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Salud y sexualidad

Ritmo o frecuencia en las relaciones sexuales ¿Necesariamente al unísono?

Tengo 29 años y una frecuencia sexual más alta de lo acostumbrado... A veces necesito estímulos extras como fantasías, he llegado hasta la necesidad de sentir y de hacer estas fantasías. Mi pareja me complace en todo, pero a veces se queja de que apenas tenemos tiempo para nosotros mismos; esto me apena pues me gusta y no quiero que nuestra relación se termine aunque sigo siendo adicto a estas experiencias bien fuertes. Qué debo hacer?
  • Tengo 29 años y una frecuencia sexual más alta de lo acostumbrado... A veces necesito estímulos extras como fantasías, he llegado hasta la necesidad de sentir y de hacer estas fantasías. Mi pareja me complace en todo, pero a veces se queja de que apenas tenemos tiempo para nosotros mismos; esto me apena pues me gusta y no quiero que nuestra relación se termine aunque sigo siendo adicto a estas experiencias bien fuertes. Que debo hacer?

Estimado lector. La frecuencia de las relaciones sexuales es algo muy personalizado y es bastante frecuente que en las parejas no siempre se encuentre armonía en este aspecto, así, si esta diferencia es manejada, sin culpa y con claridad, buscándose alternativas para sentirse bien y complacerse mutuamente, sin que el miembro de la pareja con menor frecuencia se sienta presionado por ello, no se clasifica ni se siente como una conducta anormal.

Ahora, por lo que ud. me comenta parece que sus deseos van más allá, además de acompañarse según ud. clasifica, con la necesidad de experimentar “experiencias bien fuertes”, que no sé, si se refiere a fantasías sadomasoquistas o de otra índole, que ud y su pareja se percatan que se desvían de la media de lo concebido como normal.

Es necesario que nos aclare en que consisten las mismas, ya que hay un grupo de prácticas sexuales, que pueden considerarse por el individuo como fuertes y están relacionadas con desviaciones sexuales, las cuales son conductas anormales y requieren por ello tratamiento.

Otro aspecto, a considerar, es  la frecuencia, ya que si sus deseos sexuales son tan frecuentes que limitan su vida personal, social y su pareja lo vivencia así, debemos reflexionar que también requieren diagnóstico y terapia adecuada.

El DSM-IV que es un manual de diagnóstico internacional, concibe las Parafilias como la presencia de repetidas e intensas fantasías sexuales de tipo excitatorio, de impulsos o de comportamientos sexuales que por lo general engloban:

  • Objetos no humanos.
  • El sufrimiento o la humillación de uno mismo o de la pareja.
  • Niños u otras personas que no consienten.
  • Se presentan durante un período de al menos 6 meses.

Muchas veces estas fantasías o estímulos de tipo parafilicos son obligatorios en el sujeto para obtener excitación y se incluyen invariablemente en la actividad sexual, en otros casos estas preferencias se presentan sólo episódicamente, por ejemplo, durante períodos de estrés, mientras que otras veces el individuo es capaz de funcionar sexualmente sin fantasías ni estímulos de este tipo. En sentido general se plantea que en estos casos, el comportamiento, los impulsos sexuales o las fantasías provocan un malestar significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

Un elemento que en este sistema de clasificar estas conductas se tiene en cuenta, es que los individuos que presentan una Parafilia pueden intentar la representación de sus fantasías en contra de la voluntad de su pareja (entre los que se encuentran el sadismo sexual), con resultados peligrosos para ella, por lo que puede tener consecuencias no solo en sus relaciones interpersonales, sino inclusive judiciales. En otros casos las fantasías pueden llevar a auto lesiones (como en el masoquismo sexual).

En este tipo de conducta no es frecuente que el individuo acuda a pedir ayuda a un especialista de la salud mental, generalmente, cuando lo hacen es presionado por la pareja, la familia o porque están sujetos a sanciones judiciales.

En realidad, ud no nos ha concretado, cuales son estas fantasías y si su pareja acepta o no las mismas y hasta donde limita su vida social y de relaciones, por ello le brindamos una serie de informaciones, para que reflexione si estos comportamientos clasificados como parafilicos  son los que Ud. presenta. En estos comportamientos el elemento compulsivo limita o centra el repertorio sexual de un individuo de tal forma, que tanto la excitación como la satisfacción se transforman en dependientes de esos tipos  de interacción o fantasías.

Pero, hay que aclarar que la calificación de conducta parafilica, no es aplicable a las situaciones en las fantasías y conductas se practican de manera fugaz, por lo que le recomendamos que a partir de estas informaciones pueda valorar mejor que es lo que le ocurre y si le quedan dudas puede volver a escribirnos, pero lo más recomendable es que asista a una conducta especializada. 

  • Tengo 22 años y hace 3 meses que me deje a mi novio, pues el quería tener sexo, todos los días, y no es que a mi no me gustara, sino, que muchas veces, no tenía deseos de hacerlo, y el se ponía bravo, por lo que optaba por complacerlo, aunque no tuviera deseos, pero al final, tuve que dejarlo, no se a que se debe esto, pues no se si es que no soy fogosa como otras muchachas de nuestra edad o si es algo que patológico, por lo que necesito de algún consejo.

Estimada Lectora: Lo que me comenta no constituye ninguna enfermedad y en específico no es una disfunción sexual. La frecuencia de los deseos sexuales es muy particular en cada persona, de aquí que su pareja o ud. pueda tener más frecuencia de deseos que el otro, a pesar de estar enamorada y gustarle y esto no constituir algo patológico.

Se convierte en una dificultad, llamada por algunos especialistas como “disritmia” o sea problemas con el ritmo, cuando la pareja no logra manejarlo de manera adecuada, en especial cuando un miembro de la pareja, en este caso ud. por tal de no ver molesto a su compañero, accede a tener relaciones sin deseos y esto puede llevar a dos situaciones:

  • A que durante el juego o preámbulo amoroso ud logre excitarse en algunas ocasiones.
  • Que las relaciones sexuales se conviertan en algo impuesto que no le produzca satisfacción.

Si es la segunda situación la que prevalece, daña la vivencia del placer, por lo que es necesario que la pareja dialogue acerca de esta tema, y cada uno exponga sus puntos de vista y lleguen acuerdos, que no tiene que ser la disolución de la pareja. Hay muchas alternativas dentro de la relación sexual para lograr que nuestra pareja llegue al orgasmo como es la masturbación.

Lo más importante es que no se culpen por las diferencias de cada uno y lleguen a disfrutar él brindarle placer al otro y no imponer sus deseos; el dialogo, la comprensión, la empatía (habilidad humana de comprender y conmoverse con lo que le ocurre al otro), son  las alternativas de solución cuando se presenta cualquier diferencia entre la pareja, en especifico relacionado con las preocupaciones sobre  la frecuencia de los deseos sexuales

  • Tengo 32 años y mi esposa 30 tenemos 2 hijos en común, llevamos 10 años en matrimonio, existen problemas  en el sexo entre mi esposa y yo, en los primeros 2 años más o menos realizábamos el sexo 2 ó 3 veces por semana pero a partir del segundo año a mermado de tal manera que solo lo hacemos 1 ves cada 10 ó 14 días, generalmente solo aceptando el sexo oral no sé que es lo que pasa si realmente la ayudo en todo los quehaceres de la casa, aunque ella es una persona que no expresa sus sentimientos, según plantea ella que al demostrar sus sentimientos sería rebajarse conmigo. A veces pienso que es un trauma lo que tiene de algo que le haya golpeado en su niñez.

Estimado lector: No es fácil con los pocos datos que nos brinda, hacer deducciones de lo que les ocurre como pareja en las relaciones sexuales; pero, ante todo, es necesario aclarar que en el deseo sexual de una persona, en especial en las mujeres, intervienen muchos factores de índole, psicológicos y socioculturales, además de los biológicos, los cuales se integran y matizan la frecuencia e intensidad de los deseos que presenta un individuo en todos los aspectos de la vida sexo-erótica.

En este caso, es evidente que en su esposa ha ocurrido una disminución de la frecuencia de sus deseos sexuales, y esto nos da una medida que su deseo esta mermando. Es necesario que Uds. analicen que ha estado ocurriendo en sus relaciones como pareja, que ha tenido una incidencia en su vida sexual, y en las propias características de personalidad de ella, ya que, por lo que nos comenta su pareja es muy desconfiada y a pesar del tiempo de la relación, le cuesta trabajo expresar sus sentimientos y emociones, y en la actividad sexual, hay una entrega de sentimientos y vivencias, de aquí, que ella puede sentir temor de expresarse o de perder “el control de sus emociones” y por ello, le dificulta, el disfrute y la entrega.

Otro elemento, a tener en cuenta, es que están realizando practicas sexuales poco diversas y creativas y esto puede ser un riesgo, ya que toda persona (mujer  u hombre) tiene zonas erógenas por las cuales se excita con más facilidad y esto se traduce en que en determinados juegos, maniobras y posiciones, la pareja como conjunto aprende que se llega más fácil a la excitación y al orgasmo; pero esto no debe traducirse en quedarnos en solo una práctica o posición, pues sino,  se puede hacer un “hábito fijo” donde después, el individuo, sino es por esa vía no llega al orgasmo.

Es necesario trabajar para enriquecer la relación, no-solo, en el momento de la relación sexual, sino, a través de una comunicación clara y efectiva donde se exprese lo que nos gusta, molesta, para así, lograr una mayor compenetración y entrega. Es importante que le comunique las preocupaciones que tiene de lo que le ocurre a ella,  de cómo Ud. se siente, para así, lograr la búsqueda de alternativas de solución, donde la asistencia a una consulta especializada sería una de las decisiones más recomendables.

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