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Sexualidad responsable

Amar con inteligencia

Una pareja feliz y responsable. Foto publicada en: noticiasdeempresas.com

El amor, la amistad, la sexualidad o el erotismo, son aspectos íntimamente relacionados que vivimos o sentimos a diario. Estos complementan nuestra vida dándonos felicidad y en ocasiones tristeza. De esos temas trata el capítulo Sexualidad responsable de la Colección Ponle Vida.

La sexualidad puede parecernos un bien solo por la fuerza del deseo, pero en la sexualidad madura e inteligente, es imprescindible la responsabilidad y seguridad con que se asuma. En este sentido, casi todas las prácticas sexuales pueden realizarse de forma segura o insegura. De hecho, la seguridad de una práctica concreta depende del modo en que se realice.

Se dice que cuando de deseos sexuales se trata no se tiene en cuenta la razón, pero cuando existen riesgos como el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), que no tiene rostro, aún cuando dispusiéramos de todos los sentidos para examinar a nuestra pareja sexual, es preciso actuar con madurez y responsabilidad.

El VIH es el causante del SIDA. Este virus debilita y destruye lentamente el sistema inmunológico o sistema de defensa natural del cuerpo. Ataca a las células CD4, las cuales constituyen una variedad de glóbulos blancos que actúan como coordinadores del sistema inmunológico.

La diferencia que existe entre un enfermo de VIH y un enfermo de SIDA consiste en que en el primer caso, la persona adquiere el virus y es capaz de transmitirlo, pero puede no parecer ningún tipo de síntoma; mientras que en el enfermo de SIDA, el virus ha alterado el sistema de defensa y producido un conjunto de síntomas que constituyen la enfermedad.

No obstante, aun cuando la pareja elegida tenga el VIH, pueden convivir juntos sin renunciar al amor. Toda persona puede sentirse segura de no adquirir una infección de transmisión sexual si practica el sexo seguro o protegido; es decir, cuando se practica la abstinencia, la monogamia en una pareja no infectada, o en las relaciones sexuales en las que no existe penetración ni intercambios de fluidos corporales que puedan penetrar el cuerpo como: semen, fluidos vaginales o sangre.

La abstinencia es una respuesta absoluta para prevenir las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), no representa riesgos para la salud ni tiene efectos secundarios, se puede usar en todo momento sin importar experiencias sexuales previas y hace posible que las personas presten mayor atención a los aspectos no sexuales de sus relaciones. Sin embargo, en la mayoría de los casos no es práctica ni tampoco deseable.

Por su parte, una relación monógama con una persona que no ha adquirido la infección de transmisión sexual es una medida segura; pero la monogamia, tal y como es entendida legal y semánticamente, no es una realidad generalizada. Ante ella se despliega la complejidad y riqueza de las relaciones humanas.

Según el especialista....", a pesar de que la monogamia se incluye entre las prácticas de sexo seguro, la realidad nos dice (al menos en el contexto cubano) que no ocurre habitualmente. “En el caso del adolescente, por ejemplo, sería errado pedirle que emplee la monogamia como único recurso dentro de su sexualidad, pues lo más habitual es que en esta etapa el individuo conozca a diferentes personas; una vez que él defina o decida con cuál de estas personas desea compartir la vida, implementará o no la monogamia.

“En el caso de las personas adultas, también se pudiera implementar la monogamia en algún momento, pero no es tampoco lo más frecuente. Independientemente de que la monogamia es lo ideal para tener una relación de pareja, en nuestras investigaciones se ha demostrado que no es tan frecuente como quisiéramos, de ahí la posibilidad de recurrir a otras alternativas dentro del sexo seguro”, destacó el especialista.

Existen más de 30 enfermedades transmitidas sexualmente que pueden traer graves consecuencias para la salud y necesitan atención medica, por lo cual es muy importante practicar el sexo con protección; la misma se consigue mediante el uso de condones de látex, barreras bucales, guantes y condones de dedo. Todos ellos se interponen entre los fluidos infestados y las membranas mucosas o las heridas abiertas.

Los condones impiden la transmisión del SIDA y de otras enfermedades como las tricomoniasis, la clamidiasis, la sífilis, entre otras. Sin embargo, pueden no ser tan efectivos cuando se trata de herpes o de condilomas si se tienen además otras prácticas sexuales de riesgo.

Para que los condones sean correctamente efectivos, se debe extraer el aire del espacio anterior para que no se rompa y colocarlos desde el inicio de la relación. Es importarte mantenerlos en lugares frescos, no dañar su envoltorio y no guardarlos en billeteras o bolsillos durante mucho tiempo. Igualmente, al manipularlos se debe tener cuidado con objetos puntiagudos o cortantes como anillos, uñas y dientes.

La pareja debe asegurarse además del buen estado del condón, este, al colocarlo, debe estar del lado correcto para que sea fácil de desenrollar. Por otra parte, la fecha de vencimiento de los condones es de cinco años después de la fecha de fabricación, excepto en los países de clima muy cálido como el nuestro, en los que es de solo 3 años.

Óleos como los aceites para bebé o la vaselina, también pueden dañar el condón; por este motivo, si se necesita una mayor lubricación, se debe usar saliva o lubricantes a base de agua, ya que estos evitan que el condón se desgarre durante el coito. Las secreciones vaginales también actúan como lubricantes.

Sin embargo, los condones de látex pueden producir molestias en pieles sensibles. También algunas personas pueden resultar alérgicas a los lubricantes con que se fabrican los condones. En ambos casos, se debe consultar a un especialista para buscar la mejor opción.

Con respecto a las personas que nunca han tenido relaciones sexuales y desean iniciarse con una relación sexual segura, el licenciado Leonardo Chacón, especialista en la prevención de infecciones de transmisión sexual, aconseja que “como la primera relación siempre conlleva algo de tensión, y el uso del condón añade más estrés —por lo cual algunas personas optan por no usarlo en estas primeras experiencias sexuales— se recomienda que las personas no esperen a tener una primera relación sexual para familiarizarse con el uso del condón, es decir, pueden practicar y entrenarse en privado en este nuevo hábito”.  

En cuba, la mayor parte de las personas que viven con el VIH son hombres que han tenido sexo con otros hombres (HSH), por lo cual este es uno de los temas de mayor interés y que más evalúan los especialistas en la epidemia del SIDA.

Añade Chacón que “en este tema también incide el hecho de que no se hable abiertamente de la homosexualidad, y las particularidades y dinámicas que existen en una relación de este tipo provocan que en muchas ocasiones el uso del condón quede relegado a un segundo plano, y no tenga la prioridad que debe tener en cualquier relación de pareja.

Recordemos siempre que el amor está en nosotros para vivir y perpetuarlo. Nadie ha logrado evadirlo, porque el amor es y será la vida misma; así que conjuguemos deseo y razón para poder amar con inteligencia.

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