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Psicología, estrés, salud humana, bienestar

El estrés y su efecto sobre la vida de las personas

Uno de los principales temas de interés en el entorno de la salud humana es el referido al estrés psicológico, un término entre lo científico y lo popular, pero con un enorme impacto sobre la salud y el bienestar de las personas, de aquí que nos empeñemos en dar respuesta a dos preguntas clásicas, ¿qué es el estrés?, ¿cómo puede afectar la vida de las personas?

 

No tengo mucho entrenamiento en esto de las redes sociales, de hecho puedo decir que casi nada, pero la propuesta de esta consejería psicológica para “Salud Vida” me entusiasmó desde el inicio,… al tiempo que me generó su poco de susto, ¿cómo empezar?, ¿qué temas abordar?, ¿cómo “enganchar”,… cómo no aburrir?, ¿cómo moverse entre lo rigurosamente científico y lo mas popular, sin almidonar ni vulgarizar lo que se dice?, y sobre todo ¿cómo cubrir las expectativas de los blogueros?

En fin, el desafío está planteado y de lo que se trata es de hacerle frente. Esta conclusión me llevó de inmediato a retomar, para empezar, una serie de conversaciones sobre uno de los temas en que más evidentemente influyen los factores psicológicos y sociales sobre la salud humana y sobre el que más preguntan las personas: ¿Qué es el ESTRÉS?

En las ciencias y simultáneamente en la sabiduría popular hay conceptos que llegan para quedarse con gran arraigo; uno de estos conceptos es precisamente el de estrés. Tan posible es escuchar a un eminente profesor decir a sus discípulos que “el problema de este paciente parece estar muy asociado con altos niveles de estrés”, como escuchar hablar a dos amigas esperando en una larga fila y escucha que una le dice a la otra: “con tantos problemas que tengo, ¡el estrés me va a volver loca!”

Lo común en ambos diálogos es la referencia a un insidioso vocablo que incide y desordena la vida de las personas, un término utilizado para abarcar un elevado número de estados emocionales molestos como la tensión, las preocupaciones, los conflictos, las frustraciones, los traumas, las depresiones, las irritaciones, en fin todo aquello que pone a las personas “con los nervios de punta”.

Se trata de un término de origen anglo-sajón, importado primero de la física y después de la biología, que irrumpió con fuerza para quedarse, prácticamente en todas las ciencias que tienen que ver con el factor humano, pero que también se impuso en el discurso cotidiano de las personas a nivel popular con tanta intensidad que en poco tiempo se legalizó su “españolización” y pasó de stress a estrés.

No obstante, aún continúa una polémica terminológica en torno a ¿qué es el estrés?, y no se ha llegado a una definición conceptual que satisfaga a la mayoría de los especialistas e investigadores implicados en el área. Operativamente y sin intenciones de sentar cátedra, un grupo de especialistas de la Facultad de Psicología de la Universidad de la Habana (Zaldívar, Roca, Guevara, 1991) propusieron la siguiente definición:

El Estrés Psicológico es un proceso que tiene un carácter relacional que expresa las continuas e ininterrumpidas relaciones que tienen lugar entre el individuo y su entorno. Se trata de un proceso Vivencial Displacentero, más o menos sostenido en el tiempo que se acompaña en mayor o menor medida de manifestaciones fisiológicas… Surge como resultado de la interacción entre el individuo y un entorno que le presenta diversas demandas, evaluadas como potencialmente dañinas o amenazantes, y sobre los cuales no tiene o no cree tener ningún control…

Como puede apreciar el lector interesado en el tema, son muchos los elementos a considerar en tal definición: al ser un concepto relacional, el estudio del estrés no puede ignorar los contextos en que el mismo tiene lugar, particularmente la familia y el trabajo, espacios sustanciales en que la mayor parte de los humanos pasan la casi totalidad de sus existencias y que, en consecuencia, tienen relevante significación para la salud y el bienestar de las personas. Pero no menos importantes son otras esferas como la escolar, y particularmente la social, aquella referida a las relaciones interpersonales donde la relación con los “demás”, con los otros significativos, donde suelen tener lugar la mayor parte de los problemas humanos. ¡Es importante que identifiquemos cuáles son nuestras principales fuentes generadoras de estrés!

De igual manera, acorde a una concepción sistémica, todas estas esferas se inter penetran y el estrés experimentado en una, suele comprometer también seriamente la otras; cuando una persona está sometida a un intenso estrés laboral, de manera sistémica se ve también seriamente comprometida su dinámica familiar y sus relaciones interpersonales, deviniendo en potente fuente tanto de malestar como de bienestar.

Y al hablar de malestar y bienestar, emergen otras temáticas de interés, ¿es necesariamente “malo” el estrés o puede ser parte importante del propio sentido de la vida?, ¿no habrá un estrés “bueno” que lejos de provocar el malestar, conduce al bienestar de las personas?,… y aquí no descubro nada nuevo, ya Hans Selye, para algunos el “padre del estrés”, habló de ello al concebir los términos de distrés y eutrés, uno “malo” y el otro “bueno”

Por otra parte, la definición propuesta no excluye el hecho de que los seres humanos somos también unidades biológicas y fisiológicas, instancias que suelen afectarse cuando la persona está ante situaciones demandantes que parecen desbordarle al reducir o desgastar sus recursos, es decir, ante un estrés que produce sintomatología física tanto inmediata como las sudoraciones, las palpitaciones o los “saltos” en el estómago, como a mas largo plazo como las enfermedades cardiovasculares, las úlceras gástricas o problemas dermatológicos como la alopecia o la soriasis.,… ¡préstele atención a estos indicadores!

Añádase que el estrés no respeta edades, cualquier momento del ciclo vital le presenta a la persona demandas muy sui generis a las que tiene que hacer frente: el niño pequeño emocionalmente abandonado tras el divorcio de sus padres, el adolescente rechazado por su grupo de coetáneos, el joven que no encuentra pareja, el adulto padre de familia abrumado por dificultades económicas, el adulto ya avanzado ante la inminencia de la jubilación o el adulto mayor ante la vivencia de soledad y la expectativa del desenlace final, cualquiera de ellos es presa fácil de las garras del estrés y sus consecuencias.

Como puede apreciarse, el estrés es un concepto de amplio espectro, difícil de comprender sólo desde la definición, mas aún cuando mas allá de su universalidad, asume formas específicas en cada persona concreta: algunas personas se ponen particularmente ansiosas, otras se ponen coléricas, muchas se deprimen, y en la mayoría se produce una contaminada mezcla de emociones, ¿usted cómo se pone? Por esta razón, las más recientes concepciones sobre el estrés lo han caracterizado como un sub-sistema o sub-serie de emociones, un concepto que resulta no menos polémico, pero que permite comprender que es lo que está pasando con mayor especificidad en el mundo interno y desempeño cotidiano de una persona.

Por esta solo me quedaría decir que el estrés es parte consustancial, para bien o para mal, de la existencia humana; es imposible “no tener estrés”, y si fuera posible tal vez fuera “el peor de los estreses”,…. Consecuentemente no podemos escoger “tener o no” estrés, pero si podemos escoger la forma en que le hacemos frente, también este tema genera múltiples interrogantes para continuar el debate.

Dr. Miguel A. Roca

Comentarios

El tema es interesante para

Imagen de Lázaro Robaina Reyes

El tema es interesante para la población. sugiero que se aborde a través de los medios de difusión masiva (TV, radio, prensa escrita, etc.) mostrando algunas herramientas para minimizar los efectos de acuerdo a las circunstancias de la vida cotidiana, muchas gracias

Hola María Esther, hola a

Imagen de Miguel Ángel Roca Perara

Hola María Esther, hola a todos, mis saludos y votos de buenas cosas en el año que ya empieza,… y mis excusas por no haber respondido antes,… tal vez en el entusiasmo de echar adelante la Consejería me dediqué a escribir los primeros contenidos y dejé para después lo más importante que es el diálogo con sus beneficiarios. Y me voy entonces a aprovechar de eso mismo para comentar algunas de sus peticiones,

¿con qué instrumentos hacer frente al estrés?,… obviamente ello lleva una Consejería completa con la que desde ya me comprometo, pero hay cosas importante que puedo adelantar, y la primera es asumir que aunque quisiéramos no se puede con todo lo que nos proponemos, no alcanza el tiempo, y empeñarse en hacerlo nos metería en una “urgencia y angustia temporal” deseando que los días tuvieran 36 horas cuando su diseño real es de 24 horas, ¡la deuda de tiempo sería creciente, y proporcional con el crecimiento del estrés!,… en consecuencia, hay que saber qué es lo mas importante a realizar y privilegiarlo, aplicarle el imprescindible criterio costo-beneficio y actuar responsablemente, el resto pasa a un segundo plano o ¡no se hace!

Claro que aquí me pueden decir que hay demandas y complejidades de la dura vida cotidiana de las que no se puede escapar ni ignorar, y tienen toda la razón,… como decía en una consejería anterior, uno no puede escapar del estrés pero si puede escoger cómo le hace frente, no es lo mismo hacerlo desde una mirada amarga y derrotista altamente costosa desde el bienestar personal y la salud, que hacerlo desde una filosofía inteligente y con una buena dosis de humor, mucho menos costosa y más beneficiosa.

Aquí también me pueden decir que no es tan fácil porque en la mayoría de los eventos estresantes está presente de una manera u otra la interacción con los otros, que a veces supone lidiar con la “imbecilidad humana”; y aquí hago una digresión para recordarles la clásica expresión de que “cuando un inteligente y un imbécil discuten, ¡la culpa es del inteligente!,… ninguna persona inteligente discute con un imbécil”, y apelo entonces a una simpática expresión del General Resoples en los animados de Elpidio Valdés, cuando convoca a que “¡no os dejéis provocar!”, y nuevamente ser inteligentes.

Y si se han dado cuenta, en más de una ocasión he usado el término inteligencia, déjenme aclarar que no me estoy refiriendo a esa inteligencia que permite sacar buenas notas en los estudios aunque después se viva muy torpemente, me estoy refiriendo a eso que la literatura llamó inteligencia emocional, a la que en algún momento también ameritaría dedicar un espacio, y que no es más que en última instancia la inteligencia para vivir tan a plenitud como se pueda.

Como se dan cuenta es de hecho imposible la fórmula para disponer de un completo arsenal para hacer frente al estrés, pero tal vez sería valioso que los lectores se refirieran a situaciones estresantes concretas en que podríamos ir mas allá de la teorización y hablar desde realidades concretas, los convoco a ello y la propia sesión lo agradecería.

Muy interesante los articulos

Imagen de  Lic. Lisandra Frometa Laffita

Muy interesantes los artículos consecutivos sobre estrés, no me perderé los siguientes trabajos del Dr. Roca. Vivimos bajo estrés y funcionamos, a veces, mucho mejor bajo sus efectos, así que ya podemos empezar a tenerlo de nuestro lado y que pase a formar parte de nuestra vida cotidiana.

Muy interesante el tema del

Imagen de Alberto

Muy interesante el tema del estrés, me gustaría saber sobre el estrés laboral.

Coincido con la especialista

Imagen de Victor Ricardo Díaz

Coincido con la especialista María Esther Ortiz Quesada escribir sobre cómo combatirlo y las herramientas más efectivas según su experiencia.

Buenas tardes Víctor y María

Imagen de Sandra  Fernández Hernández

Buenas tardes Víctor y María Esther, realmente el tema que aborda el Dr. Miguel Roca es muy interesante y pertinente, pueden consultar las nuevas consejerías y muy pronto el Dr. ofrecerá otros consejos al respecto.

Hasta pronto!!!

Roca, qué bueno que abordas

Imagen de María Esther Ortiz Quesada

Roca, qué bueno que abordas ese tema como comienzo del reto que impone la Consejería.
Me gustaría preguntarte qué hacer para disminuir los malestares que genera el estres, qué sugieres, qué estrategias han dado resultado.

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