sea, la leche materna. A partir de los seis meses no es que la leche, sea materna o de otro tipo, se deje de consumir, pero no puede seguir siendo el alimento único o mayoritario en la alimentación infantil.

Las necesidades de otros elementos tan importantes como el hierro comienzan a disminuir de la reserva con la que se nace, y por tanto, es necesario obtenerlo a partir de otras fuentes como son: las carnes, los frijoles, cereales y vegetales. También muchos otros nutrientes deben ser incorporados a la alimentación y ello solamente se logra con una alimentación diversa, que en los meses que restan hasta el cumplimiento del año de vida, deben ser introducidos según las indicaciones del pediatra, siguiendo el esquema de alimentación complementaria.

Según la edad del niño, el exceso en el consumo de leche, conlleva un exceso de ingestión de proteínas, las que sumadas a las obtenidas  a partir de otros alimentos pueden sobrepasar las necesidades diarias que el organismo de los pequeños es capaz de aprovechar y en ocasiones puede afectar órganos tan importantes como los riñones, que son los encargados de filtrar los residuos que quedan tras la digestión de estos elementos nutritivos, necesarios pero en la cantidad justa.

  • Ya mi hijo cumplió los siete años, y ahora en lugar de leche lo que recibe es yogur de soya. Si él está aún en crecimiento, será igual que tome esta bebida que si toma leche de vaca.

A los siete años, los niños y niñas tienen una alimentación igual al resto de la familia, y aunque se encuentran en una edad de franco crecimiento, la obtención tanto de proteínas como de calcio, que son fundamentalmente los nutrientes principales que brindan la leche y los productos lácteos (con excepción de la mantequilla y el queso crema), las reciben de muchos otros alimentos. De ahí la importancia de hacer la dieta variada y educar desde edades tempranas en el sentido de consumir todo tipo de alimento.

La soya es un frijol con un alto contenido de proteínas de buena calidad; el yogur que se obtiene a partir de esta leguminosa aporta la cantidad de proteínas, equivalente a igual cantidad de yogur hecho con leche de vaca, la cantidad de calcio se equipara a partir del agregado de carbonato de calcio. Por las bondades que en varios sentidos ofrece la soya, sería muy bueno que el tránsito de consumo de leche de vaca a yogur de soya se efectúe paulatinamente y con el apoyo familiar en el sentido de hacer que le guste al pequeño, independientemente de que no sea del total agrado de los mayores.

  • Soy un adulto mayor y cuando tomo leche de vaca, aunque sea en polvo, en ocasiones me produce diarrea.

Las causas por las cuales la leche de vaca, ya sea fluida o reconstituida a partir de leche en polvo, pueden provocar diarreas, son diversas. Una manipulación incorrecta durante la preparación de la leche en polvo, disuelta en agua que no haya sido hervida previamente, la contaminación con utensilios durante la elaboración, entre otras son las más frecuentes.

En sentido general, la capacidad de digerir la leche, cualquier tipo que sea, disminuye con la edad. Se nace con una enzima llamada lactasa, encargada de digerir la lactosa (carbohidrato de la leche). Con los años, esta enzima va disminuyendo  hasta llegar a ausentarse por completo en algunas personas, las que sufren de diarreas cuando beben leche. En esos casos es preferible consumir yogur. Si es de leche de vaca, éste contiene menos lactosa que la leche, pero mejor aún es el yogur de soya, que no tiene lactosa alguna.

Con los episodios de diarreas se pierden otros nutrientes y electrólitos necesarios para mantener el equilibrio del organismo. Por ello es mejor no insistir y si sustituir.

  • Estoy preocupada, me encuentro en edad premenopáusica y sé que debo consumir calcio, pero no tengo acceso al consumo frecuente de leche. ¿Qué puedo hacer?

Es muy lógica su preocupación, pero la solución a este problema, no es sólo consumir leche. Los productos lácteos, tales como: yogures y  quesos son tan aportadores de calcio como la propia leche. La mayoría de los quesos, en pequeñas cantidades, aportan mucho más calcio que la leche. Téngase en cuenta que en la elaboración del queso, cualquiera que sea, lo que sucede es una concentración de la parte sólida, donde se encuentra como parte componente el calcio. Lo único a tener en cuenta en este caso es que siempre se deben elegir los quesos menos grasos.

Es importante conocer también que aunque la leche y los productos lácteos son las fuentes más abundantes de calcio, no son éstos los únicos. Semillas oleaginosas como el ajonjolí (sésamo), aportan una significativa cantidad de calcio a la dieta, además de sumar el que contienen los frijoles y vegetales en general.

  • Quiero saber si al yogur de soya se le añade leche de vaca; además, si es normal que cuando ingiero yogur de soya me sienta con muchos gases.

El yogur de soya se prepara con “leche de soya”, o sea, a partir del líquido que se obtiene de triturar el grano del frijol soya hidratado, con adición de agua, en proporción de una taza de grano por tres tazas de agua, para extraer un litro de “leche de soya”, a este líquido se le adicionan los mismos microorganismos que fermentan la lactosa en el caso de la leche.

Con el objetivo de mejorar el sabor se utilizan saborizantes autorizados y se endulza, con lo que se logra un yogur de soya saborizado.

De modo general los frijoles todos (los que se consumen a diario en la mayoría de los hogares) producen cierta cantidad de gases o lo que es lo mismo, provocan flatulencia. En ocasiones se ingiere yogur de soya, que como se ha dicho antes, es también un frijol, por ello es muy posible que se produzca una cierta distensión abdominal y flatulencia, eso sin contar que en ocasiones además puede que como parte del menú aparezca también picadillo extendido (con soya). Entonces la cantidad de frijol, presentado de diversas formas, sobrepasa las posibilidades de digerirlo correctamente y aparecen estos desagradables síntomas. La solución es tener en cuenta este factor común y evitar en lo posible la coincidencia en un mismo tiempo de comida.

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