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Juego y apuestas

Las apuestas

Jugar o apostar son dos términos que tienen significados bien diferentes, sin embargo ambos son usados para describir comportamientos que nada tienen que ver el uno con el otro; en la presente consejería se enuncian los diferentes tipos de apostadores y sus características, se establece el alto riesgo que corren las personas que apuestan de padecer un trastorno de control de los impulsos y finalmente se ofrece una punto de vista acerca del apostador y una posible forma para comenzar el acompañamiento en la recuperación.
  • He pensado mucho antes de plantearle mi duda, mas bien mi preocupación porque temía que mi nombre pudiera ser identificado y prefiero conservar el anonimato, pero ya he sabido que en este sistema de consejería ustedes nunca dan ningún elemento que indique quien es la persona que pregunta. Yo estoy casada con un hombre muy bueno al que quiero y con el cual tengo una buena relación, al menos, la mayor parte del tiempo ha sido así, esa es la razón por la cual quisiera que nada nos afecte, mejor dicho que no nos siga afectando lo que le voy a comentar. Nosotros estuvimos construyendo parte de la casa y no nos alcanzaba el dinero para continuar y un día mi marido me dijo que había “jugado” para conseguir el dinero que nos faltaba porque un amigo le dijo que él lo hacía, lo cual le pareció una buena idea; a mí, realmente no me gustó, pero ya lo había hecho y él estaba muy contento porque había obtenido algo. Todo parecía un juego. El tiempo ha pasado y aquel intento por resolver un problema se ha convertido en un suplicio para mí, creo que para él también, pero no lo reconoce y mi familia, bueno, la parte de la familia que sabe que él apuesta, que se le va su salario en eso, que adquiere deudas, que ya no aporta a la economía familiar casi nunca y que incluso ha llegado a empeñar objetos importantes de la casa, ellos piensan que se ha vuelto un sinvergüenza, pero a mí me duele tanto lo que él hace como lo que mi familia piensa. Esto es lo que me preocupa y quisiera aclararme la mente.

Estimada lectora, ante todo, gracias por confiar en nuestro servicio y gracias por confiar en mis orientaciones y comentarios.

En tu relato creo identificar algunas preguntas, no solo una, preguntas que intentaré responder o al menos comentar y además añadiré otros elementos que pueden ser de tu interés para ampliar la visión acerca del tema y también puede interesar a otros lectores que como tú han entrado en este nuestro espacio de consejería.

¿JUGAR ES MALO O PELIGROSO?

El tema del juego, puede ser mirado desde dos posiciones diferentes:

La primera desde la importancia que tiene el juego en el modelamiento de conductas, pues es a través del juego, también llamada conducta lúdica, que los niños aprenden o se anticipan al cumplimiento de determinados roles y hacen “como si” y aprenden a comportarse, se anticipan a ser maestros, padres, médicos, bomberos y a veces aprenden a comportarse inadecuadamente, pero es, sin dudas un aprendizaje.

El juego es importante para conocer, para descubrir, para desarrollar habilidades; también es importante para el desarrollo de la espiritualidad, para mantener la alegría y el buen ánimo.

El juego tiene también sus manifestaciones en los animales, aquellos que tienen animales como mascotas o los que son observadores de la naturaleza habrán notado como los padres, especialmente las madres ejercitan a sus crías a través de juegos, las gatas por ejemplo, tendidas, descansando, casi dormidas mueven sus colas para que los cachorros se estimulen e intenten “cazar” la cola materna, con eso, ejercitan los músculos, los fortalecen y desarrollan habilidades necesarias para la subsistencia.

La segunda es una que es practicada únicamente por los humanos y que tiene una gran diferencia con el juego, me refiero a las apuestas y este juego sí que es peligroso, aunque no tanto al inicio.

Desde ahora te propongo que hablemos de juegos solamente cuando se refiera al comportamiento lúdico, divertido, enriquecedor y reservamos el término apuesta para aquellos en los que no se juega sino que se apuesta al azar; para ser más explicativa, en el juego, el azar no juega, en las apuestas se juega todo al azar.

La presencia o ausencia del azar es una gran diferencia entre juego y apuesta.

 La conclusión que se puede sacar de este primer comentario a tus dudas es que jugar no es malo ni peligroso, apostar puede serlo y mucho.

¿EXISTEN DIFERENTES TIPOS DE APOSTADORES?

Es muy difícil, querida lectora, encontrar algo en la vida que no tenga matices y los apostadores no son la excepción.

Sí, existen diferentes tipos de apostadores y tú podrás identificar entre ellos a cual pertenece tu  marido y cómo ha transitado por diferentes “tipos” o estilos:

  • Están los que simplemente apuestan para divertirse, (vaya forma de divertirse,  pueden decir muchos, ¿verdad?). 
  • Otros apuestan para tentar a la suerte o para coquetear con ella, con la esperanza de ser elegido o elegida, aunque sea por una vez (yo conozco a una mujer que ha pasado años haciendo pequeñas apuestas esperando que un día, la toque la vara  mágica de la suerte). 
  • Los que apuestan por el simple hecho de apostar, guiados únicamente por el deseo de correr la emoción del riesgo de exponerse a una especie de peligro que también les ofrece una posibilidad, nunca saben cuan lejana o distante es esa posibilidad, es el deseo de arriesgarse a apostar el dinero que se tenga, arriesgarse a ganar o perder
  • De estos últimos se derivan casi todos los que-.  apuestan y apuestan y apuestan lo poco y lo mucho que tienen y poco a  poco, sin darse cuenta están apostando la vida. 
  • También están los que prueban a vivir de las apuestas, en este grupo están los que creen que pueden controlar al azar y con frecuencia acaban atrapados, arruinados adictos a las apuestas. 
  • Por último, se pueden distinguir a los que se consideran “profesionales” de las apuestas, estos no se arriesgan mucho y para dominar los trucos de las apuestas y ganar, violan las reglas, las leyes y se convierten en tramposos inescrupulosos.

Aquí emerge la pregunta latente, la que no has manifestado, pero que te duele, dices que te duele tanto lo que hace tu marido como lo que dice tu familia acerca de él.

¿ES EL JUEGO UNA ENFERMEDAD?

Seguramente que ya tienes la primera parte de la respuesta que puedo ofrecerte, el en el sentido lúdico no es una enfermedad, sin embargo, las apuestas son un tema aparte, veamos.

¿APOSTAR ES UNA ENFERMEDAD?

Si partimos de la diferenciación entre juego y apuesta, entonces, puede afirmarse que apostar puede llegar a transformarse de un simple comportamiento esporádico, aparentemente inofensivo, en un comportamiento abiertamente compulsivo, enfermizo.

Si apostar puede llegar a convertirse en una enfermedad…., entonces ¿cómo se llama esa enfermedad?

Ante todo quisiera aclararte que no todo el que apuesta padece una enfermedad, pero, aunque parezca innecesario decirlo, todo el que enferma comienza a apostar sin serlo.

La enfermedad consistente en jugar de forma compulsiva ha sido denominada de varias formas, te las voy a mencionar por si buscas información que te orientes bajo qué nombres puede aparecer lo que deseas y todas estas  denominaciones quieren decir lo mismo:

Ludomanía, Ludopatía, Juego patológico, Sociosis lúdica, Adicción al juego y Juego Compulsivo que es el nombre más frecuente.

En caso de buscar en los manuales de trastornos mentales, lo puedes encontrar en el grupo de enfermedades denominado “trastornos del control de los impulsos”. Esto quiere decir que la persona que padece esta enfermedad tiene muchas dificultades para controlar sus impulsos a apostar, le es muy difícil resistir la tentación y su capacidad de autocontrol, si alguna vez la tuvo, se ha debilitado significativamente. Yo me niego a afirmar que no pueden controlarse, yo insisto en que es muy difícil para ellos hacerlo, pero no es imposible.

Por último, creo que se desprende tu pregunta final: Si el juego patológico es una enfermedad, ¿debo tolerar todo lo que haga?

Mi querida lectora, lo último, lo más denigrante y degradante a la vez que se le puede hacer a una persona es privarla del derecho a hacerse responsable de su conducta, responsable de su bienestar y responsable en gran medida de aquellos que lo aman y a quienes ama; es por ello que no se les debe tratar como si estuvieran fatalmente sometidos al designio de continuar denigrando su vida y desgarrando la ajena.

En el caso de que tu esposo sea una persona enferma, eso lo define un especialista al que se le ofrece mucha mas información de la que yo tengo en este espacio, en caso de que clasifique en el grupo de los adictos al juego, entonces, eso no es el fin del mundo, todavía puede recibir tratamiento y aunque con dificultad, como todas las adicciones, tu esposo o cualquier otro, puede recibir un acompañamiento psicoterapéutico que le facilite un cambio de comportamiento que lleva aparejado una reestructuración de las ideas que tiene acerca de las apuestas, lo cual de seguro puede facilitar un mejor estado emocional.

Estimada amiga, no te amilanes, si amas a ese hombre, si crees que él en medio de todo lo que está ocurriendo, aún te ama, si tu familia ha sido una buena compañera para ti, entonces, hay mucho por hacer para salvar al hombre, a la pareja, a la familia y a la dignidad.

Cualquier otra duda, puedes volver a escribir, gustosamente retomamos el tema en el aspecto que desees, espero que hasta aquí, mis comentarios te hayan resultado de utilidad.

 

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