Pasar al contenido principal

Responder al comentario

quisiera compartir con

Imagen de Lazaro Infante Quílez

quisiera compartir con ustedes esto que escribí hace poco.
La macrobiótica y el cáncer.
Por: M. Sc. Lázaro Infante Quílez
La Macrobiótica se basa en principios de la antigua civilización asiática y pretende que las personas alcancen una larga vida con buena calidad, mediante una alimentación sana, segura y equilibrada.
Sin lugar a dudas, la mayor parte de los problemas actuales de salud vinculados con las enfermedades crónicas y degenerativas, incluyendo el cáncer son consecuencia de los nuevos hábitos alimentarios, procedentes principalmente de los países industrializados (comida rápida, alimentos chatarra, procesados, enlatados, curados, fritos y refinados), los cuales han generado un exceso en el consumo de alimentos de origen animal, lácteos, harinas refinadas, colesterol, grasas saturadas, azúcar y aditivos químicos y una deficiencia en el consumo de cereales integrales, verduras y frutas, leguminosas, fibra dietética y antioxidantes de fuentes naturales.
Una verdadera alimentación saludable consiste en seleccionar los alimentos, no los nutrientes, más adecuados a la constitución y a las condiciones individuales (físicas, emotivas y mentales). Sólo de esta forma se puede lograr la aproximación al estado de salud óptimo y ganar en calidad de vida.
Los alimentos en su estado íntegro, además de nutrientes, contienen numerosas sustancias como los fitoquímicos, que cumplen importantes funciones como antioxidantes, pero también tienen otros valores aún desconocidos a la medicina y nutrición convencional.
La macrobiótica es ideal para prevenir, mejorar y conservar la salud, los resultados que se obtienen en paciente con cáncer son muy interesantes, parece ser que el Doctor Tulio Simonsini, oncólogo italiano, no esta tan lejos de la verdad cuando plantea que el cáncer es una defensa del cuerpo ante la proliferación de la Candida albicans, pues este hongo no puede reproducirse y muere en un medio alcalino. Este es uno de los principales objetivos de la dieta macrobiótica lograr un adecuado balance ácido-alcalino mediante una correcta alimentación.
Para ellos tiene en cuenta:
Empleo prioritario de alimentos naturales, integrales y orgánicos, o sea que tengan el menor procesamiento industrial posible y procedan de cultivos que no hayan empleado ni fertilizantes ni plaguicidas.
Dietas menos acidificantes que las convencionales.
Limitar o evitar el uso de azúcar refinada, lácteos, las carnes rojas, jamón, embutidos de todo tipo, grasas de origen animal (manteca, mantequilla, tocinos), café, bebidas alcohólicas.
Oferta de grasa en los valores recomendados para la prevención de las enfermedades no transmisibles (entre un 15 y un 20% de la energía), básicamente de origen vegetal, respetando la recomendación de ácidos grasos esenciales y la distribución de grasas saturadas, monoinsaturadas y poliinsaturadas.
Alto suministro de carbohidratos, principalmente carbohidratos complejos (entre un 5 y un 75% de la energía).
Bajo suministro de carbohidratos refinados.
Aporte de fibra dietética en los niveles recomendados para la prevención de las enfermedades no transmisibles (30 a 40g).
Dietas con alto poder antioxidante.
Suministro adecuado de todas las vitaminas y minerales.
Uso exclusivo de condimentos naturales.
Uso limitado de la sal para la cocción. Se emplea solamente la sal marina integral.
No empleo de sal de mesa.
Moderación en el comer.
Masticación correcta de los alimentos
Empleo de métodos de cocción que conservan el olor y el color de los alimentos.
Empleo de métodos de manipulación y de cocción que minimizan las pérdidas de vitaminas y otros nutrientes.
Preparación de los alimentos en las cantidades adecuadas para cada tiempo de comida, para no tener que guardar alimentos.
Servicio de comidas frescas.
Cumplimiento de las normas higiénicas de manipulación, procesamiento y conservación de los alimentos.
Uso de agua con buena calidad, sin contaminación.
La dieta a seguir depende en gran medida del estado de salud de la persona y va desde una dieta amplia que incluye por ejemplo:
Cereales: arroz integral, millo, cebada, trigo, centeno, trigo sarraceno, avena, maíz.
Viandas: malanga, ñame, boniato, plátano, yuca.
Verduras: zanahoria, cebolla, col o berza, achicoria, perejil (siempre crudo), rábano, brócoli, lechuga, pepino, berro, ajo puerro, rábano blanco, calabacín, calabaza, habichuela, coliflor, nabo, endibia, diente de león, acelga, verdolaga, caléndula, rúcula, alfalfa, alcachofa, escalonio, espárrago, quimbombó, etc.
Hierbas aromáticas: romero, albahaca blanca, laurel, apio, hinojo, mejorana, tomillo, alcaparra, cebollino, orégano, etc.
Legumbres: azuki, garbanzo, lenteja, frijoles negros, colorados, blancos, caritas, borlotti, bayos, garbanzo negro, frijol del ojo.
Menos frecuentes: chícharo, judia, lenteja pelada, cicerchia, habas, gluten de cereales, frijol Caballero.
Condimentos: gomasio (ajonjolí tostado y triturado junto a sal marina integral), miso, tamari, umeboshi, sal marina integral, shoyu, kuzu, limón, vinagre de arroz, vinagre de umeboshi, aceite de ajonjolí, oliva, germen de trigo, girasol y maíz.
Algas: kombu, wakame, nori, hiziki, arame, agar-agar.
Productos de origen animal: salvajes o criados de forma natural, preferentemente pescado.
Frutas: manzana, pera, melón, sandía, guayaba, grosella, frambuesa, arándano, mora, fresa, fruta bomba, melocotón, durazno, uva, níspero, cereza, mamey, ciruela, caimito, piña, naranja, mandarina, anoncillo, guanábana, anón,, chirimoya, platanito, tamarindo, mango, albaricoque, frutilla, etc.
Frutos secos y semillas: almendra, castaña, avellana, nueces, ciruelas pasas, semillas de girasol, calabaza, marañón, etc.
Bebidas: té Bancha (Hojicha), té de arroz, té mú, café de cebada, yannoh, café de otros cereales, agua.
Dulces: elaborados con miel de arroz o cebada, miel de abejas, etc (cremas, biscochos, panecillos, pasteles, roscones, bollos, helados, rosquillas, etc.).
Hasta una dieta bien restrictiva que solo permite:
Crema de arroz integral.
Té Bancha (Hojicha) el cual mediante un proceso de secado al sol pierde la teína por lo que puede ser consumido como agua.
En personas con cáncer que necesitan un cuidado muy preciso para logra el proceso de autocuración siempre y cuando el cuerpo todavía tenga energía para ello.
Bibliografía.
PORRATA MAURI, CARMEN. (2008). Introducción a la macrobiótica. Editorial universitaria. Ciudad de la Habana. Cuba.
HERNÁNDEZ-TRIANA M. (2004). Recomendaciones nutricionales para el ser humano: Actualización. Rev Cubana Invest Biomed.
HUFNAGL KN AND PEROUTKA SJ (2008). Glucose regulation in headache: implication for dietary management. Expert Rev Neurother.
OHSAWA G. (2004). Le Zen Macrobiotique on l, Art du Rajeunissement et de la Longévité. Librairie Philosophique J Vrin, París.
ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. (2005). Informe Mundial de la OMS. Prevención de las enfermedades crónicas: una inversión vital. Ginebra. OMS.
PIANESI M. (2007). Las 5 dietas Ma-Pi. Edic L, Chi, Macerata, Italia.

Responder

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Normas:
  • Los comentarios de los lectores no representan las opiniones y criterios de Salud Vida.
  • Salud Vida no publicará aquellos comentarios o interrogantes que estén fuera de tema, tengan faltas ortográficas, utilicen términos groseros, violentos, racistas, homófobos, xenófobos, contengan ofensas, sean contrarios a los principios de la revista y las leyes cubanas.
CAPTCHA
Esta pregunta se hace para comprobar que es usted una persona real e impedir el envío automatizado de mensajes basura.
CAPTCHA de imagen
Introduzca los caracteres que aparecen en la imagen