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Prevención del cáncer

La crónica del cáncer es también la de la sociedad latinoamericana

Cubierta del libro Crónica de un mal amigo. Foto de: Roberto Garaycoa

Tres perspectivas sobre Crónica de un mal amigo llegaron hasta mí antes de leer este libro: unos decían que era un texto de medicina social, otros que se trataba de una obra de divulgación popular sobre el cáncer, y finalmente, una versión lo presentaba como un compendio de historias de pacientes. La aparente contradicción quedó resuelta cuando tuve en mis manos el texto del Dr. Tabaré Vázquez, recién publicado en Cuba bajo el sello de Científico-Técnica, se trata de historias de pacientes que padecen de cáncer, insertadas en sus entornos sociales, desde la reflexión personal de un médico.

Excelente la idea del autor para poner en manos de los lectores elementos que los ayuden a comprender y a luchar contra el cáncer, intención que él mismo declara en la presentación de su libro; hacerlo con historias reales, contadas desde la experiencia de un médico frente a un paciente, que resulta una singular experiencia de comunicación de un ser humano frente a otro ser humano, eh ahí, una primera arista interesante de su lectura.

Al principio se narran hechos que motivan al autor a estudiar medicina, experiencias personales que van tejiendo su vocación para servir a los demás. Luego, el joven médico se sienta para recibir a su primer paciente, se ha preparado para identificar síntomas y signos, hacer diagnósticos e indicar tratamientos, pero el ejercicio de su profesión lo va enfrentando a otras dimensiones más complejas de la enfermedad y de la vida de sus pacientes. El origen y desenlace de cada historia está condicionado por las condiciones de existencia y los comportamientos de la gente: la forma en que se alimentan, los hábitos de vida y de trabajo, los prejuicios sociales y la cultura, las oportunidades de acceso a los servicios de salud, a la educación y a la información.

Entonces sobreviene una pregunta: ¿Por qué, si en la mayoría de los casos, el cáncer es una enfermedad prevenible, curable o controlable con un diagnóstico temprano, causa tanto dolor y tanta muerte?

La respuesta se encuentra en la injusticia social, en la pobreza, en la ignorancia, en las inequidades sociales, en las insuficiencias de los servicios de salud, en la desatención y en la falta de prevención. Entonces, el cáncer no es un problema biológico que incumbe solo a médicos y pacientes, es también un problema social que compete a todos. La relación entre los determinantes sociales de la salud y su relación con el cáncer expresada en el libro, es analizada también con profundidad y elocuencia en el prólogo realizado por el Dr. Agustín Lage.

El cáncer como problema social, queda muy bien evidenciado en el libro, es solo una expresión de un problema mayor, y mucho tiene que ver con las luchas y reivindicaciones sociales que tienen lugar hoy en nuestra región americana. El autor relaciona ambos aspectos cuando clasifica a los países en países oncodesarrollados y países oncosubdesarrollados.  Queda claro en el texto, y en la propia vida del autor, que si se quiere realmente cambiar el curso del cáncer en nuestros países, no podemos conformarnos con actuar desde el espacio del sector de la salud, sino que hay que irrumpir en los escenarios de la política y del gobierno, que incurren en sus determinantes sociales.

En Cuba, el cáncer ha pasado a ser la primera causa de muerte; para los lectores cubanos, más allá de las experiencias universalmente válidas y de las anécdotas propias del contexto donde fue escrito el libro, Crónica de un mal amigo nos deja reflexiones atendibles en la lucha contra el cáncer.

  • La importancia de las acciones de prevención, compulsadas por políticas públicas específicas que incidan, por ejemplo, en una mejor alimentación, o en la reducción de riesgos como el tabaquismo. Recordemos que Uruguay, fue el primer país en América y el séptimo en el mundo, libre del humo de tabaco.
  • El papel de la educación, no solo de la instrucción sino de la educación desde edades tempranas y a lo largo de la vida, a través de programas especialmente diseñados para ello.
  • La necesidad de acciones de comunicación social, campañas mediáticas y acciones periodísticas especializadas en el tema de la salud que garanticen su calidad.

Confieso que disfruté la lectura del libro, como un viaje junto a este médico, me sentí cómplice de sus pensamientos íntimos, y viví el estremecimiento de acercarnos a cada desenlace, no siempre feliz. No obstante, el sabor que me dejó su lectura fue de optimismo. Cada historia, cada lección que nos muestra, es también una oportunidad de que casos como estos no se repitan.

Finalmente, me alegra que un médico decida contar sus vivencias, y lo haga con sensibilidad y habilidad comunicativa. Además de ser un buen médico, tiene un valor adicional compartir las experiencias y conocimientos con el lector profano, solo así, la sociedad podrá empoderarse para combatir el cáncer, sin dudas uno de los problemas más trascendentes de nuestra época. Entonces, el médico ya envejecido por los años, puede sentarse a descansar en su sillón y sentirse doblemente satisfecho. También el Dr. Tabaré Vázquez, en tanto autor del libro Crónica de un mal amigo.

Tomado de la Revista La Letra del Escriba. No. 118.

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