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Actividad física y salud

Mala forma física en la mediana edad se vincula con un mayor riesgo de demencia

Andar rítmicamente y con frecuencia mejora la condición física de las personas. Foto de: Sandra Fernández Hernández

La forma en que las personas de mediana edad califican su propia condición física podría proveer pistas sobre su riesgo futuro de demencia, informan unos investigadores finlandeses.

Entre las personas de unos 50 años, los que autocalifican su nivel de forma física como malo tienen cuatro veces más probabilidades de contraer demencia en un plazo de 30 años que los que dicen que tienen un buen nivel de forma física, sugiere el estudio.

Las investigaciones previas han mostrado que la salud que reportan las mismas personas es un potente indicador de los eventos adversos de salud, apuntó en un comunicado de prensa de la Academia de Finlandia la autora del estudio, Jenni Kulmala, investigadora postdoctoral del Centro de Investigación en Gerontología de la Universidad de Jyvaskyala.

El nuevo estudio, que dio seguimiento a más de 3500 adultos, es el primer gran estudio basado en la población que investiga las asociaciones entre la forma física reportada por los propios participantes durante las tres décadas desde la mediana edad y una edad más avanzada con el riesgo de demencia, aseguró.

El vínculo entre esa autoevaluación mala de la forma física y la demencia fue más potente entre las personas con enfermedades crónicas y las que no portaban un gen específico conocido como APOE-4, hallaron los investigadores. (Esta versión del gen se asocia con una potente susceptibilidad a la demencia).

Las afecciones crónicas aumentan independientemente el riesgo de demencia, advirtió Kulmala. Además, si una persona siente adicionalmente que su forma física es mala, el riesgo es incluso mayor. En términos de la prevención de la demencia, mantener una buena forma física parece ser particularmente importante para las personas con enfermedades crónicas.

Aunque el estudio halló una conexión entre una mala forma física reportada por uno mismo en la mediana edad y un mayor riesgo de demencia, no probó causalidad.

Tener un nivel bajo de forma física podría asociarse con un estilo de vida sedentario, una mala salud mental, aislamiento, una falta de educación, tener sobrepeso y fumar, anotaron los investigadores.

Anteriormente, se han vinculado factores similares con un riesgo de demencia.

La percepción de una mala forma física probablemente se vea afectada por distintos factores en distintas personas. Por tanto, animaría a los que califican su forma física de mala a pensar sobre los factores que subyacen a esta percepción, aconsejó Kulmala.

"Aumentar la actividad física y social, elegir mejor la dieta y dejar de fumar, por ejemplo, podría cambiar la calificación a algo más positivo, planteó. Las decisiones individuales que le hacen sentirse físicamente mejor podrían reducir sustancialmente el riesgo futuro de contraer demencia"

marzo 5/2014 (Medlineplus)

Kulmala J, Solomon A, Kåreholt I, Ngandu T, Rantanen T, Laatikainen T.Association between mid- to late life physical fitness and dementia: evidence from the CAIDE study.J Intern Med. 2014 Ene 20. doi:10.1111/joim.12202

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