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Salud y sexualidad

Cuando la búsqueda del placer se convierte en un problema

Quisiera que me aconsejara ya que estoy casado desde hace 3 años y no he podido tener una relación sexual con mi esposa, he tratado de calentarla hasta por una hora pero así al momento de tocarla con mis dedos o mi pene se pone tensa y no podemos seguir, esto es frustrante. Que podemos hacer, ya que no me quiero divorciar.
  • Quisiera que me aconsejara ya que estoy casado desde hace 3 años y no he podido tener una relación sexual con mi esposa, he tratado de calentarla hasta por una hora pero así al momento de tocarla con mis dedo o mi pene se pone tensa y no podemos seguir, esto es frustrante. Que podemos hacer, ya que no me quiero divorciar.

Estimado lector: Teniendo en cuenta sus observaciones, me impresiona que lo que presenta su esposa, es un tipo de disfunción sexual denominada vaginismo. El vaginismo es una contracción de tipo espasmódico, involuntario de los músculos que rodean la abertura de la vagina, cuando se va a producir el coito.

Puede presentarse a cualquier edad, pero es más común en las primeras relaciones sexuales y en la tercera edad, cuando los cambios hormonales por déficit de estrógenos hacen que la vagina tenga menos elasticidad y poca lubricación.

Este trastorno no implica ausencia de excitación; inclusive los casos leves presentan un comportamiento sexual satisfactorio, en cuanto a todo tipo de caricias que no estuviera implicada la estimulación dentro de la vagina, pudiendo por esas otras vías alcanzar el orgasmo, pero en los casos más graves puede acompañarse de una intensa sensación de miedo ante la posible relación sexual, que puede llegar a la aversión o rechazo.

El vaginismo es una de las causas más frecuentes de matrimonios no consumados, al impedir por completo la penetración del pene en la vagina.

Con relación a la incidencia de este trastorno en la población no existen datos exactos, pero hay investigaciones muy serias como las realizadas por Master y Johnson (1987) que plantean su existencia entre un 2 y un 3% de las mujeres.

Referentes a sus causas, encontramos la relación con una respuesta condicionada ante el coito físicamente doloroso (por himen rígido, inflamaciones de la pelvis, tumores pélvicos, hemorroides, etc) todos estos factores son de origen orgánico; Pero, en la mayoría de los casos, no existe ninguna causa física que pueda determinarse, y si se han encontrado numerosas explicaciones psicológicas, entre las que se destacan:

  • Actitudes de miedo a la sexualidad y al erotismo relacionado con una educación rígida o religiosa.
  • Inadecuada o deficiente educación sexual
  • Historia de abusos sexuales.
  • Temor al embarazo.

Es curioso como muchas parejas se mantienen durante un tiempo prolongado sin pedir ayuda profesional, lo que pudiera estar relacionado con vergüenza por poseer estos síntomas, o evadiendo lo que les ocurre, solo asisten muchas veces cuando la motivación por lograr un embarazo hace que no puedan eludir la necesidad de ayuda profesional.

En el tratamiento de esta patología se han usado un grupo importante de recursos psicoterapéuticos, pero lo más importante en el caso de uds, es que concienticen la necesidad de asistir a una consulta de terapia sexual, para que le realicen un diagnóstico adecuado y de acuerdo a sus características imponerles tratamiento.

  • Soy una joven de 23 años y quisiera saber acerca de por que no siento ganas de hacer el amor con mi novio de 4 años de relación que además no me ha dejado de gustar y me siento bien a su lado. Quisiera que me respondieran pronto. Gracias.

Estimada lectora: La disminución de la frecuencia de los deseos sexuales (conocido como inhibición del deseo sexual) puede deberse a muchos factores por lo que le daré algunos argumentos que pueden influir.

En primer lugar, el tiempo de la relación no implica que tenga que disminuir la frecuencia de los deseos en la pareja, depende de la misma pareja y del deseo, gusto, compatibilidad que hayan desarrollado en el transcurso de su relación.

Pudiéramos agrupar estos factores que influyen en la merma de los deseos sexuales en:

  • Orgánicos (Déficit de andrógenos, presencia de una enfermedad física, entre las que se destacan las enfermedades crónicas)
  • Psicológicos

Hacemos un aparte en los factores psicológicos ya que esta comprobado que el peso de los mismos es crucial en la libido, entre ellos:

  • Desconfianza u hostilidad: Muchas veces producto de relaciones extramatrimoniales  u otras causas que producen conflictos, se desarrolla una gran desconfianza entre la pareja que mina toda la comunicación de la misma y por supuesto influye en el deseo.
  • Rutina o monotonía, que convierte a la relación de la pareja en un espacio poco creativo, que afecta el disfrute de la sexualidad.
  • Perdida del atractivo físico por uno de los miembros de la pareja, que hace que se sienta menos atractivo, disminuyendo su autoestima, además de sentirse poco deseado.
  • Mitos y creencias sobre quien debe iniciar la relación o jugar el papel activo en la misma, siendo en la mayoría de nuestras culturas el hombre quien debe jugar ese rol.
  • Luchas por el poder.
  • Problemas en la comunicación.

Ante todos estos factores es imprescindible que los miembros de la pareja se comuniquen y analicen las causas de la negación o disminución de la libido de uno de los miembros, con tranquilidad, sin sentirse agredidos o, que se comprenda la diferencia entre rechazar la relación sexual y rechazar a la persona, además de preparar las condiciones adecuadas para disfrutar las relaciones amorosas, no solo el momento del coito, reconociendo que una negativa en un momento puede convertirse en una invitación después.

Muchas veces, estas causas no son únicas y se interrelacionan, y hay un elemento que hay que trabajar y es que el miembro de la pareja que mantienen sus deseos sexuales se siente poco querido, lo que inicia generalmente una cadena de desarmonía dentro de la relación que intensifica o agudiza la causa o las causas originales de la disminución de los deseos, si esto no llega a ser manejado de manera clara por la pareja.

Por último si la pareja por si sola no logra encontrar las soluciones, debe asistir a una consulta especializada de orientación y terapia sexual.

  • Tengo 22 años, hace poco que he comenzado una relación con un hombre de 37 y nos va muy bien, aunque no hemos tenido sexo todavía. El problema es que siento miedo, porque solo he tenido sexo una vez y no se si me dolerá  la penetración, y por eso me limito con él, aunque siento unos deseos enormes de tener relaciones, tanto que me dan hasta dolores de ovarios.

Estimada lectora. Es bastante común el temor a sentir dolor durante la penetración, el cual esta basado en una serie de mitos e ideas falsas sobre la misma, que nos educa como mujeres a una alta expectativa de las primeras relaciones sexuales con la pareja, aunque se hayan tenido otras experiencias.

Estos temores e ideas acerca de la penetración están basados en aspectos culturales que sobrevaloran esta fase de la respuesta sexual, y la importancia que se la ha brindado al tamaño del pene como fuente de satisfacción en las relaciones sexuales y como un atributo a la figura masculina, que además de placer nos puede producir dolor.

Es importante que converses con tu pareja sobre tus temores y sobre lo que esperas de la penetración y la relación sexual y de pareja en general, lo que les permitirá tener más confianza y que se percaten de la necesidad de una preparación adecuada para el acto sexual y que no se convierta la penetración en el momento esencial, ya que los juegos, caricias y ternura que lo preceden y acompañan hacen ese momento más rico e intenso desde el punto de vista de las vivencias eróticas y emocionales.

Además es necesario que logres relajarte y entregarte en ese momento ya que al llevar expectativas de lo que pueda suceder en sentido negativo, hace que las personas estén más centradas en el rendimiento o en lo que le va a ocurrir, que en las propias vivencias eróticas, sensuales y afectivas, que son las que provocan que realmente las relaciones  produzcan placer y ternura.

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